Karim Adeyemi celebra su primer con el Barça en Champions ante el Feyenoord EFE
Había cierto temor en el Barça antes de empezar la temporada con el tema del gol. Se han marchado tres jugadores que habían aportado muchos goles: Lewandowski, Ferran y Rashford. Entre los tres firmaron 54 dianas el pasado curso y la pregunta era evidente: ¿quién haría estos goles?
Pues solo han sido necesarias cuatro jornadas de Liga y una de Champions para encontrar la respuesta. Este Barça no solo no echa de menos a los que se han ido, sino que vive instalado en la goleada. Más de cuatro goles por partido, líder en solitario y con sensación ofensiva absolutamente espectacular.
Y lo sorprendente es que los nuevos fichajes no son los principales responsables de esta explosión. El Barça tiene un nuevo tridente: Raphinha, Lamine Yamal y Fermín. Tres jugadores que se entienden, combinan, generan fútbol y, sobre todo, marcan muchos goles.
El Barça está siendo un vendaval y, por si no teníamos suficiente, aún hay más datos para la esperanza, como que Gordon ha caído de pie con 5 asistencias, Gabriel Jesus ya ha marcado y Adeyemi ha demostrado que siempre encuentra los espacios.
Hace un mes había muchas dudas pero hoy, las dudas sobre el ataque del Barça las formulan sus rivales: ¿cómo se puede detener esta máquina de marcar goles?
Lamine Yamal tiene que ganar el Balón de Oro
Con solo 19 años, Lamine Yamal ha ganado la Liga, ha ganado el Mundial, ha marcado goles, ha repartido asistencias y, sobre todo, hace algo que ninguna estadística puede explicar: hace que millones de personas se detengan ante una pantalla para ver qué va a inventar.
Por eso, creo que en un año como este, sería el justo ganador del Balón de Oro. Lamine ha hecho méritos suficientes para llevarse un galardón que no debería premiar al que tenga mejor campaña de marketing, sino a quien más méritos deportivos haya conseguido. Y, si tenemos en cuenta los logros individuales y colectivos, el crack de Rocafonda es el mejor candidato para alzarse con el Balón de Oro.
Insisto, con solo 19 años es el número 10 del Barça, uno de los líderes del equipo y de la selección, ya lleva el brazalete y decide los partidos con acciones que solo él imagina.
Y sí, tiene toda la razón cuando dice que no debe suplicar nada. Lamine no debe hacer una campaña para el Balón de Oro. Solo tiene que seguir haciendo lo que mejor sabe hacer, es decir, jugar al fútbol para recordarnos que está escribiendo su historia con letras de oro. Lamine Yamal no tiene techo y, si este año el Balón de Oro no termina en sus manos, será una auténtica injusticia.
'Llourinho' ha vuelto
Solo han sido necesarias cuatro jornadas y ya vuelve a ser el de siempre. El Mourinho que conocíamos, el Mourinho de los "¿pur qués?" el de las conspiraciones arbitrales y sus propios shows en las ruedas de prensa, ya está aquí.
Perdió contra el Betis y, en lugar de limitarse a decir que su equipo no marcó las ocasiones que tuvo, Mourinho ha querido recuperar esa versión tan suya: la de señalar al árbitro y querer hacer creer que tienen algo contra el Real Madrid.
El problema es que el penalti no se repitió porque el árbitro del VAR SÍ que se sabía el reglamento. Así que el discurso de Mourinho es erróneo porque, partiendo de un acierto, se queja y orquesta una campaña contra los árbitros con la intención de condicionar las decisiones del futuro. En cambio, de la expulsión que le perdonaron a Güler, no dijo ni pío.
Mourinho no ha cambiado. Siempre ha sido ese mal perdedor y personaje cínico cuando no le llegan los resultados. A esto, hay que sumarle la gran versión que estamos viendo del Barça, una versión que estoy seguro de que preocupa y mucho a Mou.
Acabamos de empezar, pero preparémonos, que lo de Mourinho será recurrente y habitual. Más de una década sin ganar un título liguero le pesa y mucho. Y sabe que, en condiciones normales, nada tiene que hacer contra este Barça. La guerra ha comenzado. Llourinho ha vuelto. O mejor dicho, nunca se había ido.