Deco en la despedida de Iniesta Barcelona
El Barça viajará a París, pendiente de enfrentarse al PSG y a la espera del Clásico contra el Real Madrid del siguiente domingo, cruzando los dedos y suplicando en silencio que lo de Éric García en Sevilla no sea más que un susto, como también lo de Gerard Martín. Durante el verano se expresó necesario desde varios foros (y el propio Hansi Flick deslizó que era aconsejable) el fichaje de un central, pero el club, Deco, apostó por el regreso de Joao Cancelo (cuyo rendimiento está siendo sobresaliente) y acabó descartando al central una vez se convino que con la renovación de Andreas Christensen ya había suficiente.
Pero el danés, cuyo historial de lesiones ya era terrible, volvió a caer en septiembre. Y no se espera su vuelta de momento. Y en Sevilla la goleada excepcional frente al Betis se cobró los sustos de Éric, de Gerard y, también, de Jules Koundé. Y de repente, de pronto, de sopetón y casi por sorpresa, en la confección de la plantilla se teme la aparición de goteras. Hasta qué punto preocupantes habrá que verlo...
Durante el verano la dirección deportiva azulgrana tuvo que hilar muy fino, como de costumbre durante los últimos años, para reforzar la plantilla. No llegó hasta el último momento Gabriel Jesús y se descubrió pronto que el fichaje de Rodri no se supo hasta qué punto era necesario... Hasta que empezó a verse su prestancia en el campo. Y con todo ello el tema del central quedó en nada.
Entre el cielo y el suelo
En once partidos oficiales el Barça lleva anotados la friolera de 43 goles, ha superado su mejor inicio liguero de siempre enlazando nueve triunfos y puede, nada menos que en el Clásico, mejorar el récord que desde 1968 mantiene el Real Madrid con esas nueve victorias. Un triunfo en ese partido cumbre del próximo domingo sería un golpe maestro y confirmaría al equipo de Flick como gran y casi único favorito para conquistar el título de Liga... Igualando los tres consecutivos que celebró Pep Guardiola y quedando a uno del récord de Johan Cruyff.
Pero a este Barça que cabalga sin freno, batiendo marcas y mostrando a lomos de un soberbio Lamine Yamal que está un peldaño, o dos, por encima de cualquier otro equipo de la Liga española, se le adivina cierta debilidad en la defensa. Y ese punto débil amenaza con dejar a medias todas las ilusiones que se ha ganado el derecho a disfrutar y soñar toda su afición.
Incluso que se sostiene al alcance del equipo desde dentro del vestuario, donde los futbolistas repiten sin dudarlo que aspiran a cerrar la temporada perfecta, conquistando los cuatro trofeos en disputa para lograr lo nunca visto...
¿Puede el Barça de Flick lograr tamaña hazaña deportiva? Por supuesto que sí. Hoy por hoy ha demostrado ser el que mejor fútbol practica en España (de largo) y probablemente el más brillante entre los grandes de Europa...
Pero si incluso, de momento, una baja por lesión de Raphinha puede ser superada con tranquilidad, la defensa amenaza con ser el Talón de Aquiles de este equipo monumental y dejar al descubierto que la fenomenal planificación deportiva liderada por Deco tiene puntos débiles.
Ojalá no haya que lamentarlos...