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Anthony Gordon, en su presentación con el Barça

Anthony Gordon, en su presentación con el Barça EFE

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Calma con el 'mercato': Cucurella, Balde y Bernardo Silva

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Cuando todavía no se ha abierto el mercado de fichajes, algunos golpes de efecto del Real Madrid han intentado afectar el estado anímico blaugrana, eufórico tras la incorporación de Anthony Gordon, con más relato que realidad.

Seguramente Bernardo Silva habría sido una gran incorporación, aunque no hay que olvidar que era un jugador que el Barça no necesitaba, que hubiera llegado para ser el broche de oro al centro del campo blaugrana, con un juego típicamente de ADN blaugrana y que, especialmente, facilitaba poder prescindir de Frenkie De Jong y ahorrar su elevada ficha, pero su llegada no era ni mucho menos imprescindible.

Puede ser una pena, pero su momento pasó, a parte de que es entendible que un futbolista portugués del Manchester City, pueda decantarse por el conjunto blanco y descartar el Barça, porque al final son los dos grandes de la Liga, y aunque su juego encajara como blaugrana y haya sido su prioridad, no tiene ningún arraigo en Barcelona y puede terminar eligiendo el dinero y los minutos, Mourinho al margen.

El caso de Cucurella es diferente, un futbolista de la Masia que ha reivindicado ser culer en diferentes ocasiones y ha confesado su deseo de volver al Barça, si tiene una parte sentimental vinculada al club y a todo lo que representa, por lo que su elección a favor del eterno rival tiene un punto claro de traición por su parte, del que es claramente conocedor, por lo que toma una decisión teniendo muy claro lo que representa.

En pocos días hemos podido comprobar que el lateral ya tiene claro el ideario blanco, las declaraciones y el relato, y que a partir de hoy es uno más del rival del que fue el club que lo formó, el mismo al que ya no regresará nunca, en ningún tipo de posición, tras su decisión de firmar por el Madrid, pues el único Camp Nou que verá ya nunca será su estadio, sino un sitio en el que fue querido y al que él dio la espalda.

Ciertamente, el Barça en ningún momento ha tenido como prioridad su llegada, pues el juego de Cucurella no encajaría en el club blaugrana igual que lo hace Balde o Cancelo, o incluso Grimaldo, por lo que su movimiento tiene un punto de resentimiento y odio que la afición blaugrana debería ignorarle, pues el peor desprecio y no hacer aprecio, y menos de un jugador que el Barça no iba a fichar, ni por juego ni tampoco por precio, donde la prioridad es el delantero centro y no una posición ya cubierta.

Evidentemente que Deco debe hacer una incorporación en el lateral izquierdo, pues con Gerard Martín de central, hace falta otro lateral, que en principio sería Cancelo, quién tras sus buenas actuaciones ha demostrado que puede ser la pieza clave y estar sobradamente preparado.

No obstante, no habría que descartar tan rápidamente a Alejandro Grimaldo, un jugador de gran nivel, que también encajaría perfectamente, más joven que Cancelo y que puede tener un coste similar, por lo que, en caso de empate en el traspaso, la opción debería ser el canterano, quién sí tiene claro que su mejor opción y la que desea realmente es la del Barça.

Pase lo que pase toca también apoyar a Alejandro Balde, quién puede no haber tenido su mejor temporada pero ha demostrado sobradamente su calidad, y puede recuperar su nivel perfectamente, siendo un lateral rápido, joven, de la Masia, que puede ocupar esta posición durante años con total garantías, siendo uno de los mejores del mundo en su sitio.

De la decisión de Cucurella toca aprender una lección, evidentemente ningún culer elegiría nunca al Real Madrid, pero es que, además, los verdaderos blaugranas, en uno de los peores momentos del Barça han hecho sus mejores esfuerzos para ayudar, no le dan la espalda a su club, no se olvidan en él aunque estén lejos, y hacen todo lo posible para poder vestir su camiseta y representar a su afición.

Más que nunca toca admirar y respetar a tantos jugadores que han hecho todo lo posible, sin esperar reconocimiento alguno, como rebajarse la ficha, declarar que el Barça era su única opción, contribuir en el precio del traspaso, confiar en el club y el maldito fair play, no dejar nunca de creer y trabajar para llegar o ganarse el sitio; acciones que realmente dicen mucho más de ellos que cualquier declaración o imagen.

Sólo hay que mirar el actual equipo y a lo largo de la historia, ¿Cuántos culers de verdad han hecho todo lo posible para estar y triunfar en el club? Más que en ningún otro equipo, porque el Barça es más que un club, y este sentimiento no se compra con dinero, se lleva tan adentro que lleva a los verdaderos blaugranas a elegir el camino difícil, para vivir en la gloria eterna de ser jugador del Barça.