Marc Ciria, Xavi Vilajoana y Víctor Font en un montaje sobre el Camp Nou Culemanía
Unas elecciones tranquilas, sin broncas, ni ataques personales, ni tampoco a la gestión del equipo y mucho menos a criticar los fichajes, las comisiones, el dejar de apoyar a instituciones benéficas, el retraso en las obras del Spotify Camp Nou, es lo que más desea Joan Laporta para volver a ser reelegido como presidente del Barcelona hasta el 2031.
Si la oposición, liderada por Víctor Font, que repite en unas elecciones a la presidencia azulgrana, sigue pensando que será proclamada vencedora declarando que Deco no seguirá, que le darán lo mejor a Hansi Flick, que apoyarán más al equipo femenino, solo está haciendo méritos para perder otra vez. La buena oposición tiene que mentalizarse de que estas elecciones a Laporta no se le ganan sin una buena ofensiva. Tienen Font, Ciria, Vilajoana y todos los que pretendan vencer al actual presidente que abandonar la actitud pasiva y, especialmente, defensiva que hasta ahora han presentado.
Laporta ha dicho que él se moja y da la cara. Y eso es verdad. Pero también muchas de sus promesas son conocidas por haber sido incumplidas. Estoy plenamente convencido de que la campaña de la oposición tiene que centrarse en provocarlo. Ahí descubrirá el socio al Laporta más valiente, pero también al otro Jan. “Ganas de volver a veros”, fue su máxima para vencer a Font y a un inofensivo Toni Freixa en las pasadas elecciones. “Renovaré a Messi con un asado”, fue su mayor mentira.
Los miembros de una oposición al actual presidente, de un Barça ofensivo como el que ha preparado Flick, debería adoptar un papel más atacante. Los equipos masculino y femenino funcionan, la Masía también, pero esta directiva ha cometido errores que han llevado a muchos de los miembros que lo apoyaron al principio a abandonar el club.