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Una foto de archivo del actor Bill Cosby

El coronavirus amenaza a Bill Cosby: piden su salida de prisión

Sus abogados reclaman que se le permita el arresto domiciliario tras conocerse un positivo en Covid-19 de un funcionario de la prisión de Pennsylvania

3 min

El equipo de abogados de Bill Cosby ha presentado una moción para que el actor, condenado por violación, sea excarcelado y puesto en arresto domiciliario. Después de que se filtrara que un funcionario de la prisión de Pennsylvania ha dado positivo por coronavirus, sus letrados alegan que la salud de su representado puede estar en riesgo.

“Bill Cosby no es un peligro para la comunidad. No puede ir a ninguna parte, es anciano, es ciego. Puede permanecer bajo arresto domiciliario con un brazalete en el tobillo, como antes, con su esposa cuidando de él”, han comunicado sus abogados. El cómico ingresó en la prisión SCI Phoenix, en el condado de Montgomery, para cumplir una condena de entre tres y diez años por la violación de Andrea Constand.

Contaminación del sistema penitenciario

El agente de Cosby, Andrew Wyatt, propone que su cliente sea trasladado a su mansión de Elkins Park, en Pennsylvania, donde estuvo en arresto domiciliario después de ser declarado culpable de agresión sexual en 2018 y antes de ingresar en prisión.

Los abogados se acogen a la sensibilidad mostrada por la Administración Trump respecto a la liberación de reclusos vulnerables para evitar la contaminación generalizada del sistema penitenciario.

En contacto diario con los funcionarios

“Creemos que es sólo cuestión de tiempo antes de que la prisión del Sr. Cosby sea víctima del virus, un espacio tan reducido es el lugar perfecto para que el virus se propague rápidamente, es peligroso para el personal de la prisión y los reclusos vulnerables. Mi cliente, de 82 años y ciego, tiene contacto cercano con trabajadores que lo llevan a sus citas médicas todos los días en silla de ruedas, lo llevan a comer y limpian su celda”, ha explicado Wyatt.

El agente ha añadido que los epidemiólogos han descrito las condiciones de las cárceles como "un polvorín" para la propagación de Covid-19, con los reclusos viviendo en cuartos contiguos, compartiendo baños y comedor y sin espacio para permitir el distanciamiento social.