Gol de Rossi a Brasil
El mejor partido de la historia de los Mundiales: se cumplen 44 años del día que Paolo Rossi tumbó a Brasil y fue perdonado en Italia
El delantero italiano, dos años sancionados, se redimió de sus pecados con tres goles que tumbaron a la gran favorita en Sarrià
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Fue un partido tan intenso como eterno. Uno de los mejores de la historia de los Mundiales, con un juego trepidante y un desenlace inesperado. Sorprendente. El 5 de julio de 1982, hoy hace 44 años, fue el gran día de Paolo Rossi, autor de los tres goles de Italia que derrotaron a la poderosa Brasil.
El Brasil-Italia del Mundial de España tiene un libro maravilloso: El partido: Los mejores 90 minutos de la historia del fútbol. Su autor es Piero Trellini, quien analiza el contexto sociopolítico de ambos países y gran cantidad de anécdotas deportivas que precedieron al gran duelo.
La sanción a Rossi
Trellini recuerda el calvario que vivió Rossi tras ser sancionado durante dos años por presunto amaño de apuestas. También se recrea en la apuesta de Enzo Bearzot por él, en contra de la opinión pública. Tan tensa fue la conviviencia entre futbolistas y periodistas que los primeros se acogieron a la ley del silencio, hartos de las críticas recibidas en la fase de grupos.
Paolo Rossi celebra uno de sus tres goles a Brasil
Las tensiones de Italia contrastaban con los elogios a Brasil. A su fútbol samba. Sócrates y Zico eran las grandes estrellas de la canarinha, lastrada por un portero inseguro (Waldir Peres) y un delantero centro con mala puntería (Serginho).
El mejor partido, en Sarrià
El Brasil-Italia se jugó en Sarrià, antiguo campo del RCD Espanyol, poco habituado a partidos de alto nivel. Más de 40.000 espectadores llenaban las gradas, con unos 15.000 hinchas de cada selección. El amarillo predominaba en el fondo sur, mientras que los italianos estaban detrás de la otra portería. Y ese día hacía un calor asfixiante en Barcelona. La FIFA, incomprensiblemente, programó el partido para las 17:15 horas.
Gol de Sócrates a Italia
Rossi, muy motivado, marcó a los cinco minutos y Sócrates igualó a los 12. El delantero italiano repitió a los 25 y con 1-2 se llegó al descanso en Sarrià. En la segunda parte, Brasil acorraló a su rival. Resistía Italia como podía, con el veterano Dino Zoff, curtido en mil batallas en la portería.
Zoff, salvador
Falcao empató para Brasil a los 68 minutos. A Brasil le bastaba el empate para acceder a semifinales y sus aficionados enloquecieron. Pocos creían entonces en la gesta italiana. Brasil era, de largo, la mejor selección del Mundial, con un fútbol muy bonito. Rossi, sin embargo, no iba a rendirse. Estaba tocado por una varita mágica y marcó el tercero en el minuto 74. Italia, en ese momento, perdonó todos sus pecados.
Tercer gol de Rossi a Brasil
Sarrià hervía. Enloquecían los seguidores italianos y rezaban los brasileños, la viva imagen de la impotencia. Brasil intensificó su dominio, pero no hubo manera de superar a Zoff, salvador con una parada milagrosa a un minuto del final. La canarinha lloraba e Italia soñaba ya a lo grande. Pasó la fase de grupos con tres míseros empates ante Polonia, Perú y Camerún. Después derrotó a Argentina --con un marcaje al límite de Gentile a Maradona--, Brasil, Polonia y Alemania, en la final, con Sandro Pertini emocionado, felicitado por los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía. Pero esa es otra historia. Por eso, cada 5 de julio es un día grande. Especial.