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La actriz Mara Jiménez /INSTAGRAM

Mara Jiménez, el testimonio de sufrir la gordofobia en primera persona

A sus 26 años, esta joven destapa el lado más oscuro del odio y la discriminación hacia la gente gorda: autolesiones, trastornos alimenticios y dos intentos de suicidio

3 min

Mara Jiménez, la actriz y comunicadora creadora del consultorio Gente gorda haciendo cosas presenta Acepta y vuela, ha abierto su corazón en una entrevista a El País en la que deja al descubierto lo complicado que es llevar una vida normal cuando se es una persona gorda.

Su testimonio es el de una joven que ha sufrido acoso escolar, un trastorno alimenticio y dos intentos de suicidio. Si bien hoy reconoce que hoy es una mujer fuerte, dispuesta a lucir curvas este verano con unos bikinis de infarto, aunque no por eso deja de sufrir la gordofobia.

Su relato 

Mara cuenta que desde pequeña sabía que su físico era diferente al de las demás. A sus 26 años, destapa que desde edades muy tempranas ha tenido que escuchar frases como “mete tripa”, “qué pena, con lo guapa que eres, y tan gordita...” incluso por parte de su entorno más cercano: “Es un puñal que se te clava en la entraña”.

Unas situaciones cotidianas que por desgracia la llevaron a perder el control de su vida. Esta joven de Sabadell habla en primera persona de las consecuencias de sufrir la  gordofobia. Un rechazo por parte de la sociedad que en su caso la llevó a autolesionarse, padecer un trastorno alimenticio --anorexia en forma de episodios con atracón-- y a dos intentos de suicidio.

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Con todo, hoy se define como “la puta ama de la fuerza de voluntad” y asegura que se ríe de todo aquel que dice que las gordas no la tienen. Jiménez ha crecido a base de dieta salvaje y comprando ropa de la talla 52. Unas prendas difíciles de encontrar en el mercado y de las que parece que la moda española se ha olvidado.

Crítica con la industria de la moda, Jiménez tilda de “aberrante” la actitud de Kim Kardashian, quien ha reconocido que se mató a pasar hambre para entrar en el vestido de Marylin Monroe. También recrimina al mundo del cine el hecho de contar con personas con sobrepeso para interpretar papeles de gordos y, en consecuente, que se obligue a hacer ganar peso a actores y actrices con el fin de que puedan formar parte del reparto.