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El periodista Quique Peinado / MOVISTAR

Quique Peinado: “Romantizamos la vejez y cuando hablas con ellos te confiesan que es una putada”

El periodista vuelve a poner en marcha 'Radio Gaga' para abordar la soledad de las personas y la salud mental

16 min

Quique Peinado (Madrid, 1979) lleva años en el periodismo y con un ritmo frenético. Empezó a los 20 años en revistas deportivas, de allí pasó a la radio con un gran humor y luego vino el salto a la televisión con Zapeando.

Para muchos, es el colaborador del flequillo que suelta chistes malos, pero su carrera va mucho más allá. Ha escrito un libro sobre fútbol donde ya marca un perfil político de izquierda, es articulista y desde 2017 está embarcado en un proyecto muy personal, Radio Gaga.

Proyecto ganador

El programa imita la formula radiofónica y se convierte en una unidad móvil que va a los lugares donde suceden las historias. Junto a él va el actor Manuel Burque. Ambos se pasean por España para reflejar aquellas personas que tal vez no son noticia, pero debería serlo.

A lo largo de cuatro años han acudido a las zonas más desfavorecidas del territorio (Las tres mil viviendas, Cañana Real), centros de salud mental, residencias de ancianos, centros de menores y un largo etcétera. Con ello, se han llevado ya un premio Ondas que por fin les ha dado una visibilidad más allá del humor.

Agenda

El periodista no le molesta que le costara levantar el programa por el mero hecho de que se le conoce por su lado más cómico. Ha trabajado para que la gente conozca todas sus facetas y ahora tienen más visibilidad con este programa, así como sus mensajes político-sociales lanzados vía Twitter.

Peinado se siente orgulloso de que Radio Gaga abarque temas sociales sin buscar el morbo y sin necesidad de ponerse a hablar con expertos, sino con las personas que viven las diferentes realidades que no siempre se ven ni están en la agenda política. Él va sin prisa, como su creación. Su objetivo: un programa propio de radio. Por el momento, ya tiene una fusión con la televisión.

--Pregunta: Sexta temporada y de plena actualidad, ¿qué se van a encontrar los espectadores?

--Respuesta: Parece mentira que un programa grabado desde el verano funcione, porque en España la actualidad caduca muy pronto. Hablamos de menores no acompañados y este verano vimos lo que pasó en Ceuta. Hay un episodio que se habla de depresión desde una manera que ni yo me había pensado mirarlo desde este lugar. Otro de las consecuencias del cambio climático que es en el Delta del Ebro. Son temas que se podrían haber grabado ayer.

--Y recuperan a personajes con los que se encontraron en temporadas anteriores, como el caso de la residencia Trabensol, y hablan de sus problemas pero desde otro enfoque.

--Este para mi es un programa sobre la soledad en las personas mayores. En otros países ya lo están abordando políticamente, Japón y Suecia en especial. La soledad no deseada es uno de los temas más graves y tremendos que aquí no se ha puesto en la primera línea de la agenda pero es otro de los problemas estructurales que tenemos y no se han puesto sobre la mesa.

--¿El secreto de 'Radio Gaga' es hablar con los afectados y no tanto con expertos?

--La base de Radio Gaga es escuchar, la escucha activa. Desde el periodismo se hacen informaciones con cifras, hablando con expertos pero a veces hace falta sentarse con la gente a ver lo que pase. Ellos son los que te dan la perspectiva humana del asunto y es donde el programa aporta muchísimo, hace que el espectador se replantee cosas o que coloque en su lista de prioridades algunas de las que sale para allí.

--¿Es una manera de recordarle al periodismo que se debe hacer autocrítica?

--En la historia humana el periodismo muchas veces ha ido hacia el morbo de las noticias y arrancar un titular. Tener pensado un titular e ir a buscar el testimonio que lo refute. Radio Gaga invierte el polo: las historias de la gente son lo que cuenta y uno se ayuda de ellas. Se hace desde la empatía, huyendo de la sensiblería y el morbo está fuera de la ecuación. Por eso, la gente lo percibe como algo diferente y de allí que esté durando tanto tiempo. Creo que la gente que lo escucha tiene un cambio.

--Considerando esta tendencia del periodismo, ¿fue difícil levantar el proyecto?

--Ten en cuenta que al principio éramos el de Zapeando y el pelirrojo ese que sale en El intermedio yendo a sitios a preguntar. Nos recibían en plan, ¿estos que van a hacer? La primera promo del programa apenas se explicaba bien qué era. Nosotros lo contábamos y se sorprendían de lo que íbamos a hacer. Fue cuando hicimos una segunda temporada y recibimos el Premio Ondas que todo cambia. La gente nos recibe con los brazos abiertos, se interesa por el programa… Eso hace también más fácil el trabajo del equipo de redactoras y de la directora porque hay mayor colaboración y que es el base del programa. Hace que el trabajo sea más sencillo.

Radio Gaga y Manuel Burque graban 'Radio Gaga' / MOVISTAR
Radio Gaga y Manuel Burque graban 'Radio Gaga' / MOVISTAR

--¿Cómo surgieron las ideas para cada temporada, entonces?

--Fundamentalmente es un trabajo de la directora y redactoras que proponen, otros de Burque y yo, y algunos que propone la gente. Cañada Real se hizo porque un tipo en un bar me preguntó que por qué no hacíamos uno allí.

--Teniendo en cuenta como está la televisión, ¿'Radio Gaga' es un programa que sólo encaja dentro de la televisión privada y de pago?

--Es un programa claramente de televisión pública. Lo que pasa que no para la televisión pública de España. Creo que tiene ritmo y una manera de contar que para la televisión en abierto sería complicado y se tendría que apostar mucho en él para que acabara funcionando y aun así no daría los datos que exigen. También es cierto que, si se hubiera hecho en una pública, Burque y yo no seríamos los presentadores. Pero no sé si hubiera funcionado mejor o peor. Estamos muy contentos en como se portan con nosotros Movistar.

--Hablemos de esos temas que tratan en esta temporada. En el primero, que trata de la soledad, se les ve con miedo a la vejez. ¿Es así?

--Burque lo lleva peor. Yo mientras llegue a la vejez bien de salud… Muchas veces romantizamos la vejez y cuando hablas con ellos te confiesan que es una putada y se debe mostrar que es una putada.

--¿Se cuida realmente a las personas mayores o se las abandona?

--Hemos vivido una pandemia en el que la población más afectada fueron las personas mayores, en especial durante la primera ola murieron muchas personas en residencias. Lo más grave que ha pasado en España es la cantidad de personas que han muerto en residencias por la situación en la que estaban las personas allí. Es una cosa que sólo puede ver la gente que lo ha vivido y perdido gente así y vivido esta incertidumbre. Y a día de hoy no hay ningún plan, ninguno, presentado y efectivo en el Congreso ni en algún Parlamento de comunidad autónoma para abordar la situación de las residencias. Hay algún trámite abierto para tratarlo pero parece que no corre prisa alguna, ninguna. Eso habla de manera muy clara de cuánto nos preocupa esta gente. Ni manifestaciones en las calles para criticar que nuestros ancianos se muere. Sin afán de corregirlo es muy difícil que se pongan en ello.

--Con la salud mental, ¿pasa lo mismo? ¿Puede ayudar vuestro programa sobre suicidio?

--Unidas Podemos ya sí ha presentado un proyecto para abordar la salud mental que se cayó en la pasada legislatura, pero tiene sus tiempos. No tiene nada que ver casi con lo que pasa con la gente mayor. Este es un tema que está sobre la mesa mientras que de los ancianos muertos nadie dice nada.

Quique Peinado con una persona mayor / MOVISTAR
Quique Peinado con una persona mayor / MOVISTAR

--También hablan de los menores no acompañados. Después de hacer el programa, ¿cómo se ven las repatriaciones de Ceuta y los discursos de odio hace personas inmigrantes?

--En todo lo que podamos hablar de migraciones, el problema más grave es el de los niños. Son menores que llegan solos. Usar eufemismos como repatriación de menores no acompañados en situación de tal, no. Son niños solos, que han pasado una tremenda travesía para llegar donde están, niños solos y que llegan jodidos. Y para mí, tal y como yo concibo la sociedad, tenemos un proceso garantista para trata a esos menores como lo que son, niños a los que hay que proteger. Parece que si son extranjeros y pobres los puedes expatriar sin problemas. Por suerte hay asociaciones muy preparadas para cuidar y proteger a esos niños y darle un proceso garantista para hacer lo que se tenga que hacer. No es una cosa que me invente yo, hay un texto jurídico que habla de lo que se debe hacer. A esto se le suma que hay una campaña contra niños extranjeros, contra los más débiles. Desde según que parte de la sociedad y partidos del Congreso, el hecho de que el Gobierno y sobre todo el PSOE y el ministerio del Interior tenga la actitud que ha tenido y ni siquiera se ponga un escudito para intentar que esas criaturas puedan tener una vida tranquila, acabará mal. Los principales mensajes de odio son contra menores extranjeros no acompañados y si el Gobierno no da la cara por ellos ni sale a defenderlos de manera activa como se hace con otros colectivos --y que me parece fantástico, porque todos tienen derecho a vivir libremente- yo desde mi humilde trabajo voy a intentar hacer algo porque me parecen los más débiles.

--Usted que ha estado con ellos, ¿cómo viven esa asociación que hacen de delincuencia y menores extranjeros?

--Es muy difícil de entender si no entiendes que son niños que han salido de su casa sin sus padres y que están solos en un país, muchas veces, sin ningún referente adulto. Su reacción al odio y al estigma que pese sobre ellos no tiene supervisión de nadie, por tanto, va a ser un desastre, siempre. Necesitan protección, que alguien les diga que sus vidas importan. Y lo que hizo el ministerio del Interior fue lo contrario.

--Y por último, queríamos hablar del cambio climático, que lo abordan esta temporada. Es otro de los asuntos que está sobre la agenda pero ustedes acuden al Delta con gente que ya lo sufre. ¿Qué gestión hay?

--Me sorprende que sigamos así porque las consecuencias ya están aquí. No se trata de “el planeta que le vamos a dejar a nuestros nietos”. Los problemas de salud y el impacto económico que supone ya está aquí. El delta del Ebro es un claro ejemplo. Es una zona preciosa que tiene la vida de generaciones de gente que han trabajado allí para tener un espacio en el mundo y no tenemos solución. Si no nos ponemos las pilas en cosas que hemos generado nosotros, las consecuencias pueden ser muy graves y tremendas. No entiendo muy bien por qué no se actúa de manera urgente y radical como en otras cosas, ¡si lo estamos viendo ya! Lo del Delta es una situación tristísima desde el punto de vista económico y social porque se acaba todo un modo de vida.

--¿Cómo lleva esa faceta de vis cómica y periodista comprometido y cómo la entiende el público?

--El público no lo sé. La gente que me quiere bien, la que no me quiere, mal. Yo es una cosa que igual no lo explico bien. Mi trabajo muestra varias facetas de lo que soy y a la gente es cierto que le gusta meterte en una faceta. Yo, desde que empecé, he hecho muchas cosas y seguramente no abarco ninguna, pero muestro diversas facetas de mi personalidad. Pero la gente tiende a encasillarte, sí. No tengo problema.

--¿Y le gustaría dedicarse más a una faceta que otra?

--Yo he aprendido a no prever. La carrera me ha llevado a mí, no a ella. No sé que voy a hacer en el futuro. Lo que sí tengo claro es que me gustaría dedicarme a la radio y tener mi propio programa, elegir mis temas y mi sello de verdad. Eso sí me gustaría, pero no depende de mí.