Fue una noche mágica. Necesaria para empezar la temporada como Dios manda. Si bien es cierto que no había mucho en juego, más allá de tres puntos, el Barça tenía la necesidad de dar un golpe sobre la mesa tras la mala imagen ofrecida en San Mamés. Y lo hizo. 

Antoine Griezmann comandó la goleada sobre el Betis con dos tantos estelares que encarrilaron el choque. A partir de ahí llegaron los de Carles Pérez, Jordi Alba y Arturo Vidal para redondear el trabajo. Pero hubo más cosas que tal vez no viste.