La dimisión de Ferran Reverter, CEO del FC Barcelona, constató el modelo presidencialista de Joan Laporta. Reverter tenía un plan para enderezar la economía del club en cinco años que chocó con las urgencias del máximo dirigente por recuperar la versión más exitosa del Barça en el campo. Laporta ganó poder, cerró el acuerdo con Spotify y comenzó a hipotecar activos del club para cuadrar los números de la pasada temporada y encarar el curso actual con cierta tranquilidad.

 

Tras una temporada horrible, sin competir en la Liga y sin un título, Laporta atendió las peticiones de Xavi para regenerar un equipo deprimido, con poco talento y muchos déficits. Primero fichó a Christensen y Koundé, que llegaron al Camp Nou con la carta de libertad, y después cerró los fichajes de Lewandowski, Raphinha y Koundé para elevar la autoestima de los aficionados barcelonistas.

Las primeras soluciones

Laporta, tras heredar un club con una masa salarial disparada y una caída importante de los ingresos por el coronavirus, ya ha activado cuatro palancas. Ha vendido el 25% de los derechos de televisión de la Liga de los próximos 25 años y el 49,5% de Barça Studios. Con estas operaciones ha podido inscribir a Sergio Roberto y Dembelé, renovados recientemente, y a todos los fichajes menos Koundé. 

Ferran Reverter y Joan Laporta en la presentación de la Due Diligence habla sobre el modelo SAD / EFE

Ferran Reverter y Joan Laporta en la presentación de la Due Diligence habla sobre el modelo SAD / EFE

A dos semanas para que se cierre el mercado de verano, la inscripción de Koundé y el anuncio del fichaje de Marcos Alonso pasan por la salida de Memphis y el consiguiente ahorro de los 10 millones de euros brutos que debe percibir esta temporada. Las cesiones de Abde y Balde también serán bien recibidas en el Barça.

Asuntos pendientes

Xavi Hernández y Laporta quieren más: un lateral derecho y Bernardo Silva. Tras la renovación de César Azpilicueta por el Chelsea, el Barça sigue sin resolver el problema de la banda derecha. El técnico no confía en Dest y Sergi Roberto debería ser un recurso de emergencia. Contra el Rayo jugó Araujo, un central reconvertido por necesidades del guión. 

Bernardo Silva y Frenkie de Jong, luchando por un balón / EFE

Bernardo Silva y Frenkie de Jong, luchando por un balón / EFE

El Barça, según fuentes del club, no hará una gran inversión por el lateral derecho. Como máximo pagará 10 millones de euros. En la dirección deportiva, no obstante, sondean el mercado y no descartan la llegada de un futbolista joven o de perfil medio-bajo.

Bernardo Silva y De Jong

Mucho más complicado es el fichaje de Bernardo Silva. El problema se solucionará si Frenkie de Jong fuera traspasado al Manchester United o al Chelsea por 80 millones de euros, pero el centrocampista neerlandés no está por la labor. Tampoco contempla una rebaja salarial del 50% que le ha pedido el club para reducir su masa salarial.

Xavi da instrucciones a Gerard Piqué (c) y a Sergio Busquets (d) / EFE

Xavi da instrucciones a Gerard Piqué (c) y a Sergio Busquets (d) / EFE

El futuro del Barça a corto plazo depende de De Jong. O de Piqué y Sergio Busquets, con quienes el club ha encallado en la búsqueda de una cuerdo para bajarse el salario. Otra solución, pero totalmente insuficiente para fichar a Bernardo Silva, pasaría por la venta de Aubameyang al Chelsea por unos 20 millones de euros.

Menos deuda

El Barça, que ha reducido su deuda de 1.350 millones a 1.200 millones, vive con la soga al cuello. Antes de fichar al lateral derecho y soñar con Bernardo Silva, el club debe dar salida a algunos futbolistas. Entre ellos también están Umtiti y Braithwaite. El primero no encuentra equipo para continuar su carrera por las dudas sobre el estado de su rodilla y el delantero danés solo contempla su marcha del Barça previo cobro de los dos años de contrato que le quedan. No está dispuesto a perdonar un euro a un Barça muy bien planificado desde la dirección deportiva pero con una junta directiva que improvisa soluciones día tras día.