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Rodri Hernández, segundo Balón de Oro español de la historia

Rodri Hernández, segundo Balón de Oro español de la historia EFE

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Si ya son difíciles de asumir para algunos madridistas de orden anomalías como que Piqué se apellide de segundo Bernabéu, o que el intérprete del archiconocido 'Que Viva España' a cuyo son han celebrado tantos títulos de su Madrí y también, hasta que apostataron de ella hace poco, de la selección española, Manolo Escobar, era más culé que el balón del escudo del Barça, tampoco les está resultando plato de fácil digestión el bombazo de esta última semana en el mercado de fichajes. Esto es, que Rodri, Rodrigo, flamante balón de oro del último Mundial y el Cid Campeador que inevitablemente había de ser la piedra sobre la que Mourinho construyera su nueva iglesia del fútbol carca, ha comunicado que prefiere unirse al glorioso Fútbol Club Barcelona.

Sucede que el muchacho es madrileño, pero de ahí a querer ser mediocentro con Camavinga y Valverde a menudo en sus flancos y embutido en el corsé de un equipo diseñado para jugar a la contra media un abismo. También es un antiguo canterano del Atlético, trauma notable para cualquier chiquillo aspirante a futbolista. Y con el añadido de que además se inició como profesional en el pulcrísimo Villarreal de Marcelino. Es cierto que pasó por el Atlético del Cholo una sola temporada, incluso por debajo de la media de lo que aguanta allí atrapado cualquier buen futbolista digno de tal adjetivo, pero rápidamente se largó al Manchester City para 'gaudir' durante siete años del mejor entrenador del siglo XXI: Pep Guardiola. Un chorro de títulos y un Balón de Oro certifican su buen criterio.

Rodri ha mirado una vez más por lo suyo, no se le puede culpar por ello. Y está a solo una firmita de demostrar a todos los 'coaches' de pacotilla del mundo que sí, se puede ser feliz sin salir de tu zona de confort y todo lo demás son paparruchas de 'motivaos' o delirios de recién divorciado. Pero el golpe al madridismo ha sido devastador. De noche se les han aparecido en sueños el rostro demacrado de Bernardo Silva, el nuevo mentón de Vinicius bajo unas gafas con el símbolo del dólar que simbolizan su reciente y vitalicia renovación, Mbappé observando displicente a las tropas con su uniforme y sus medallas... Una pesadilla garbancera en la cual los agoreros ven el anticipo de un tercer Nadaplete consecutivo, y que ni siquiera los alegres y ligeros fideos al viento de Diomande parecen capaces de hacerles olvidar durante el día.

Yo creo que el Madrid competirá mucho y bien este curso. Pero también que el Barça está a punto de fichar a un centrocampista que puede no ser necesario pero sí es angular. Hay muy pocos peloteros capaces de enriquecer posicionalmente y en cuanto a control y contención al Barcelona de Hansi Flick al mismo tiempo que habilitan su propuesta de defensa adelantada. Y desde luego Rodri, el ancla inamovible que permitió al City de Pep instalarse a jugar en la frontal de los rivales cada tres días durante más de un lustro, es uno de ellos. Un jugador casi tan estructural como Busquets e infinitamente más táctico que Frenkie. Para seguir haciendo eso le ha convencido Deco, y solo faltará pulir su ajuste con los dos grandes generadores del equipo, Pedri y Lamine (a veces, con La Roja, parecen estorbarse un poco los tres en la zona de tres cuartos), para convertirlo en el portaaviones desde donde el equipo azulgrana lance esa ofensiva total que todos estamos ya barruntando.

P. D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana