Mosaico en Vallecas, estadio del Rayo EFE
La afición del Rayo, rebelde y de izquierdas, se alía con Ayuso en su guerra contra Martín Presa por el nuevo estadio
El deseo del presidente de construir un campo fuera de Vallecas choca con el deseo mayoritario de los rayistas y de la presidenta de la Comunidad de Madrid
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El Rayo, como el Barça, también es un club con una alta carga simbólica. Es el club de Vallecas, un barrio con identidad propa, símbolo del Madrid más rebelde y contestatario. "No queremos ser más. Solo, el club de Vallecas", sostiene su afición, enfrentada con el presidente de la entidad, Raúl Martín Presa, partidario de construir una institución más fuerte y ambiciosa, más allá del barrio.
El Rayo, según el periodista Ignacio Pato, "es el último reducto de las esencias y valores del que un día fue el deporte del pueblo", en el libro No es fiera fácil para domar. Su afición presume también de ser solidaria con los más desfavorecidos y ha evitado más de un desahucio. En 2014, por ejemplo, ayudó a Carmen Martínez, una mujer octogenaria que fue expulsada de la casa en la que vivía desde hacía 50 años. También recaudó más de 40.000 euros en la lucha contra el coronavirus.
El caso alemán
El Rayo es, en España, el equivalente al Sankt Pauli, el club alternativo de Hamburgo que se proclama antifascita, antirracista y antihomófobo. Sin embargo, no tiene la misma visión comercial que el club alemán. Es el único club de Primera División que no vende entradas por internet y su política de merchandasing está totalmente desfasada.
Afición del St. Pauli.jpg
En Vallecas, sobre todo en el único fondo del estadio, pueden verse banderas republicanas y anarquistas. Y de la antigua URSS. También banderas piratas, de los Bukaneros, uno de los grupos ultras de extrema izquierda más activos y combativos.
Díaz Ayuso
Los Bukaneros estaban en guerra con la familia Ruiz-Mateos y, ahora, con Raúl Martín Presa, presidente y máximo accionista del Rayo. Es un empresario que defiende la construcción de un estadio nuevo, mucho más amplio que el actual, fuera de Vallecas. La afición, públicamente, ya se ha posicionado en contra. En su guerra contra Presa, curiosamente, cuentan con el apoyo de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.
Martín Presa, presidente del Rayo.jpg
"El Rayo tiene que salir de Vallecas y construir un nuevo estadio para seguir siendo un club solvente y jugar en Primera División", recalca Presa. La líder del PP, en cambio, insiste en que el Rayo "seguirá en Vallecas" y aboga por la reforma de un estadio (inaugurado en 1976) con unas instalaciones vetustas y en mal estado. Y, sobre todo, sin grada en uno de sus fondos. "El estadio se reforma y no se mueve", insiste Ayuso.
Estados Unidos
Ayuso busca inversores en Estados Unidos para modernizar el estadio del Rayo, a cambio de su explotación parcial. Cifra en 60 millones de euros el coste de una reforma que cuenta con el visto bueno de los socios. El objetivo pasa por ampliar el aforo de Vallecas hasta los 20.000 asientos. Todavía no hay un proyecto definitivo y no puede descartarse la posibilidad de girar las gradas.
Afición del Rayo en Vallecas
"Entre las posibles fórmulas de financiación se contempla tanto la inversión directa como el modelo concesional, siempre que el recinto esté dedicado a uso deportivo y asociado", sostienen fuentes del gobierno autonómico.
No al fascismo
Los rayistas cantan, partido tras partido, contra su presidente y su malestar fue mayúsculo el 26 de abril de 2021, cuando el fútbol se jugaba sin aficionados. Ese día, Martín Presa invitó a Santiago Abascal y Rocío Monasterio, de VOX, al palco del estadio de Vallecas, en un partido que enfrentó al Rayo con el Albacete, en Segunda División.
En el Albacete, curiosamente, jugaba Roman Zozulya, delantero ucraniano que había fichado por el Rayo. Tras concerse sus simpatías por el nacionalsocialismo, la afición del Rayo inició una campaña en redes que obligó a desactivar su contratación. También en redes, Martín Presa fue insultado y vilipendiado por acoger a Abascal y Monasterio en Vallecas.