Cada vez que se produce un parón de selecciones, en Can Barça se encomiendan a la Virgen de Montserrat para que devuelvan a todos sus futbolistas sanos y salvos. Desgraciadamente, la plegaria no suele tener mucho éxito porque rara es la ocasión que todos los blaugrana acaban sin secuelas en su participación con las selecciones.
En esta ocasión le ha tocado a Raphinha, que ya es mala suerte, porque estamos hablando de uno de los líderes en el vestuario y en el campo, que además había recuperado su mejor versión, como demostró en la eliminatoria de Champions ante el Newcastle, donde fue parte activa en seis de los siete goles que se marcaron en la vuelta.
No hay duda de que la baja del brasileño condiciona, y mucho, el futuro de los blaugrana, sobre todo en Europa, donde se juega las lentejas contra un equipo especialmente rocoso y aguerrido como el Atlético de Simeone, que ya dejó fuera a los de Flick en la Copa.
Ahora ha sido Raphinha, como en su día fue Gavi, que sufrió una grave lesión en la rodilla y el menisco, teniendo que pasar por el quirófano y de la que un año y medio después, sigue teniendo secuelas, como en el último percance que sufrió hace seis meses en el menisco. Tampoco se han librado esta temporada del virus FIFA, con más o menos trascendencia en sus lesiones, jugadores como Dani Olmo o Ferran Torres. Caso aparte merece Lamine Yamal, que los médicos de la selección decidieron infiltrarle por unos problemas en las lumbares, que acabaron acarreando una pubalgia que le incapacitó por casi un mes con el Barcelona.
Y es que esto de dejar a tus jugadores en manos del enemigo es poco recomendable. Y pongo entrecomillado porque tampoco quiero señalar directamente ni acusar a nadie, pero que el médico de la selección sea el mismo que el del Atlético de Madrid, y que vayas a jugar tres partidos directos en menos de una semana contra los colchoneros, no me digan que no deja un poco de mal cuerpo. Afortunadamente, en esta ventana no ha habido secuelas con los blaugrana en La Roja, pero la RFEF tendría que buscar soluciones más imparciales a la hora de contratar a sus responsables médicos, más que nada para evitar este tipo de suspicacias.
En el caso de Raphinha no se puede tampoco cargar el muerto a nadie, pero no deja de tener su mal rollo que el seleccionador de Brasil haya entrenado al Real Madrid y además en dos etapas. Tampoco ayudan los rumores que salen desde la Canarinha que el blaugrana había manifestado los días previos al partido contra Francia una fatiga muscular. De hecho, el jugador ha preferido dar portazo a cualquier polémica, haciendo un reset de una semana en su país.
Ya lo dijo Joan Laporta que en algunas ocasiones uno tenía que hacer tripas corazón y dormir con el enemigo, como hizo en el tema de la Superliga con Florentino Pérez, pero hay ocasiones que casi mejor despertarte solo que al lado de un mal compañero de viaje.
