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El bailarín y coreógrafo Joaquín Cortés / JC

Joaquín Cortés, condenado, multado y desahuciado

La justicia considera probado el impago del bailarín al propietario de una vivienda que tenía alquilada en Portugal

3 min

Uno de los bailarines más internacionales de este país está en serios problemas. Su casero no sólo lo ha denunciado sino que lo ha echado de su casa y le obliga a pagarle 55.000 euros. Un precio que debe pagar por orden de la justicia.

El problema no es nuevo. El propietario de la vivienda que el bailaor tiene en Portugal lleva dos años detrás de él. En todo este tiempo no ha pagado alquiler. "Empezó a decir que pagaría más tarde y luego dejó de responder a cualquier tipo de notificación", lamentaba el dueño.

Respuesta cercana

La pareja del artista, Mónica Moreno, ya trató de dar explicaciones en su día: “¡No tenían la casa en buenas condiciones! Durante días no pudimos dormir en nuestra habitación, porque había muchos bichos, luego productos tóxicos… fue una experiencia horrible”. Razón por la que desde 2020 no pagan los 1.200 euros mensuales que acordaron.

Ante la falta de respuesta de Cortés, el casero acudió a los tribunales. El bailarín ni se presentó en sede judicial y el juez considera que los hechos están probados. La orden de desahucio ya está emitida, asegura el Correio da Manhã.

Desesperanza

La justicia también ha condenado a Joaquín a pagar 55.000 euros al propietario del inmueble, pero teme que el dinero nunca va a verlo. Como ejemplo, recuerda lo sucedido con las llaves de la vivienda.

El 29 de abril se acababa el contrato de alquiler y nadie dijo nada. "Espero poder entrar pronto a la casa para ver cómo está. El señor Joaquín dijo que me iba a devolver las llaves pero de momento no lo ha hecho", apunta. Por el momento, el español no se ha pronunciado.

Más problemas

Tampoco es la primera vez que el artista se enfrenta a una situación parecida. En Madrid tuvo problemas con la comunidad de vecinos de su piso de Lavapiés, y no por las fiestas.

Los residentes del bloque denunciaron que el bailarín nunca pagó los gastos de la comunidad que ascendían a 180 euros al mes, mientras él no dejaba de hacer reformas. Al final, abandonó el lugar con una deuda de 30.000 euros al depósito común.