Pep Guardiola se toma un respiro. Tras nueve años intensos en el Manchester City, el técnico de Santpedor sigue sin comprometerse con ningún equipo. Y ninguna solución. Si en 2012, tras cuatro temporadas exitosas en el Barça, se tomó un año sabático, ahora desconecta del fútbol, a la espera de alguna oferta que le atraiga.
Guardiola es un "enfermo del fútbol". Una persona tan exigente y perfeccionista como obsesiva. Vive por y para el balompié. Tras 16 años entre Barça, Bayern de Múnich y Manchester City, Pep explora otras opciones. Tal vez, una selección.
El despido de Southgate
Hace dos años, Guardiola soñaba con la selección inglesa, que buscaba técnico tras el despido de Southgate. El problema, entonces, era que tenía un año más de contrato. Entonces, Inglaterra apostó por Lee Carsley, un entrenador de perfil bajo con el objetivo de contratar a Pep en 2026 o, en su defecto, en 2026.
Gareth Southgate, en la Eurocopa
La solución Carsley fue errática. Despedido por malos resultados, la FA se encomendó a Tuchel, y ahora ya está en los cuartos de final del Mundial. Noruega será su rival. Los pross sueñan a lo grande, pero otra decepción podría precipitar otro cambio. Y ahí estaría Guardiola.
Italia no seduce
El exentrenador del Barça también ha sido tentado por Italia, una selección en crisis que busca nuevos liderazgos. Guardiola, sin embargo, no parece contemplar con agrado tal opción. Inglaterra al margen, Pep siempre ha expresado su admiración por Argentina y Brasil por su gran carga histórica.
Alessandro Bastoni, expulsado durante el Bosnia-Italia
Guardiola no tiene prisa por resolver su futuro. Necesita desconectar y se deja querer. Sí tiene claro que no volverá a ser el primer entrenador del Barça. Otro caso sería un cargo en las categorías inferiores.
