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El cantante Miki Núñez / MÚSICA GLOBAL

Miki Núñez: "Parece que la inmersión lingüística ha funcionado en la escuela"

El exconcursante de 'Operación Triunfo' presenta su último sencillo, 'Sin noticias de Gurb', dentro de su álbum 'Iceberg'

16 min

Conocido por su paso por Operación Triunfo y por representar a España en el festival de Eurovisión de 2019, Miki Núñez lleva el título de triunfito con mucha honra. Con el revuelo mediático de la televisión, el de Terrassa estrenó Amuza, su primer álbum como artista en solitario, con el que consiguió situar sus canciones en muchas listas de éxitos y hacerse un hueco en la industria musical.

El cantante catalán decidió arriesgar con su segundo álbum, Iceberg. Un trabajo que se acerca más al pop-rock, combinado con la rumba y el ska, y que está lleno de canciones optimistas y enérgicas, con ciertas reminiscencias de los míticos grupos de los 2000.

A pesar de su gran éxito, Miki confiesa para Crónica Directo que todavía intenta procesar todo lo que le está pasando. "Me siento en deuda constantemente y que no me merezco estar donde estoy", asegura. Sin embargo, considera que trabaja muy duro para estar donde está, que es "muy constante" y que tiene "mucha fuerza de voluntad". 

--Pregunta: Han pasado ya unos meses del estreno de su disco, ¿cómo lo está viviendo?

--Respuesta: Es muy fuerte. Tú sacas el primer disco, vienes de OT, de televisión, y tienes un gran escaparate. Tienes apoyo porque has estado presente en las casas de mucha gente y te esperas que el álbum vaya bien. Pero el segundo dices: “A ver quién se ha quedado a escucharme, le gusta mi música y no es porque le gustaba el hecho de que estuviera en OT y en Eurovisión". Y he visto que hay mucha gente.

--Dicen que el segundo disco suele representar más a la persona. ¿Es su caso?

--Sí, claro. Yo lo comparo con mi hermano y conmigo. Yo fui el primer hijo de mis padres, que no está mal, pero tengo algún defecto, como mi primer disco Amuza. Y luego llega Iceberg, que es mi hermano Eloy y es la perfección en persona para mí. De momento, es el mejor disco que tengo y sí me representa más. También me atreví más a enseñar otras cosas que a lo mejor con Amuza no me había atrevido. Eso ya se nota en el estilo.

--Es un poco más pop-rock, aunque sin perder el estilo festivo.

--Yo creo que ahora he encontrado lo que me gusta, que es mezclar las cosas que me representan. Yo he escuchado tanto La Oreja de Van Gogh, El Canto del Loco y Greenday, como Doctor Prats y Txarango. Ahí se mezcla todo y sale... eso que hago.

--Su último ‘single’ es ‘Sin noticias de Gurb’ y se lo dedica a su familia. ¿Por qué?

--Yo tenía 16 años y mis padres me obligaron a leerme el libro de Sin noticias de Gurb porque era su libro preferido y con el que más se habían reído. Yo me lo leí y me encantó. De hecho, sigue siendo uno de mis favoritos. Me fui un día a Madrid a componer con David Otero y él me dijo que también era su libro preferido, así que decidimos hacer la canción.

--La canción ‘Viento y vida’ es una colaboración con Despistaos. ¿Cómo nace?

--Nació un día en el que yo eché mano del verificado de Instagram y tiré de ahí para decirles que me gustaban mucho. La discográfica me dijo que podíamos proponerles una colaboración. Elegí la canción Viento y vida, que además está dedicada a mi tío fallecido, porque la canción narra su filosofía de vida. Y los chicos de Despistaos me dijeron que sí. Aunque realmente yo solo con verlos ya tenía suficiente. A mí me daba igual si se grababa la canción o no, yo quería conocerlos porque era muy fan, han sido un hito del pop español.

--En su tema ‘Cada país del camí’ hace referencia a los festivales. ¿Cómo está viviendo esta época en la que se están empezando a hacer conciertos, pero al final no es como antes?

--Yo estoy súper agradecido porque nosotros tenemos una pequeña gira y en comparación con otros artistas estamos muy bien. Hemos hecho ya algunos conciertos y la mayoría con sold-out. Es muy guay poder hacerlos y seguir demostrando que la cultura es segura.

--¿Cómo es?

--A ver, es una mierda, sinceramente. La gente está sentada con dos butacas de distancia, mascarilla, no se pueden levantar, gel hidroalcohólico, temperatura, PCR y antígenos a todo el staff... Yo me hago cinco test de antígenos a la semana y una PCR. Pero bueno, seguiremos haciendo todo lo que lo que nos digan que hay que hacer para para seguir tocando en conciertos, aunque sea así. Si os ponéis en mi lugar, yo estoy cantando y ni siquiera veo las caras ni si la gente canta contigo. Sí que hay gente que se anima más, pero es muy jodido. Tienes que dar el doble porque le das lo suyo y lo tuyo.

--Tiene una canción con el cantante de trap Lildami. Alguna vez ha dicho que tenía prejuicios por este tipo de música. ¿Cuál es su relación ahora mismo con este género?

--Mi relación con el trap es que le he dado la oportunidad de escucharlo y me sale en aleatorio en Spotify a veces. Antes pasaba estas canciones. Ahora no es que me haya convertido en un oyente ni mucho menos, pero lo tolero y me arrepiento de no haberlo tolerado antes Conocer a Lildami me hizo hacer el cambio.

--¿Alguna vez ha sentido que la gente tenía prejuicios por su música por venir de 'Operación Triunfo'?

--Sí, claro. Mucho. De hecho, hasta que no hice el concierto de La Mercè en Barcelona, que fue el primer concierto que hice como Miki Núñez, no había gira. Los promotores y las salas y demás decían: “¿Quién es este? Ah sí, el de Eurovisión y el triunfito. No, este no. La fama se le va a acabar pronto y no vamos a programar nada con él”. Cuando hicimos el concierto de La Mercè había más de 70.000 personas. Entonces vieron que sí que podía hacer una gira propia.

--¿Continúan esos prejuicios hacia los 'triunfitos'?

--Sí. Pero yo llevo el título de triunfito con mucho orgullo. A mí cuando me preguntan de dónde he salido yo digo que soy triunfito.

--En su disco tiene canciones en castellano y en catalán. ¿Cómo elige el idioma?

--Tengo la gran suerte de ser bilingüe. Sé hablar dos lenguas perfectamente. Como puedes ver, hablo castellano superbien y hablo catalán también muy bien. En la escuela parece que la inmersión lingüística ha funcionado. La gente que dice que no, quizá es porque le molesta que la gente hable un poco de catalán. Yo cuando me pongo a componer, lo hago en los dos idiomas y no me fijo. A veces estoy componiendo en un idioma y no me sale nada más y combino las dos lenguas en una misma canción. Alguien que no es bilingüe no puede hacer algunas rimas conseguidas en mis canciones y tiene que buscar otra palabra. Pero como yo tengo el doble de vocabulario que la gente que es monolingüe, puedo meterlo por ahí.

--¿La discográfica le pone problemas en cuanto al idioma?

--La discográfica me anima a que, si hago una canción en castellano, la traduzca al catalán y si la hago en catalán la traduzca al castellano. Que haga lo que quiera. O sea, no es que me digan que si la hago en catalán tengo que hacerla en castellano también, sino que me dan la opción de sacarla en las dos lenguas. De hecho, al entrar discográfica me dijeron: “Miki, sabemos que quieres dos cosas en tu carrera: llevar a tu banda de toda la vida y hacer canciones en catalán y castellano. Así que eso lo tienes cubierto".

--¿Cómo es ver a gente de Madrid, por ejemplo, cantando una canción en catalán?

--Es una locura. En la gira, cuando pasó por Madrid, todos cantaban Escriurem. Hay gente que me ha dicho que empezó a escuchar Txarango o Manel por mí. Y que buscan las traducciones de las canciones. El catalán se parece mucho al español porque obviamente son lenguas románicas que cohabitan en la Península Ibérica. Pero es muy chulo poder romper esas barreras que a veces nos crean los políticos. Con lo bonito que es la cultura de todas partes y las lenguas de todos los países. Cuantas más sepamos, mejor.

--Una de sus canciones en catalán es No m'ho esperava, del nuevo disco, una canción muy emotiva. ¿De qué habla?

--Habla de todas las veces que he dicho en entrevistas o en mi vida que no me esperaba todo lo que me está pasando. Como ganar dos discos de platino, ir a Eurovisión, hacer sold-out en la gira... Viene de todas las veces que he sentido que no me esperaba y que no me merezco lo que lo que me está sucediendo. Es un poco el síndrome del impostor.

--¿Cree que en algún momento va a llegar a sentir que se lo merece?

--No, no creo. Lo estoy trabajando con mi psicólogo. Voy a terapia cada semana y lo intentamos, pero me cuesta muchísimo. Sobre todo, porque me comparo mucho con la gente que no ha tenido la oportunidad que yo he tenido y que son mucho mejores que yo. Hay mucha gente muy buena que no conocemos y que no tiene el escaparate que he tenido yo. Me siento en deuda constantemente y que no me merezco estar donde estoy. Pero bueno, igualmente, yo sé que he currado mucho, que he tenido mucha fuerza de voluntad y que he sido muy constante. Yo he tocado con mi banda para dos personas a las cuatro de la mañana en un pueblo de Lleida cuando no era conocido. Pero cuatro personas se merecen el mismo respeto que 80.000 y tienes que darlo todo.

--No se guarda la opinión en redes sociales. ¿Alguna vez se ha arrepentido?

--Sí. Muchísimas veces he colgado tuits y he pensado que se podía malentender. Pero luego lo pienso mejor y me da igual, porque no hay otra. Hay veces que no digo las cosas como debería decirlas, pero bueno, no pasa nada. Intento ser lo máximo de respetuoso con todo el mundo, pero hay veces que no puedo respetar o respeto menos a aquellas personas que les gusta, por ejemplo, que mi familia esté en cunetas, o que no les gusta que hable en catalán, o que mi primo no pueda ser homosexual. Déjame que a esa gente la respete un poquito menos.

--¿Ha tenido consecuencias por no morderse la lengua?

--Sí, claro. Hasta me han llegado amenazas de muerte. Me han llegado mensajes a mi casa que decían “cuando salgas, te mato”. Y a mi padre y mi madre. Es complicado lidiar con estas cosas, la verdad.

--¿Cómo gestiona todo esto?

--Estamos expuestos y entonces estamos a la disposición de que todo el mundo opine de nosotros. Es difícil de gestionar. Paso una semana de mierda en mi casa y, a veces incluso pienso, estas personas ¿no saben que yo tengo sentimientos y que me puedo asustar? ¿No se pueden poner en mi lugar? Por muy en contra que estén de lo que digo, de mi música o de lo que pienso, llegar al punto de hacer amenazas de muerte es jodido. Porque yo también tengo familia y pareja. Y es tan fácil amar. No entiendo que a la gente se le dé mejor hablar de las cosas que no le gustan que de las que sí le gustan. Yo cuando hay algo que no me gusta paso completamente. Vive y deja vivir. 

--¿Qué postura deben tener los artistas respecto a los temas sociales y políticos?

--Yo creo que al ser personajes públicos y tener un altavoz, hay que mojarse siempre. No hace falta ser abanderado de todas las causas ni sumarse a todas las revoluciones. Tienes que unirte realmente a las que a las que sientas que debes hacerlo. Antes que ser cantantes o personajes públicos, somos personas que piensan y tienen sus ideas. Me gusta mucho mojarme, aunque luego me meta en los berenjenales que me meto.