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Marcus Rashford conduce el balón durante el Barça-Rayo

Marcus Rashford conduce el balón durante el Barça-Rayo Óscar Gil Coy CULEMANÍA

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¿Rashford? No, gracias

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Marcus Rashford es uno de los nombres propios de la actualidad blaugrana. Su continuidad en el club está más en el aire que nunca, tras haber perdido protagonismo en este tramo final de temporada. Los 30 millones que reclama el United como opción de compra son ahora mismo una montaña insalvable para las arcas del club, y aún más tratándose de un jugador que está teniendo un rol secundario. Deco ha intentado alguna maniobra entre bastidores, planteando la opción de una nueva cesión, pero el club inglés se mantiene inflexible: 30 millones o nada. Si el United no baja sus pretensiones, parece claro que Rashford volverá a Manchester este verano.

El paso de Marcus por el FC Barcelona está siendo tan irregular como sorprendente. Tras un inicio espectacular, rubricado en el partido de Champions ante el Newcastle en la liguilla, donde completó un doblete (1-2), su juego se ha ido difuminando de manera alarmante, hasta el punto de desaparecer literalmente del mapa, como se pudo ver en el partido de vuelta de los octavos de final contra el Newcastle (7-2), donde no jugó ni un minuto.

Los defensores de Rashford se agarran como un clavo ardiendo a los números, donde se reflejan los 10 goles y las 11 asistencias. Sin embargo, los fríos números no significan nada si no vienen acompañados de peso e influencia dentro del equipo. Y aquí el inglés pierde por goleada.

No supo aprovechar la baja de dos meses de Raphinha por lesión y ahora que el brasileño está totalmente recuperado, el internacional británico juega a cuentagotas, con un rendimiento tan deficitario como poco efectivo.

La afición, en todo caso, sigue siendo especialmente benévola con el inglés, aplaudiendo cada vez que Rashford salta al campo, pero lo cierto es que Marcus ha dejado de levantar expectativas.

Tanto es así que, ahora mismo, su futuro como blaugrana parece cada día más lejos. Pese a que tanto Hansi Flick como Deco siempre se han manifestado partidarios de su continuidad, la realidad es que hay muchas dudas en el seno del club, sobre todo porque se considera una muy mala política de gestión pagar 30 millones por un jugador intranscendente.

De hecho, el técnico alemán lleva varias semanas enviando claras señales de alarma respecto al delantero inglés. Empezó estirándole las orejas, asegurando que podía dar mucho más por su potencial innato, y ha acabado excusando sus pocos minutos, asegurando que no está bien físicamente.

La decisión final sobre Rashford se ha de asumir en las próximas semanas. El jugador se ha adaptado muy bien al vestuario blaugrana, aparcando su fama de díscolo y jugador conflictivo, y parece ser que está encantado con la ciudad y la manera de vivir de los catalanes. Sin embargo, será su rendimiento el que acabe dictando sentencia. Y ahora mismo como si se tratara del emperador Nerón en el Coliseo durante las fiestas del Ludus Magnus en Roma, el dedo pulgar marca claramente para abajo.