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Los jugadores del Barça celebran un gol contra el Levante

Los jugadores del Barça celebran un gol contra el Levante EFE

Juanito Blaugrana, un Culé en La Castellana

"Lamasiowski"

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No sin razón, los aficionados al aspecto más numérico del fútbol se preguntaban de dónde iba el Barcelona a sacar los goles que, sobre el papel, le restaban las salidas de Lewandowski, Ferran Torres y Rashford del vestuario azulgrana. Sin el veteranísimo pero efectivo Robert, el talentoso aunque irregular Marcus y el atolondrado pero siempre ambicioso Ferran, varias decenas de tantos ya se habían repartido entre otras Ligas antes de comenzar la temporada.

Por si fuera poco, las cartas de amor entre el Barça y Julián Álvarez, de quien se presumía, creo que con razón, un encaje en cuanto a estilo y cualidades con un inmenso efecto multiplicador para los registros goleadores de ambos, fueron pisoteadas por un Atlético tan despechado como ya empezando a descolgarse de cualquier aspiración liguera más allá de la tercera plaza. Los fríos números parecían así condenar el tercer proyecto de Hansi Flick, bien surtido de regateadores y trotones pero escaso de especialistas en la finalización. En teoría.

En la práctica, resulta que el glorioso Fútbol Club Barcelona sale a cuatro dianas de media por partido. Y que su nuevo gran delantero goleador, aparte de un Raphinha que ya era determinante pero ahora ha sublimado en Fórmula 1 del gol, y del fichaje complementario de un Gabriel Jesús crepuscular, estaba en casa. Como de costumbre, por otra parte. Y resulta que 'Lamasiowski', personificación de ese tótum revolutum goleador que ha disparado los registros realizadores de dos futbolistas como Lamine Yamal y Fermín, ya es el nuevo pichichi blaugrana. Tanto el '10' como el '7' siempre fueron necesarios para el ataque de la 'Hansineta' campeona, pero aún estaba por ver si darían el salto a convertirse en contingentes para la evolución más importante del equipo. Y aquí están, con seis y cuatro goles en Liga por barba, uno más para Lamine en la Champions, viento en popa a toda vela. Y por eso este Barça no solo no corta su racha sino que vuela.

Ayer, en campo del Levante, aportó también su granito de arena Xavi Espart, quien marcó su primer tanto como profesional ante un rival que le exigió sin miramientos. Fue todo un bautismo para el barceloní, a quien los rivales ya han detectado como eslabón débil en una defensa temeraria pero que ha aceptado sin timidez alguna la complicada misión de convertirse en un lateral/mediocentro al estilo bávaro. Su grave error justo antes de ser sustitutido por Joao Cancelo, un pase imprudente a la zona de máximo peligro que propició el gol de Romero y propulsó el intento de remontada granota hasta el golazo maradoniano de Adeyemi, pondrá a prueba su fortaleza. Si ha de salir forjado como un futbolista clave para el equipo de su vida, será de fuegos como el de ayer más que de goleadas sin incertidumbre.

P.D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana