La campaña electoral no ha dado todavía el pistoletazo oficial y ya hay un nombre que está supurando entre los bastidores. Se trata del actual director deportivo del club, Deco. Desde que uno de los precandidatos, Víctor Font, anunciara públicamente que no contaba con el exfutbolista en su proyecto, se ha producido un efecto en cadena entre el resto de futuribles presidentes. El más contumaz ha sido Joan Laporta, que llegó a insinuar que Deco y Flick son prácticamente un tándem inseparable, por lo que prescindir de uno acarrea directamente eliminar al otro de la ecuación. Tampoco Xavi Vilajoana ni Marc Círia han sido muy claros en este sentido, dejando las puertas abiertas a la continuidad del actual director deportivo.

Lo cierto es que sorprende que algunos se rasguen las vestiduras cuando escucharon a Font descartar a Deco de su proyecto. O tienen poca memoria o les interesa ser desmemoriados. Y es que el actual director deportivo del club interpuso una demanda a Font hace unos pocos meses por insinuar irregularidades en el fichaje de Vitor Roque.

Bajo este escenario, parece de cajón suponer que Font no contará bajo ningún concepto con Deco al frente del área deportiva. Un cargo que, como rápidamente se encargó de aclarar el líder de Nosaltres, es de "absoluta confianza del presidente".

Ahora el quid de la cuestión es saber si Deco y Flick son tan inseparables como anuncia Laporta. En la historia del fútbol sería la primera vez que un entrenador deja su cargo por el despido del director deportivo. De hecho, en Can Barça tenemos un caso muy reciente: a Xavi le dejaron de la noche a la mañana sin Jordi Cruyff ni Mateu Alemany para poner a Deco al frente del área deportiva. Ni le consultaron al entrenador ni le pidieron su opinión; Laporta ejecutó y punto. Y eso sabiendo que Xavi y Deco no eran amigos íntimos ni mucho menos: en la época que compartieron vestuario con Rijkarrad, el egarense no movió un dedo para salvar el pellejo del portugués cuando Pep Guardiola hizo la lista de bajas, como sí hizo, por poner un ejemplo, con Samuel Eto'o.

Y aun sabiendo todo esto, Laporta cambió el director deportivo y no pasó absolutamente nada. Xavi siguió al frente del primer equipo, quizás más solo que antes, pero ni renunció ni se marchó con Jordi Cruyff, amigo íntimo, ni Mateu Alemany, uno de los ejecutivos que más ha respetado en su carrera.

De hecho, las ganas de Laporta en elogiar el trabajo de Deco son tantas que a veces confunde nombres y fechas. El ya expresidente llegó a adjudicar, en una entrevista a Rac1 hace una semana, los fichajes de Lewandowski y Koundé al actual director deportivo, cuando fueron obra y gracia de Alemany y Cruyff. Eso sí, también añadió a Raphinha en el relato, aunque aquí se le olvidó decir que estaba en el otro bando, era su representante.

Siendo realistas el nombre de Deco ni quitará ni sumará votos a ningún precandidato. Ahora mismo, el único que tiene el poder de subir o bajar el pulgar es Hansi Flick. Y el alemán, por ahora, está poniendo una alfombra roja a Laporta, sin necesidad de añadir actores secundarios ni subterfugios extraños.