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Joan Laporta presenta la sede de su precandidatura en la calle Provenza de Barcelona

Joan Laporta presenta la sede de su precandidatura en la calle Provenza de Barcelona EFE

Hablemos del Barça

Laporta se mete en un atolladero

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Seguramente, en el imaginario de Joan Laporta cuando decidió convocar las elecciones el 15 de marzo, había dibujado un escenario bien diferente al que amenaza que puede acabar sucediendo. El 22 de enero, día que escogió la fecha, el equipo era líder incontestable en LaLiga -a cuatro puntos del Real Madrid-, paseaba victorioso por la Copa y tenía opciones reales para clasificarse entre los top 8 de la Champions y eludir el play off de repesca. Un mes después, y con la maquinaria electoral en marcha, el equipo ha perdido el liderato en LaLiga -está dos puntos por debajo del Real Madrid-, con un pie y medio, por no decir los dos, fuera de la final de la Copa, tras caer humillado (4-0) ante el Atlético de Simeone en la ida de semifinales, y con la posibilidad real de que el equipo se cruce con su bestia negra, el PSG de Luis Enrique, en los octavos de la Champions.

Evidentemente, Laporta sigue partiendo como el máximo favorito para ganar las elecciones. Ni tan siquiera una debacle deportiva podría arrebatarle la presidencia, o al menos eso es lo que le dicen al oído cada día sus consejeros áulicos para tranquilizarle. Los mismos que le aconsejaron adelantar las elecciones y no dejarlas a final de temporada, por si las matemáticas no daban y se acababa el curso en blanco.

El ex presidente presentó este martes su sede electoral y su candidatura bajo el lema Defensem al Barça. Lo hizo, en todo caso, en una puesta en escena lejos del glamour de antaño, con un andamio tapando la fachada, en un recinto angosto y mal iluminado y con más periodistas que asistentes. En primera fila los directivos dimisionarios y algunos fieles adeptos. Laporta, además, no estuvo especialmente vehemente en su discurso, ni recurrió a sus ardides mediáticas y carismáticas, empleando un tono más bien de perfil bajo, que sorprendió a más de uno de los presentes. Tanto es así, que Víctor Font contraprogramó el acto de Laporta, con unas declaraciones beligerantes contra el Real Madrid y los árbitros, que acabaron por llevarse las portadas de las webs de los diarios.

Queda mucha carrera electoral aún, con el primer objetivo de conseguir las 2.347 firmas necesarias para proclamarse candidato. Laporta ha pedido 60,000 solicitudes, con la convicción que superará el listón de las 10.000 firmas sin problemas, mientras que Font también ha tirado para arriba, reclamando 50.000. Los otros precandidatos, Xavier Vilajoana y Marc Ciria, han sido más cautos, 30.000 y 10.000, respectivamente.

Font, consciente que la división del voto favorece a Laporta, ya ha pedido una reunión entre los otros dos precandidatos para formalizar un pacto anti-Laporta. Sería, sin duda, un golpe de efecto en la campaña, que abriría las puertas a un cambio.

Sin embargo, el ex presidente sabe que cuenta con una comunión entre 25.000 a 30.000 fieles, que seguirán defendiéndole a capa y espada, contra todo y contra todos, que les importa poco las extrañas maniobras para escoger a Limak como constructora del Camp Nou, la comisión de 50 millones a Darren Dein, la marcha de 46 ejecutivos del club, los fichajes forzados de Cancelo y Vitor Roque en contra de los técnicos, la publicidad del Congo, la incorporación de extraños socios como New Era Visionary, el enigmático papel del Compliance, el retraso sine die del Palau, el catastrófico estado de la sección de baloncesto, el extraño pago a una cuenta de directivos por parte de ISL, la influencia cada día más dominante de Alejandro Echevarría en el vestuario...