Joan Laporta, junto a Rafa Yuste y Xavier Puig, después de formalizar su dimisión del Barça

Joan Laporta, junto a Rafa Yuste y Xavier Puig, después de formalizar su dimisión del Barça EFE

Palco

Presidente del Barça, un oficio de riesgo: Laporta, el único que termina sus mandatos de forma natural desde Núñez

El abogado catalán renuncia a su cargo para optar a la reelección en los comicios y culminar su obra en el FC Barcelona con otro ciclo de cinco años

Te interesa: Los principales puntos de fricción entre Joan Laporta y sus rivales en la elecciones del Barça

Llegir en Català
Publicada

Noticias relacionadas

Joan Laporta ha dimitido como presidente del FC Barcelona. El abogado catalán culmina un segundo mandato de cinco años de forma natural mediante una renuncia para presentarse a la reelección. La máxima dirigencia del Barça comporta un desgaste personal que solo el abogado catalán ha podido aguantar hasta el último día. En este siglo XXI, ningún mandatario del club azulgrana ha agotado los años de gobernanza de la entidad barcelonista. Desde Josep Lluís Núñez hasta Josep Maria Bartomeu, todos se han retirado del cargo voluntaria y prematuramente. 

Solo Jan ha podido resistir hasta el final en dos etapas distintas. Primero, de 2003 hasta 2010, pasando por una moción de censura que no prosperó en 2008. Después, de 2021 a 2026, nuevamente elegido en las urnas tras la renuncia de Bartomeu. A pesar de vivir la etapa de mayor esplendor del Barça en este siglo XXI, el gobierno del club no ha estado exento de divisiones y períodos convulsos. Por diferentes motivos, crisis deportivas, imputaciones judiciales o desgaste, Núñez, Joan Gaspart, Sandro Rosell y Bartomeu pusieron sus respectivas presidencias a disposición del club sin llegar a completar sus mandatos de manera natural. 

Primeras elecciones democráticas

Las primeras elecciones democráticas del club, en 1978, coincidieron con el inicio de la transición en España. Hasta la fecha, solo tenían derecho a voto delegados y compromisarios de sexo masculino. A partir de ahí, se implementó el sufragio universal entre los socios. Josep Lluís Núñez, un perfil apolítico, se impuso a los catalanistas Ferran Ariño y Nicolau Casaus con 10.352 votos, el 39,7% de la masa social, ante la falta de alianzas entre sus rivales. Finalmente, Casaus entró en la directiva como vicepresidente.

Josep Lluís Núñez y Johan Cruyff aterrizan en Barcelona con el trofeo de la Copa de Europa en 1992

Josep Lluís Núñez y Johan Cruyff aterrizan en Barcelona con el trofeo de la Copa de Europa en 1992 FCB

El empresario constructor pasará a la historia por ser el presidente más longevo de la historia de la institución barcelonista, con 22 años en el poder. Por el camino, dos comicios en 1983 y 1985 como candidato único, una victoria convincente sobre Sixte Cambra con el 59,1% de los votos en 1989 y otro paso por las urnas como único aspirante en 1993. En 1997, el empresario constructor venció con el 76,3% de los apoyos. 

La moción del 'Elefant Blau'

En su último ciclo presidencial, el dirigente cántabro acusó un desgaste evidente y una fractura social. Núñez se enfrentó en marzo de 1998 a la primera moción de censura en la historia del Barça, impulsada por la plataforma opositora Elefant Blau. Joan Laporta, entre otros socios como Alfons Godall, encabezaba la asociación que criticaba la gestión del presidente.

Josep Lluís Núñez y Joan Laporta

Josep Lluís Núñez y Joan Laporta Redes

Sin embargo, el voto de castigo no prosperó con el 61,5% de los votos, 24.863 socios, a favor de la continuidad del mandamás. El 35,5%, 14.358 personas, se pronunciaron en contra, mientras que un 2,7%, 1.106, votaron en blanco. Aun así, el tercer año de Van Gaal en el banquillo del Spotify Camp Nou en blanco colmó la paciencia de los aficionados. En 1999, la afición ya había organizado una pañolada en el estadio como protesta. Las tensiones con la afición cesaron mediante la dimisión de Núñez el 17 de mayo del 2000, con un año pendiente de mandato. 

El mandato de Gaspart

Aquellos 22 años de Núñez en la presidencia, Joan Gaspart ejerció de vicepresidente. Aquel binomio consiguió fichajes de la talla de Diego Armando Maradona, Ronaldo Nazario, Romário o Rivaldo, entre otras estrellas. El empresario hotelero ya se había granjeado una fama y una popularidad que le valieron la victoria en las elecciones del 2000, con 25.181 votos, el 54,87% de los socios electores, ante los 19.791 votos obtenidos por Lluís Bassat, el 43,13%.

Joan Gaspart le entrega la llave de la ciudad de Barcelona a Joan Laporta

Joan Gaspart le entrega la llave de la ciudad de Barcelona a Joan Laporta EFE

Sin embargo, en tres años de mandato, el primer equipo de fútbol no consiguió levantar ningún título. La dirección había invertido casi 200 millones de euros en fichajes y cuatro técnicos diferentes pasaron por el banquillo sin éxito. El conjunto catalán terminó cuarto en Liga en las temporadas 2000-01 y 01-02; en la 02-03 apenas logró clasificar a la Copa de la UEFA, antigua Europa League, sexto. La crisis deportiva y económica asolaba a la entidad, y Gaspart dimitió el 12 de febrero de 2003.

La promesa de Laporta

Enric Reyna asumió la presidencia provisional, al frente de una comisión gestora, hasta la celebración de las elecciones en junio de 2003. Lluís Bassat sucumbió en las urnas nuevamente, tras la promesa de Joan Laporta de fichar a David Beckham si ganaba la carrera electoral. El abogado catalán consiguió que el Manchester United firmase un preacuerdo conforme dejaría salir al jugador si Jan ganaba en las urnas. Si bien obtuvo 27.138 votos, el 54,87%, el Real Madrid de Florentino Pérez se llevó al centrocampista. 

Joan Laporta celebra la victoria en las elecciones de 2003 mientras Josep Maria Bartomeu sonríe, lleno de júbilo

Joan Laporta celebra la victoria en las elecciones de 2003 mientras Josep Maria Bartomeu sonríe, lleno de júbilo Captura REDES

Las semillas plantadas con la apuesta por Frank Rijkaard para el banquillo y el fichaje de Ronaldinho Gaúcho fructificaron tras la conquista de la Champions League en París. En pleno momento dulce, el presidente adelantó las elecciones un año al verano de 2006. Ningún otro precandidato pasó el corte de firmas, por lo que Joan se proclamó ganador sin necesidad de llevar a cabo otra votación.

Moción de censura

Con esto, la singladura de Laporta en la presidencia no estuvo exenta de turbulencias en los despachos. En 2005, el vicepresidente deportivo Sandro Rosell y los directivos Josep Maria Bartomeu, Jordi Monés, Jordi Moix y Xavier Faus dimitieron por discrepancias sobre el proyecto. 

Joan Laporta y Sandro Rosell, en una imagen de archivo en el Camp Nou

Joan Laporta y Sandro Rosell, en una imagen de archivo en el Camp Nou REDES

En 2008, Laporta tuvo que hacer frente a una moción de censura que se saldó con el 60,6% de los votos en su contra, 23.870 socios. Con esto, en la aprobación de los estatutos de 2001 bajo la dirección de Gaspart, aumentaron la porción necesaria para que prosperase el voto de no confianza al 66,6%, es decir, dos terceras partes.

Joan Laporta, junto a Pep Guardiola, en una rueda de prensa en 2008

Joan Laporta, junto a Pep Guardiola, en una rueda de prensa en 2008 EFE

La medida salvó el cese de su homólogo siete años más tarde. De todas formas, otros ocho miembros de la junta hicieron las maletas en desacuerdo con la gestión de Laporta. Un curso más tarde, el Barça de fútbol levantó el sextete de títulos, después de promocionar a Pep Guardiola del filial al primer equipo.

El 'caso Neymar'

El Barça de la siguiente década, liderado por Leo Messi, instauró una hegemonía nacional y volvió a levantar la Copa de Europa en 2011 y 2015. Sandro Rosell heredó la presidencia en 2010, tras imponerse en las urnas con 35.021 votos, el 61,35%, sobre el 14,09% recibido por Agustí Benedito. En aquel entonces, Laporta ya había tenido que modificar los estatutos en 2009 por obligación de la Generalitat para que los mandatos durasen seis años

Sandro Rosell, en la rueda de prensa que anunció su dimisión del Barça, al lado de Josep Maria Bartomeu

Sandro Rosell, en la rueda de prensa que anunció su dimisión del Barça, al lado de Josep Maria Bartomeu EFE

Rosell dijo basta tras la admisión a trámite del caso Neymar por parte del juez Pablo Ruz en 2014. El magistrado dio luz verde a la querella presentada por el socio del club Jordi Cases contra el presidente azulgrana por un delito de apropiación indebida en la modalidad de distracción, descartado. Los hechos tuvieron lugar en las negociaciones para fichar al astro brasileño en 2013. Sí que se detectó un delito de tipo fiscal por el fraude de impuestos en la prima de fichaje de 40 millones al jugador. La justicia interpretó dichos honorarios como un salario que debía comportar tributación. 

Adelanto de Bartomeu

Las amenazas recibidas por Rosell y su familia, unidas al propio estallido de la causa sobre Neymar, colmaron el vaso. Ahora bien, en aquel entonces también se comenzaba a gestar una investigación sobre supuesto blanqueo de capitales por los derechos televisivos de la selección brasileña. Aquella causa mantuvo al ya expresidente azulgrana 643 días en prisión preventiva. Finalmente, las acusaciones no pudieron probarse y prevaleció el principio in dubio pro reo para su absolución.

Agustí Benedito, Josep Maria Bartomeu, Joan Laporta y Toni Freixa, en la campaña electoral de las elecciones del Barça en 2015

Agustí Benedito, Josep Maria Bartomeu, Joan Laporta y Toni Freixa, en la campaña electoral de las elecciones del Barça en 2015 EFE

Bartomeu, vicepresidente, sucedió a Rosell en la presidencia provisionalmente hasta 2016, pero también aprovechó el triplete de 2015 para celebrar un adelanto electoral en julio del mismo año. El empresario de infraestructuras doblegó a Laporta con 25.823 votos, el 54,63% de apoyos, mientras que el abogado catalán recibió el 33,03%. A pesar de que también quedó investigado en el caso, no renunció al cargo. 

Crisis institucional, deportiva y económica

El gasto desenfrenado, especialmente tras el traspaso de Neymar al PSG por 222 millones, disparó la deuda del club, a la par que una masa salarial sobredimensionada. Los desastres europeos de Roma y Anfield mermaron la reputación de Bartomeu y la junta directiva. Los éxitos deportivos en la Liga ya no tapaban las carencias económicas, y la temporada 2019-20, la situación degeneró en insostenible. El Bayern de Múnich de Hansi Flick endosó el peor correctivo posible al Barça de Quiqué Setién en Europa (2-8), después de haber destituido a Ernesto Valverde a medio curso.

Josep Maria Bartomeu, durante una comparecencia con el Barça

Josep Maria Bartomeu, durante una comparecencia con el Barça FCB

Por si esto fuera poco, en febrero de 2020 estalló el escándalo Barçagate, una campaña de difamación en redes sociales orquestada por la propia cúpula directiva. Bartomeu y sus camaradas contrataron los servicios de la empresa I3 Ventures a cambio de un millón de euros para la creación de perfiles falsos difamatorios contra los opositores al presidente y el resto de miembros de la junta

Josep Maria Bartomeu, en el anuncio de su dimisión del Barça

Josep Maria Bartomeu, en el anuncio de su dimisión del Barça EFE

La credibilidad del dirigente pendía de un hilo. Tras sucesivas renuncias en la directiva, el presidente se quedaba cada vez más solo al frente del club. Finalmente, la amenaza de una moción de censura con serias posibilidades de triunfar motivó la dimisión de Bartomeu el 27 de octubre de 2020. Junto al máximo dirigente, otros 13 integrantes de la junta renunciaron en bloque a sus respectivos cargos. Ser presidente del Barça es un oficio de riesgo. Ni los éxitos deportivos libraron a Laporta, el único superviviente, de zozobrar para llegar hasta el final del ciclo electoral en su primera etapa.