La vuelta al Camp Nou es una realidad después de dos años de exilio en Montjuïc. Las obras en el estadio renovado del FC Barcelona todavía distan de terminar y se alargarán, por lo menos, dos años más. Sin embargo, el aficionado culé no puede evitar ilusionarse con el aspecto actual del templo barcelonista. Faltan accesos, la nueva Barça Store, la tercera grada, los dos anillos de asientos Vip, los videomarcadores, la cubierta, el nuevo Museo y otros tantos componentes del Espai Barça. Aun así, la junta directiva presidida por Joan Laporta vuelve a sonreír.
El estadio de Les Corts no será un Santiago Bernabéu, recinto polivalente que alberga eventos deportivos y musicales de todo tipo. Con esto, ocasionalmente, el Camp Nou también celebrará espectáculos para grandes masas más allá de los partidos. Al margen de los conciertos puntuales pactados con Spotify, main sponsor de la institución catalana, en Can Barça ya han acordado el aterrizaje de Antonio Díaz, más conocido como el Mago Pop, en el estadio para su gira de 2027. Para entonces, la secuencia constructiva prevé la consecución de los 105.000 espectadores de aforo. Solo tendría que quedar pendiente la instalación de la cubierta.
Testigo inesperado
El nuevo aliado de Laporta para llenar el Camp Nou es un viejo conocido del palco en Arístides Maillol. Cuando la junta presidida por Josep Maria Bartomeu hacía malabares en la cuerda floja, las tensiones marcaban el día a día de la cúpula directiva. El Mago Pop asistió en primera persona a un incidente grotesco que retrataba la tansión que se puede llegar a vivir en un club tan grande como el Barça.
Josep Maria Bartomeu y Manel Arroyo, con Mick Doohan, pentacampeón del mundo de motociclismo
Manel Arroyo y Gerard Guiu, en un fotomontaje
Un 18 de diciembre de 2019, al término de un clásico Barça-Real Madrid que terminó en tablas (0-0), dos integrantes del palco en el antiguo estadio se enzarzaron en una discusión, a punto de llegar las manos, como desveló Culemanía en primicia. Gerard Guiu, exdirector de relaciones públicas e institucionales en la oficina del club en Nueva York, abordó a Manel Arroyo, exvicepresidente responsable del área de media y comunicación, sin duda uno de los hombres fuertes en aquella junta de Bartomeu que, además, mantuvo tensiones con otros directivos y ejecutivos del club.
Conato de pelea
La riña tuvo lugar en una de las salas de la zona noble del recinto, donde los presentes disfrutaban de un servicio de catering. El exdirectivo y el exempleado tenían cuentas pendientes. Rencillas y desencuentros del pasado habrían desembocado en la dimisión de Arroyo en verano de 2018 y la salida de Guiu en diciembre de 2017. Fuentes presenciales explicaron a este medio que ambos se habrían evitado en la tribuna desde el pitido inicial del clásico, pero unos reproches del responsable del crecimiento de marca del Barça en Nueva York habrían prendido la mecha.
Gerard Guiu, exresponsable de desarrollo de marca del Barça en Estados Unidos
Cuando el palco ya no estaba tan lleno de asistentes, Guiu se habría dirigido al exdirectivo, que se encontraba de charla con Jordi Moix, y le habría recriminado el expediente abierto por el anterior compliance officer del club contra él. “Guiu acusó a Arroyo de actuar en contra de los intereses del club, de no respetar el código ético de la entidad y de haber utilizado su posición en el Barça para fines personales”, relataron fuentes presenciales a este diario.
"Debería partirte la cara"
El accionista de Dorna y, en aquel entonces, director general de MotoGP hasta 2021, estalló ofendido ante las acusaciones de su interlocutor y le tiró "un vaso de agua a la cara" con la siguiente amenaza: "Debería partirte la cara". El conato de pelea no pasó a mayores y quedó en una disputa con partidarios de ambos bandos. Por un lado, quienes tomaron el acto de Guiu como una provocación. Por el otro, los que justificaban la reprimenda del exempleado, dada la necesidad de que Arroyo salga a dar explicaciones.
Messi, Neymar, Piqué, Arda y el directivo Manel Arroyo presentan el acuerdo del Barça con Rakuten
El conflicto ya venía de lejos y se remonta a varios episodios de tensión vividos en la oficina de la entidad catalana en Nueva York. La historia esconde un tercer actor en discordia, clave para entender la chispa que originó el incendio. Se trata de Arno Trabesinger, exdirector de la oficina neoyorquina. El amigo personal de Arroyo, y supuesto colaborador suyo en la competición de motociclismo, se desvinculó del club en febrero de 2018 mediante una rescisión de contrato.
El tercero en discordia
Arno se habría enfrentado varias veces a Guiu por motivos entre los que resaltan una supuesta "discriminación racial y homófoba". También habría tenido diferencias con el venezolano Arturo de la Fuente, exjefe de nuevos negocios y desarrollo del Barça en Nueva York.
Arno Trabesinger, ex director de la oficina del Barça en Nueva York
Por si esto fuera poco, el responsable del desarrollo de la marca culé en la Gran Manzana habría asegurado que Arno estaba "enchufado en el Barça por Arroyo" y que este último se centraba más en "sus intereses particulares que en el club". Los dos implicados en la disputa del Camp Nou abandonaron Can Barça antes de aquel último capítulo que contó con un testigo tan curioso como el Mago Pop.
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