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Hablemos del Barça

A la espera de la Auditoría

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Malas lenguas dicen que la arritmia cardiaca que Joan Laporta padeció recientemente (y de la que celebramos que se haya recuperado), se debió a las discusiones elevadas de tono que estaba manteniendo con los auditores de Crowe para cerrar el informe del ejercicio 2025/26.

Parece ser que las conclusiones de tan imprescindible trabajo no son muy halagüeñas porque, caso contrario, ya se habrían filtrado las principales cifras, entre las que el resultado, positivo o negativo, es el dato principal.

Cabe recordar que en las dos últimas temporadas el nivel de ingresos estuvo por debajo de las temporadas pre-Covid’19 y que las que estuvieron por encima (2021/22 y 2022/23) se debieron a las célebres “palancas”, que no fueron sino venta de activos patrimoniales. La Liga Profesional reaccionó y prohibió a todos los clubs tal maniobra para maquillar sus balances, porque el ejemplo se había extendido a otros clubs, con el consiguiente peligro de descapitalización.

La deuda global

Según la última auditoría, el Barça tenía a 30 de junio de 2025 una deuda, contando el Espai Barça, de 4.883 millones, desglosados de la siguiente manera: 1.450 millones del crédito de Goldman Sachs, que se eleva a más de 2.800 cuando se añaden los intereses, las comisiones, los costos financieros y operacionales (fondo de titulización en la bolsa de Viena) y los 300/400 millones que se tendrán que pedir para acabar el Camp Nou con la cubierta.

A estos 2.800 millones se añadieron hace un año a las deudas acumuladas en la gestión ordinaria de 2.083 millones, de los cuales 654 a corto plazo y 1.429 a largo plazo (Auditoría 2024/25, pág. 56).

Otros indicadores a tener en cuenta, incluidos en la auditoría de hace un año, son el fondo de maniobra negativo por 266 millones y el patrimonio neto negativo también por 153 millones. Este último motivó la multa de 60 millones por parte de la UEFA, de los cuales se pagaron 15 hace un año. En el presente, el Barça no sale en la lista de sancionados, quizá porque Laporta haya obtenido una dispensa de Aleksander Ceferin, el presidente de la UEFA.

Las pérdidas acumuladas de 2020/21 a 2024/25 ascienden a 277 millones que, sin la venta de patrimonio o “palancas”, subiría a casi 800 millones.

Mejora de ingresos

Según rumores, en el pasado ejercicio 2025/26 hubo un gran crecimiento en ingresos por “marchandising” y también en las recaudaciones por partido, tras el retorno progresivo al Camp Nou. Esa excelente noticia permitió abonar los intereses por el crédito de 595 millones de 2021 y una pequeña parte de capital por el crédito del Espai Barça. El aspecto negativo llegó cuando se quiso suscribir otro crédito de 210 millones (entre otras cosas, para pagar nóminas, como en 2021) y el grifo se le cerró. Por tal motivo, se tuvo que recurrir a una emisión de obligaciones (al 5,14%), con la garantía del resto de derechos de televisión, ya que el 25% son propiedad de Sixth Street hasta el 2050, a cambio de una “palanca” de 522 millones.

Como se puede comprobar, la próxima auditoría de Crowe habrá que estudiarla con lupa para ver qué, cómo y dónde se explica la realidad del club. Entre otras cosas cómo se ha activado la cesión de explotación de 475 asientos VIP por 100 millones durante los próximos 30 años, que se adjudicaron Qatar (Fortia Advirsors), por 30 millones, y Emiratos Árabes (New Era Visionary), por 70, de los que se ingresarton 58, al cierre de la 2024/25.

Curiosidad final

Esa venta de los 475 asientos durante 30 años a cambio de 100 millones, suponen un ingreso promedio de 3,33 millones/año y, en base a 26 partidos/año, da una cifra de 268 euros por partido y asiento, cuando una localidad VIP actualmente cuesta entre 500 y 800 euros en un partido normal y más de 1.200 cuando se trata del Real Madrid. Un negocio redondo para los compradores, porque en 2055, cuando venza el contrato, costarán el doble, tirando por lo bajo, y se venderán por 2.500 euros localidades que les costaron 268.

Esperemos que el aforismo inglés de “no news, good news” se cumpla esta vez. Porque, si aportamos otro indicador revelador, los intereses que generarán la emisión de obligaciones, por 210 millones (5,4 m€/año), y los 300/400 del crédito para construir la cubierta del Camp Nou, unidos a los 27,3 m€ que ya se pagan cada temporada, la factura anual solo en intereses subirá hasta 35 millones. Más o menos, el sueldo de un Lewandowski, pero sin sus goles.