Alexia Putellas levanta el trofeo de la Champions League Femenina en Oslo EFE
El Barça Femenino vuelve a reinar en Europa, y lo ha hecho nada más y nada menos que contra el Olympique de Lyon con un claro y contundente 4-0, que les ha dado la cuarta Copa de Europa de la historia de club.
No ha sido una temporada fácil para el Barça de Pere Romeu, pese a que con el palmarés conseguido pueda parecerlo, pues se ha ganado absolutamente todo en una nueva temporada histórica, pero en un curso complicado, con bajas de peso con la de Aitana Bonmatí por lesión o las salidas de algunas jugadoras el verano pasado.
Sin duda alguna, tras la derrota en la final de la Champions de Lisboa ante el Arsenal, si hay una palabra que pueda definir esta nueva gesta del conjunto blaugrana es orgullo; por no haberse rendido ante la adversidad, por saber sacar fuerzas de flaqueza cuando fue necesario, cuando pese a no parecer favoritas en Europa han terminado ganando el título y también mucho orgullo de una Masia que ha salido una vez más al rescate, con jugadoras muy jóvenes que han dado un paso adelante.
Seguramente esta Champions se recordará por Alexia Putellas, Ewa Pajor y Pere Romeu, pero es descaradamente la Champions League de la Masía, esa tabla de salvación blaugrana y fábrica de talento inagotable que aparece cuando más la necesitas, con jugadoras como Clara Serrajordi que fue titular en la final, u otras como Claudia Pina, cada vez más importante; Aïcha o Carla Julià, que piden paso a gritos.
Pese a todos estos nombres tan jóvenes, esta Champions lleva algunos nombres grabados en oro como los de Cata Coll y sus paradas salvadoras, el doblete de una Ewa Pajor que consigue su primer título continental, y una Alexia Putellas que levantó el que parece que podría ser su último gran título como culé, lo que, pese a que hoy toca celebrar, nos obliga a una profunda reflexión.
Duele ver como el Barça perdió a Mariona Caldentey, Laia Codina o Jana Fernández, pero todavía más a Mapi León, Ona Batlle y la gran capitana Alexia Putellas, porque la Liga F no consigue una competitividad acorde a lo que debería y el Barça no invierte lo suficiente para retenerlas, ante una Premier League que aprieta cada vez más fuerte y un grupo dirigido por Michele Kang, también presidenta del Lyon, que pesca en el Johan Cruyff con contratos millonarios.
La situación blaugrana es la que es, pero el Barça femenino es de los pocos que genera dinero dentro del club. Aparte, se ha convertido en una parte fundamental del alma del Barça del siglo XXI, que cada vez mueve a más gente y obliga a que el femenino ya no sea una apuesta sino una realidad que ha venido para quedarse, por lo que tocaría analizar si toca dar alguna salida dolorosa del primer equipo masculino para garantizar que continúan la grandeza y los símbolos del femenino.
No ayuda que la normativa del Fair Play de la Liga perjudique a clubes como el Barça, porque su cómputo se realiza con los salarios de los equipos masculino, femenino y las demás secciones. Esto no fomenta apostar por el fútbol femenino o su aparición en algunos clubs, dejando a los equipos en situaciones injustas y dispares, en función de si un club tiene masculino y femenino o demás secciones.
El Barça es un club multidisciplinar, con una clara vocación hacia el fútbol femenino, por lo que debe liderar las reformas que sean necesarias para cambiar la injusticia del Fair Play, pero mientras tanto, garantizar que el Barça Femenino siga siendo el mejor equipo del mundo, lo que obliga a mantener a Alexia Putellas y Ona Batlle en sus filas y no perder más talento.
No en vano, el Barça sigue siendo el campeón de Europa, el equipo referente en el que todo el mundo quiere jugar, y no hace tanto tiempo que se llegó incluso a plantear la llegada de Ada Hegerberg, Sam Kerr y Vivianne Miedema, antes de que la situación económica fuera tan complicada, y obligara a la Masía a dar un paso al frente para crear a las jugadoras del futuro y seguir liderando este proyecto.
Y enhorabuena también a Pere Romeu, entrenador que estuvo muy cuestionado esta temporada y que ha conseguido una temporada impecable, además teniendo delante al que fue su primer entrenador Jonatán Giráldez en el Olympique de Lión, otro técnico que lo había conseguido todo de blaugrana.
Seguramente esta Champions sabe incluso mejor por haberla conseguido ante el Lyon de Michele Kang, el equipo con más Copas de Europa y cuyas mofas hacia el Barça no se han olvidado en las filas blaugranas, que también sufren viendo como el imperio económico de Kang intenta desmantelar el proyecto culé temporada tras temporada.
El Barça vuelve a ser el campeón de Europa, dejando atrás el accidente de la pasada temporada y con cuatro Champions League que le sitúan como uno de los equipos más laureados del mundo. Toca celebrarlo como es debido, para después reflexionar sobre este proyecto y buscar la forma de que Ona Batlle y Alexia Putellas sigan de blaugrana. Que esto no sea una despedida como hace días que parece, porque el Barça es Alexia y Alexia es el Barça, un icono y un símbolo reconocido a nivel mundial. Deben seguir de la mano, garantizando además que la grandeza de este Barça solo sigue su camino imparable hacia el olimpo de la historia.