Hristo Stoichkov fue uno de los jugadores más queridos por la afición del Barça en los años 90. Johan Cruyff quería un delantero con carácter y "mala leche" y, por recomendación de Josep Maria Minguella, fichó al búlgaro, entonces en el CSKA Sofía.
Futbolista del Barça entre 1990 y 1995, y entre 1996 y 1998, Stoichkov jugó 262 partidos oficiales con el equipo azulgrana en los que marcó 122 goles. Podía jugar por las dos bandas y como delantero centro. Destacaba por su potencia y su velocidad.
El pisotón
En el Barça, Stoichkov ganó cinco Ligas, dos Copas del Rey, una Copa de Europa y una Recopa. En su primera temporada fue sancionado por su célebre pisotón a Urízar Azpitarte, en partido de la Supercopa de España disputado en el Spotify Camp Nou.
Urizar Azpiarte y Hristo Stoichkov
Stoichkov combinaba perfectamente con Begiristain y Laudrup. También, con Bakero. Aportaba ese plus de agresividad que le faltaba al Barça de Cruyff, con quien siempre tuvo una relación de amor y odio.
La Liga de 1992
En Barcelona, Stoichkov alcanzó fama. Tras ganar la Liga de 1991 y la Champions de 1992, el delantero búlgaro tenía un acuerdo para fichar por el Nápoles, que le ofrecía mucho más dinero. Todo parecía indicar que seguiría el mismo camino de Maradona, pero reculó en un acto impulsivo.
Maradona, con Puma, el día de su presentación como nuevo jugador del Nápoles
En la última jornada de Liga de 1992, al Barça no le bastaba con ganar al Athletic. Necesitaba que el Tenerife empatara o ganara al Real Madrid. Pocos esperaban el milagro. La carambola desató una gran euforia en el Camp Nou. En plena celebración, Stoichkov anunció que seguiría en el Barça.
Cruyff y Núñez
Stoichkov fue muy feliz en Barcelona. Ahora vive en Miami y siempre tiene palabras de elogio hacia Cruyff y el expresidente Núñez. Y muchas veces cuenta el día que más se picó con Cruyff. Antes de un partido, le dijo a su entrenador que marcaría tres goles. "Imposible", respondió el holandés. En los primeros minutos de la segunda parte ya llevaba dos. Y la reacción de Cruyff fue despiadada. Sacó su cartel y le sustituyó para que no lograra el tercero. Ese día, Hristo supo que Johan era único. Un genio.
