El Barça ha perdido el primer título de la temporada, la Copa del Rey, pero lo ha hecho de la mejor forma posible, con la cabeza bien alta y dejando claro que este equipo tiene intención de pelearlo todo hasta el final.



Ciertamente el 4-0 de la ida fue demasiado para el conjunto de Flick, que pese a saber que lo que pretendía era muy difícil no dejó de intentarlo en ningún momento y lo dieron todo hasta el último final, con un 3-0 que supo a poco pero que dejó al barcelonismo con una profunda sensación de orgullo.



El Barça encerró al Atlético todo el partido, peleó todos los balones y no dejó en ningún momento de intentarlo, ante un equipo que no hizo ningún mérito en la vuelta y con un juego de vergüenza, muy lejos del que desplegaron los de Flick, que dejaron claro que le dan todo el valor que merece a la Copa.



Es imposible no recordarse, con este resultado, del gol anulado a Cubarsí, que, a parte de injusto y de que todavía no se ha entendido el por qué se anuló, evitó cualquier intento blaugrana de volver a entrar en el partido del Metropolitano, y que habría valido una prórroga en un Camp Nou que se vistió de gala y dejó claro que está preparado para las grandes citas, más aún con una grada de animación que nunca debía haberse ido.



Antes de volver a la competición europea y dejando atrás la decepción y heroicidad de la Copa, el Barça ha conseguido sobreponerse al ambiente hostil de San Mamés, superando al Athletic 0-1 con una obra maestra de Lamine Yamal, en un partido trampa que los de Flick supieron enfocar para llevarse unos tres puntos muy importantes, especialmente después de la victoria del Real Madrid ante el Celta, en otro partido con el arbitraje como protagonista.



No era nada fácil visitar la Catedral con todo lo que se ha generado contra el Barça en las últimas temporadas justo antes de volver a la Champions, en unos octavos de final que, pese a parecer más asequibles que frente al PSG, no tendrán nada de fácil, y obligarán al conjunto culer a desplegar su mejor juego y sobreponerse a las bajas.



El Barça de Flick debe encontrar pronto un remedio a las lesiones que está sufriendo estos

últimos días, y que han dejado muy tocada a la defensa, donde prácticamente Flick sólo le

queda un recambio antes de tirar del filial, aunque viendo el estado de Cubarsí y Gerard

Martín como centrales el barcelonismo puede estar tranquilo.



Pedri y Raphinha han vuelto en uno de los momentos más importantes de la temporada, donde Marc Bernal se está erigiendo como otro gran líder del centro del campo, dando por olvidada su terrible lesión y dejando claro que, si sigue así, estamos ante el Sergio Busquets del futuro, pasando por delante de Frenkie De Jong cuando vuelva.



A parte de las lesiones el gran peligro de este Barça es el cansancio, pues jugar con la intensidad a la que están los de Flick, que se han enfrentado a Villarreal, Atlético y Athletic en tan pocos días deja un dejaste importante, a parte de grandes victorias, por lo que todo el equipo debe ser inteligente, contemporizar los momentos y ser generosos entre sí, ya que si queremos llegar en un gran estado de forma en mayo es muy importante superar estos dos meses con un buen reparto de minutos y estando todos al 100 %.

El partido ante el Atlético debe marcar el camino, ser el referente de lo que es capaz de hacer este Barça, marcando Liga y Champions como los grandes objetivos y teniendo muy claro que lo más importante es siempre el siguiente partido.



Primero toca el Newcaste en el Reino Unido, donde el Barça debe dejar claro que quiere volver a llegar muy lejos en esta competición y aprovecharse de un sorteo que puede haberlo beneficiado, siempre y cuando se hagan los deberes y lo que son capaces, y después tocará la vuelta en un Camp Nou que es un fortín y que ha dejado claro que la vuelta de la grada de animación le ha sentado especialmente bien, y que no se puede entender su ausencia durante tanto tiempo.



Ver este ambiente en las graderías del estadio blaugrana, con una comunión tan grande como

la que se vio este martes, donde la afición ovacionó durante más de 10 minutos a un equipo

que lo dio todo, y donde todo el barcelonismo sintió este orgullo deja claro que juntos se

pueden hacer grandes cosas.



Por cierto, todo vuelve en esta vida, especialmente en el deporte, y quizás unos hipotéticos cuartos de final de la Champions contra el Atlético del Cholo pueden dejar una foto muy dura para quienes se han creído mucho y no han llegado a ser demasiado, alguien que debería estar agradecido a un club que apostó por él y donde no demostró nada, y que ni en el mejor de sus sueños estaría en la misma mesa que Messi y Cristiano Ronaldo; que cuando escupes hacia arriba al final te acaba cayendo en la cara, y que mientras uno equipo siento orgullo de sus jugadores otros sólo pueden subir fotos para tener su minuto de gloria malintencionada.