Víctor Font continua inasequible al desaliento. Mantiene en alto su espada electoral y desoye todas las señales que dan a Joan Laporta como ganador, indiscutible y por goleada, en la cita del 15 de marzo.
Esperando una unión cada vez más improbable de toda la oposición al expresidente, el empresario vallesano sostiene que ni existe un proyecto más completo que el suyo ni la masa social puede ignorar sus propuestas. Las únicas, proclama, que ponen a los socios y socias en el centro neurálgico del Barça.
Otorgar un abono, inmediato, a los 5.000 primeros socios de la lista de espera y a los restantes (cerca de 10.500), facilitarles entradas en el Camp Nou a precio de abonados de manera rotatoria; aumentar la grada de animación hasta las 5.000 localidades; congelar el precio de los abonos y, en una decisión ya mayúscula, ofrecer descuentos bestiales (del 50 al 75 por ciento) a los que acudan al menos a un 80 por ciento de los partidos...
La apuesta es indiscutible y atrevida hasta límites insospechados. Tanto que sus rivales contemplan con una mezcla de pasmo e incredulidad la posibilidad de llevar a cabo esas promesas electorales que Font, firme, mantiene que no solo son factibles de realizar sino que, sentencia, se llevarán a cabo sin ninguna duda.
El socio por delante de todo y de todos. Devolverle el protagonismo indiscutible en el templo de Les Corts y frenar lo que algunos consideran está acercándose a una atracción más de Barcelona pensada para los turistas. ¿Aún así puede verse destrozado por el ciclón Laporta?
"Las elecciones no se ganan en las redes sociales. Ni en facebook ni mucho menos en X (antiguamente twitter)" resolvió alguien cercano a una de las precandidaturas que alerta de la toxicidad que se multiplica en esa última red, donde el insulto y el menosprecio al contrario se dan la mano.
El discurso eufórico de Laporta, sus indisimuladas alusiones a un Real Madrid que abrazó en el pasado y del que hoy reniega y sus repetidas menciones respecto a que, más allá de su exitoso proyecto deportivo con Flick en el centro, "hemos salvado el club" calan en un ambiente electoral que hace creer, a él, a su equipo y a sus seguidores, que la victoria está asegurada el 15 de marzo.
"No tiene proyecto ninguno y no es capaz de rebatir nada. El Barça merece mucho más que este desprecio" se resuelve desde las filas de un Font que mantiene su convencimiento.
El gran rival de Laporta repite como un mantra que al final será el socio el que tendrá la palabra. Y más allá de lo que vaya a contabilizarse en el recuento de las firmas, en las elecciones, el día de la verdad, se verá hasta qué punto sus guiños a la masa social son capaces de dar la vuelta a las apuestas.
