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Joan Laporta es muy barcelonista. Y futbolero. Conoce mejor que nadie la idiosincrasia de los culés, que un día están eufóricos y al siguiente reniegan de todo. A principios de 2015, el expresidente Bartomeu estaba contra las cuerdas y convocó elecciones para ganar tiempo. Medio año después, su candidatura fue la más votadas en las urnas gracias a la Liga, la Copa y la Champions que ganó el equipo de Luis Enrique y su tridente: Messi, Suárez y Neymar.

Con viento a su favor, Laporta convocó elecciones en el Barça. Quería que se celebraran lo antes posible y escogió el 15 de marzo, el primer día contemplado por los estatutos del club. El pasado lunes dimitió. Creía que lo tenía todo atado y bien atado, pero con Yuste como presidente interino, la entidad ha entrado en un periodo de confusión.

Dos derrotas

El Barça ha perdido contra el Atlético y el Girona. Hansi Flick y sus futbolistas tienen crédito, pero Laporta sabe que uno o dos tropiezos más pueden ser nefastos para sus intereses electorales. No es lo mismo estar a dos puntos del Real Madrid que ponerse a seis o siete del mnáximo rival, y caer eliminado de la Copa del Rey.

Griezmann marca el segundo gol del Atlético al Barça EFE

Los jugadores del Girona celebran el gol de Lemar EFE

Laporta ha preparado una campaña electoral conservadora. Tranquila. No quiere grandes debates ni peleas. Cada derrota del Barça, sin embargo, resta votos y da vida a la oposición. Si esta finalmente se une, Jan tendrá más problemas. De momento, Víctor Font, Xavier Vilajoana y Marc Ciria van por libre.

Levante y Villarreal

El futuro de Laporta está en manos de los socios. Y de Flick y sus futbolistas. El Barça es un equipo imprevisible. No tiene la ambición ni la contundencia de hace un año. El Madrid, con poco fútbol, manda en la Liga.

Hansi Flick y Joan García, decepcionados tras la derrota en el Girona-Barça EFE

El Barça, ahora, debe recibir a Levante y Villarreal en casa, antes del partido de vuelta de la Copa del Rey contra el Atlético. Flick se juega mucho. Laporta, más. Así es el Barcelona, un club ciclotímico en grado superlativo.

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