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El actor William Levy /ANTENA 3

William Levy, de galán de telenovelas a azote del régimen cubano

El actor se ha sincerado acerca de las dificultades que pasó durante su infancia y de cómo él y su familia tuvieron que emigrar a Estados Unidos como refugiados políticos

3 min

William Levy, el galán de telenovelas del que todo el mundo habla está en España. El actor de origen cubano se encuentra estos días en nuestro país, una oportunidad que no ha dejado escapar para pasar un buen rato en el programa de Pablo Motos.

Sin embargo, no todo han sido momentos divertidos en su visita a El Hormiguero. En su primera entrevista en una televisión española,  el intérprete de Sebastian Vallejo en Café con aroma de mujer ha sorprendido a todos al hablar de su infancia en Cuba.

De refugiado político a 'tentador'

Levy ha revelado que a los 14 años intentó escapar del país y que a los 15 años se vio obligado a emigrar a Estados Unidos junto a su familia. Lo hicieron todos ellos bajo la condición de refugiados políticos. Allí, iniciaría su carrera como modelo. Su salto a la fama llegaría en 2002 al participar como tentador en La isla de la tentación.

Preguntado por su vida en Cuba, el actor ha afirmado que lo más duro de vivir en el país caribeño es "que te quiten la libertad": "Por mucho que te esfuerces no vas a avanzar y eso te frustra”, ha señalado, mientras relataba diferentes episodios de su infancia. Un período que recuerda como el más duro de su vida.

Acostumbrado a pasar hambre 

Crítico con el comunismo, el actor también ha confesado que en Cuba pasó mucha hambre y que solo recibían un pan al día. De hecho, para intentar quitar dramatismo al asunto, el protagonista de culebrones ha revelado que cuando todavía hoy le preguntan qué hace para estar en forma, les responde que está acostumbrado a pasar hambre.

Con miserias o sin, la entrevista a William Levy fue la opción más vista de la noche. El Hormiguero se alzó como líder de la franja con un 16,4% de cuota y 2.510.000 telespectadores. Según confesó el propio Motos, el programa se vio obligado incluso a reforzar la seguridad, dado el aluvión de demandas de personas que querían asistir como público.