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Los jugadores del Barça celebran un gol en el amistoso contra el Birmingham City

Los jugadores del Barça celebran un gol en el amistoso contra el Birmingham City FCB

Juanito Blaugrana, un Culé en La Castellana

Un Barça líquido

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No sé a usted, astuto lector, pero a mí me parece que el principal y quizá único problema con la actualización del Barça para la temporada 2026-27 es que nos equivocamos al imaginar su estado. Al final del curso pasado, sabiendo de la marcha de Lewandowski y acusando a la defensa azulgrana de cierta ternura tras la jubilación prematura de Iñigo Martínez y el inesperado bajón de Balde, imaginamos como necesario el salto a un Barcelona granítico. Asentado con la máxima firmeza sobre un central contundente y un delantero indómito.

Sin embargo, el paso de las semanas ha conducido al tercer proyecto de Hansi Flick hacia una condición más bien líquida, donde los fichajes son un trío extremos (Gordon, Adeyemi, Bissiwu) con distintos perfiles, ascendentes y habilidades. Un añadido que, en conjunto, convierte a la plantilla azulgrana en una colección de futbolistas híbridos, donde las posiciones se difuminan en favor de una plasticidad incrementada de manera notable. Y, además, dotada de una profundidad que aumenta su resiliencia a las lesiones y los contratiempos.

La irrupción en la pretemporada de canteranos como Diarra, Fariñas, Tunkara o Abdelkarim, así como los esfuerzos por consolidarse de los ya debutados Tommy Marqués, Xavi Espart o Álvaro Cortes, ahondan en esa concepción fluida del fútbol. Combinando primera plantilla con canteranos, es fácil imaginarse múltiples onces azulgranas, en especial de mediocentro hacia delante. Todos muy bien dotados con diversos grados de intensidad, finura, coordinación y oficio. No puedo sino recordar que no hace tanto, cuando el Barça luchaba no ya por ganar sino por llegar a la orilla, daba envidia y tristeza contemplar a un Bayern trufado de talentos de todos los colores, edades y sabores. Aquel equipo alemán era un rival poliédrico, capaz de resolver integrales mientras pintaba cuadros de Monet, y de todo punto inasequible para el nivel competitivo de un Barcelona en barbecho.

Por eso ahora me parece que el Barça está alcanzando un interesante punto de saturación. Y ya no estoy tan seguro de que los ansiados central zurdo y delantero centro no sean un McGuffin ideado para propulsar un particular viaje del héroe, discreto trasunto de Odisea, que aspira a superar los obstáculos no tanto con el estandarte de sus líderes como con la fuerza del número y la astucia de la transformación constante. No es que el nuevo '9' ya no importe, sea finalmente Julián u otra estrella menos arrinconada por su destino. O que el fichaje de un central de garantías pueda esperar un año más. Sino que ambos pueden, una vez materializados, ser los lustrosos árboles que dificulten el aprecio en toda su intensidad de un bosque magnífico.

P.D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana