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Hansi Flick saluda a la afición en la rúa del Barça para la celebración de la Liga

Hansi Flick saluda a la afición en la rúa del Barça para la celebración de la Liga EFE

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La familia y el Barça, la felicidad de Hansi Flick

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Conoció la pérdida de su padre por la mañana y mostró su talante más ambicioso por la noche. Hans-Dieter Flick se forjó en el fútbol bajo la estricta enseñanza de su progenitor, un futbolista talentoso que no llegó a la élite. Hans padre visualizó en su hijo el sueño que no había logrado cumplir pero fue duro en el camino para conseguir el objetivo.

Hansi, el nombre por el que todo el mundo le conoce porque así le llamaba su padre, llegó a la cima con el Bayern Múnich. Su padre se quedó en el equipo de su pueblo, el BSC Mückenloch, y priorizó a la familia. Su esposa tuvo a nuestro Flick con solo 16 años.

El actual entrenador del Barça también fue fiel a su amor primerizo, el de juventud. Empezó su relación con Silke cuando ella tenía solo 15 y él sumaba 18. ¡Se casaron hace 39 años! Ahora, con 61, el técnico germano es padre de dos hijas, Hannah y Kathrin, y abuelo de cuatro nietos.

La familia es el factor primordial en la vida de Hansi Flick. Especialmente tocado se quedó en 2010, cuando le detectaron un cáncer de mama a su mujer. Flick, que regentaba una tienda de deportes desde 1995, se volcó en ella.

Su carrera profesional fue breve. Se concentró entre los 20 y los 28 años. En 1985 debutó con el Bayern, donde anotó 5 goles en 104 partidos. Fichó por el Colonia en 1990 y se retiró en el 93. Su aventura en los banquillos arrancó en 1996, un año después de comenzar el negocio deportivo. La cosa se puso seria en 2006, cuando se convirtió en ayudante de Joachim Low como seleccionador alemán tras el Mundial celebrado en su país.

Acompañó a Low durante ocho años y se desmarcó de los banquillos en 2014, tras conquistar el Mundial de Brasil. Entonces comenzó su etapa como director deportivo, todavía vinculado a la selección germana, por otros cinco años. Se cansó y regresó a los banquillos en 2019 como segundo de Nico Kovac en el Bayern de Munich. A los tres meses despedían a Kovac y Flick asumía el mando como número uno.

Desde entonces, Flick ha demostrado ser uno de los mejores entrenadores del mundo. Logró el sueño de su padre como jugador, pero siempre tuvo un papel discreto. En los banquillos, en cambio, ha sido capaz de sacar todo su potencial al alzar un triplete con el Bayern en 2020 y cinco títulos como primer entrenador del Barça en dos años.

La conexión que siente Flick con Barcelona es muy fuerte. Tanto que no duda a la hora de marcar sus objetivos. Le quedan tres partidos para levantar la Liga de los 100 puntos. El curso que viene, el gran objetivo lo tiene claro tras conquistar la Liga dos veces de forma consecutiva: hay que ganar la Champions. Por último, confiesa que espera seguir siendo entrenador del Barça cuando se acabe el nuevo estadio.

La fortaleza que adquirió tras los aprendizajes con su padre y el cáncer de su mujer le han llevado a ser el hombre que es. Capaz de mantenerse al frente del barco pese a la pérdida de su progenitor; capaz de seguir peleando al lado de los suyos para hacer historia y de estar junto a todos ellos también el día de la celebración.

Su renovación con el Barça está más que avanzada tras una nueva reunión, esta mañana, de Deco con Pini Zahavi. Su implicación con el Barça es total porque no se trata tan solo de un trabajo, es su felicidad.