Ferran Torres es feliz en París. En el PSG. Con Luis Enrique de entrenador. El héroe del segundo Mundial de España es un futbolista con la autoestima muy alta y no echa de menos al Barça ni a Barcelona. Al contrario.
El Barça ya forma parte del pasado de Ferran, quien ha eliminado todo contenido relacionado con el club barcelonista de sus historias de Instagram. El delantero valenciano no ha dado explicación alguna en dicha red social, aunque cuando anunció su salida del Barcelona escribió que había sido "un honor" jugar en el equipo azulgrana.
La cláusula de Mateu Alemany
Ferran fue un jugador tan criticado (al principio) como querido (al final) en el Barça. Sus inicios fueron complicados, pero su última temporada fue maravillosa. Fue más titular que suplente, en detrimento que Lewandowski, y el club le comunicó que quería iniciar negociaciones para renovar su contrato, que caducaba en junio de 2030.
Mateu Alemany, en un entrenamiento del Atlético de Madrid
El Barça chocó con una cláusula firmada por el anterior director deportivo del club, Mateu Alemany, cuando fichó a Ferran en diciembre de 2021. Según la misma, el Barcelona debía pagar ocho millones de euros más al Manchester City si prorrogaba el contrato del delantero.
El fichaje
El Barça pagó 55 millones de euros al Manchester City por Ferran y su rendimiento fue de menos a más. Su rendimiento fue muy irregular con Xavi Hernández de entrenador, pero tuvo mejores sensaciones con Hansi Flick.
Ferran Torres sonríe en su primer entrenamiento como jugador del PSG
Flick siempre aplaudió el dinamismo y la intensidad de Ferran, un jugador muy sacrificado en la presión a la defensa rival. En el Barça disputó 207 partidos y marcó 65 goles.
Las cifras de Ferran
Hoy, Ferran es triunfa en el PSG. Ha marcado siete goles en seis partidos de la Ligue1 y la Champions y su actual valor de mercado es de 55 millones de euros, según Transfermarkt. Su adaptación a la capital francesa ha sido rápida, tanto que ya ni se acuerda del Barça. Ni tiene interés alguno en recordar su pasado culé.
