El Barça dio la cara. El Barça intimidó. El Barça fue mucho mejor. Pero el Barça cayó. El Barça volvió a sucumbir en Europa. El Barça volvió a perder una eliminatoria. El Barça fue eliminado por segunda vez consecutiva en pocas semanas contra el Atlético de Madrid a doble partido. El Atlético eliminó al Barça de la Copa y lo ha eliminado de la Champions.

Nos pusimos en pie para aplaudir al equipo tras casi lograr la gesta en el Spotify Camp Nou con ese 3-0 copero. Hoy nos hemos puesto en pie porque los jugadores han luchado sin parar, como nos pusimos en pie tras caer contra el Inter. Han logrado una victoria (1-2) en campo rival. Han creído en todo momento. El esfuerzo de (casi) todos ha sido encomiable. Pero no ha sido suficiente. El resultado es insuficiente. Ya está bien de aplaudir las derrotas. Hay que jugar bien, sí, pero también hay que ganar

El Barça lleva 13 expulsiones en Champions durante los 10 últimos años. Es una barbaridad. Una salvajada. Algo impropio de un equipo top de Europa. Estaremos de acuerdo en que el fútbol ofensivo y especialmente arriesgado que practica el Barça de Flick convierte estas situaciones en propensas. Pero tampoco nos pasemos. 13 expulsiones son demasiadas. Y dos rojas en una misma eliminatoria de Champions, una en la ida y otra en la vuelta, son una burrada

Frenkie de Jong habla del factor suerte. Pero la suerte hay que buscarla. Para ganar, no basta con tener carácter y entrega, no basta con ser valientes y descarados, no basta con desplegar un buen fútbol. Hay que marcar gol. Si el Barça se dedica a regalar ocasiones de gol y a disparar al aire como si de una escopeta de feria se tratase, es imposible ganar en Europa. 

Paso atrás en Europa

La realidad es que el Barça da un paso atrás en Europa. El año pasado cayó en semifinales contra el Inter. Este año ha caído en cuartos contra el Atlético. Antes de hora. Ante un rival inferior. Es un paso atrás en toda regla. Y está claro que se notan mucho las bajas, especialmente la de Raphinha, pero el Barça tiene equipo, y tiene fútbol, para ganar al Atlético. Si es capaz de marcar en el minuto 4 y de igualar la eliminatoria en el minuto 24, ¿cómo no puede ser capaz de lograr imponerse en los 66+8 (74) minutos restantes?

Cuando el Barça pinchó en la eliminatoria de Copa, la conclusión más manida que se comentó fue la siguiente: en 9 de 10 partidos el Barça habría ganado. Tocó ese incómodo 10%. Mentira. El Barça ha vuelto a claudicar contra el Atlético solo dos meses después. No es de recibo. No es cuestión de suerte. Es cuestión de mentalidad, ganas y ambición. 

¿Y el efecto LeBron?

Está muy bien hablar durante una semana de Lebron James, llenar las redes sociales de fotos imitándolo con sus gafas de sol y auriculares, fomentar el espíritu de remontada, llenar las calles de Madrid de culés y afrontar sin miedo la partida. Es la leche. Pero no basta. No basta con hablar, hay que demostrar. Y el Barça, que rozó la final de Champions el año pasado, este curso se va de Europa antes y frente a un rival inferior. Es un paso atrás en Europa

Flick dijo que no hacía falta un milagro para remontar un 0-2. Se equivocaba. Igual que se equivocó sustituyendo a Ferran Torres en uno de sus mejores partidos desde que llegó al Barça. Ferran estaba enchufado y merecía seguir en el campo. No había prisa por meter a un Lewandowski que, este año, no está a la altura. Sí que hacía falta un milagro. Y no llegó.