Pásate al MODO AHORRO
Josep Maria Bartomeu, expresidente del Barça

Josep Maria Bartomeu, expresidente del Barça EFE

Hablemos del Barça

Bartomeu, seguimos sin saber la verdad

Publicada

El tour de radios, televisiones y algún diario afín que se está marcando Josep Maria Bartomeu me sorprende y no me sorprende a partes iguales. Salir después de unas elecciones azulgranas donde tu propuesta, la de Víctor Font, ha perdido y ha fracasado es curioso. Bartomeu se ha dejado ver en Catalunya Ràdio, incluso ante un Joel Díaz que escupió inquina porque le tenía guardada y jurada. El expresidente azulgrana le sirvió en bandeja que el cómico catalán pudiera despacharse a gusto. Y con razón. La última entrevista ha sido para el diari Ara. Y, en todas ellas, la conclusión es clara: cinco años después, Bartu, —como le decían aquellos periodistas que se creían amigos suyos y no respetaban ningún código de conducta ni deontológico que hemos aprendido en las universidades— sigue sin decir nada cuando habla.


Realmente es un don, el de la palabra, pero también el de la omisión del mensaje sin dejar de ofrecer palabras conexas. La gran pregunta que sigue sin responder y solamente por ello me negaría a entrevistarlo si este fuera el límite que me pusiera antes de una entrevista, es por qué Sandro Rosell dimitió. Es evidente que las entrevistas no pueden ir corseteadas, pero siempre sabemos de las advertencias o consejos que dan si quieres acceder a dicho personaje, sea este u otro. Evidentemente, el periodismo debe existir para ser irreverente y no claudicar, pero me parece esperpéntico que llegue a este nivel. Aceptar, porque sí, a una persona que se ofrece en varios medios a la vez y sabes, de antemano, que no te dará la respuesta que todos buscamos. Tiempo perdido.


Más allá de todo ello, en la vida nada es casual. Es evidente que Bartomeu busca protagonismo para sus asuntos personales. Es lícito; sin embargo, también es lícito explicar cuáles son. Se deberían esclarecer, del mismo modo que supimos cómo fue su gestión dentro y fuera del club cuando era presidente. En paralelo a aquella época que lideraba la entidad azulgrana, su padre se jubiló del negocio familiar, pero tuvo que volver porque la gestión del primogénito todavía no arrancaba al 100 %. Dónde empieza y dónde acaba la frontera de los asuntos personales y profesionales de los presidentes azulgranas es una línea demasiado difícil de establecer.