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La actriz Antonia Paso / CEDIDA

Antonia Paso: "He tenido que demostrar el doble que mis compañeros por mi apellido y por ser mujer"

La actriz regresa a Madrid con 'Chicas y chicos', una obra de Dennis Kelly que supone su debut en el monólogo tras 30 años de carrera

15 min

A Antonia Paso no le pesa el apellido, lo lleva con orgullo, como ser mujer y actriz. Sus 30 años de carrera la avalan. Lo único que la ha detenido es la pandemia, que obligó a parar el éxito de Chicas y chicos, una obra necesaria que regresa del 1 al 12 de junio a Madrid, al Teatro Quique San Francisco.

La obra es un golpe de realidad. Un relato que empieza en tono de comedia y que acaba con el espectador con un nudo en el estómago. Un texto de Dennis Kelly que no ha sido fácil ni para su intérprete, que debuta en el monólogo con este montaje tan duro. 

La actriz habla con Crónica Directo para tratar de este éxito premiado, teatro, trayectoria y feminismo.

Cartel de 'Chicas y Chicos'
Cartel de 'Chicas y Chicos'

--Pregunta: ¿Cuál es el secreto del éxito de 'Chicas y chicos?

--Respuesta: Es un monólogo muy delicado sobre la violencia escrito por Denis Kelly que no todo el mundo quiere escuchar. Nuestro recorrido ha sido muy difícil, porque tuvimos la mala suerte de que tras el estreno en el Ambigú, donde tuvo mucho éxito, llegó la pandemia. Hemos estado un año parados, pero parece que las críticas, los premios y nominaciones han hecho que estuviéramos en plazas muy importantes de todo el país. Y regresamos a Madrid gracias al boca a oreja y a que no hemos parado. Hemos tenido entre dos y tres bolos por mes que, a día de hoy, es decir mucho.

--Y más ahora que parece que a la gente le cuesta ir al teatro.

--Y ten en cuenta que aunque tenga un apellido conocido, no soy una cabeza de cartel y les cuesta un poquito más. Ha sido el boca a oreja, las críticas y los premios lo que han conseguido que siga viva.

--Sé que no quiere decir mucho, pero ¿cómo la definiría?

--Sin hacer uso de lo que dice la crítica, diremos que es un monólogo que no deja indiferente a cualquiera. Tiene un secreto final que el autor dice que lo ves venir, pero hace que no salgas tal y como entras. Es algo muy necesario de escuchar, porque aunque se oiga en los telediarios es fácil cambiar de canal, aquí has de escucharlo hasta el final. No es algo común.

--El personaje no tiene nombre, es Ella.

--Él tampoco, sólo tienen nombre los hijos y otros personajes de la vida de ella. El hecho de que no tengan nombre te hace ver que cualquiera puede convertirse y vivir lo de Él o Ella. El nombre no es lo importante, es la historia de muchos y muchas.

--¿Diría que es feminista o humanista?

--Desde luego va contra la violencia machista, de una en concreto. Y sí, tiene un tono porque habla de los techos de cristal. Ella es una mujer emprendedora que lo ha tenido más difícil... Sí tiene un tono feminista y lo otro, que se puede dar entre hombres y mujeres. Lo que sí tiene es que es un texto inclusivo. El autor insiste en el texto en el ellos y ellas, todos y todas. Lo que pasa es que habla de una estadística que no puedes obviar y es preocupante.

Antonia Paso en 'Chicas y Chicos' / CEDIDA
Antonia Paso, en 'Chicas y Chicos' / CEDIDA

--¿Los techos de cristal existen también en la actuación?

--Por supuesto. No te puedo dar un ejemplo, pero siempre han existido. Se me ocurren miles de casos. Partimos de la base de que en la mayoría de las obras clásicas los papeles eran para los hombres, ellos tienen más trabajo. En las obras contemporáneas ya no pasa tanto, pero sí, y lo siento si se me tiran encima, pero los hombres tienen más trabajo que las mujeres en la interpretación. Y ya cuando cumples cierta edad ni te cuento. O te dicen que estás muy joven o muy mayor, muy guapa o muy fea, que a mí me lo han dicho, en vez de decir "a ver qué perfil me das".

--Y eso que parece que en la actuación la igualdad parece un discurso muy instalado.

--Sí, pero si nos sentamos a contar el reparto de las películas y obras de teatro del último año ya verás qué sucede. Y ya no te cuento si hablamos del apartado técnico, directores y etcétera... Sigue pasando, aunque se está luchando contra ello. Y no me meto ya en los sueldos porque nadie te dice lo que cobra, pero estoy segura y pongo la mano en el fuego sin quemarme.

--¿Eso, la violencia hace que la obra sea más necesaria que nunca?

--Lo que pasa es que antes no se contaba a los niños, ahora se les incluye. No es que sea necesario, sino que antes no se hablaba de eso y ahora ya se habla.

--También se reflexiona sobre el éxito, ¿qué significa para usted?

--Yo entiendo por triunfo vivir de mi profesión. Yo llevo 30 años. Tomé la decisión con 15 pero hasta los 18 no cobré mi primer sueldo. Eso significaría también un reconocimiento. Yo no considero el éxito tener un personaje en una serie de televisión y después si te he visto no me acuerdo. Eso es fama y yo no soy de esas personas. A todos nos gusta la fama, pero no es un triunfo. Triunfar es trabajar de lo tuyo sin pensar en cómo llego a final de mes, ni pedir ayudas a Aisge o haciendo una cosa que no te gusta o ver si te sale algún bolo, como es mi caso, en teatro. Yo no me quejo porque cada año tengo alguno.

La actriz Antonia Paso en 'Chicas y Chicos' / CEDIDA
La actriz Antonia Paso en 'Chicas y Chicos' / CEDIDA

--¿Y el precio a pagar por ese triunfo es muy caro? ¿Las  mujeres también pagan más por el éxito y se las juzga por ello?

--Yo he tenido que hacer el doble de trabajo, demostrar el doble lo que valgo como actriz que algunos compañeros. Yo lo veía, ahora no tanto. Yo empecé con Tamayo, y lo veía. Demostrar, pedir un cásting... da igual de dónde vengas, tu apellido, si has estudiado una carrera... es tristísimo.

--¿Ha tenido que luchar con y contra el apellido?

--Yo llevo con mucho gusto mis dos apellidos. Alfonso Paso ha sido un autor muy denostado y todavía tienes que oír a alguien decir alguna barbaridad sin saber que eres su hija. Se le ha juzgado como escritor y por sus ideas políticas y el hombre no se ha podido defender. Yo he tenido que luchar con mi apellido porque no me han regalado nada. He sido una actriz de cásting porque nadie me ha regalado nada, ni a mí, ni a mis sobrinos, ni a mis hermanas. Yo he estudiado mi carrera en la Resad y demostrado continuamente. Ahora es cuando me dicen: claro, cómo no te vas a dedicar a esto y ser tan buena actriz si eres hija de Alfonso Paso. He luchado con mi apellido para bien y para mal. He tenido que escuchar a profesores de la Resad que quién se acuerda de Alfonso Paso o leer cosas en libros que son de risa.

--¿Cree que en este país se juzga mucho, añadir leyenda y tachar a la gente?

--Es que a ver. Los renglones torcidos de Dios me parece un gran libro. Sé las ideas que tenía este señor, ¡pero es que yo estoy leyendo una novela, no voy a hacer un mitin político con él! No entiendo por qué no pueden separarlo. ¿Entiendes?

--O sea, que se mezcla la valoración de las ideas políticas con la calidad artística.

--Y mucha envidia. Eso pasa, lo siento. Hay mucho de "si este trabaja más es que algo habrá hecho". Eso ocurre.

Escena de 'Chicas y Chicos' / CEDIDA
Escena de 'Chicas y Chicos' CEDIDA

--Bueno, volvamos a la obra. Porque, tras 30 años en la profesión, se enfrenta a su primer monólogo. ¿Le ha sido muy difícil?

--Al principio me emocioné un montón, me llevaba las manos a la cabeza. Llegaba a casa llorando y pensé que no podía. Es una obra que implica mucho cambio de registro, hay muchos personajes que están pero no están, se ha de mantener el ritmo... Ahora vale, pero tenía pánico. Pensaba: quién me ayuda si me queda en blanco... Pero a la que llevas 20 minutos se pasa. Tienes que tener mucha confianza en ti mismo, creer en ti, saber que lo que cuentas es potente e importante y, desgraciadamente, a veces, obviar al público que abre un caramelito o lo que sea, y tenerlo en cuenta para bien.

--¿Se nota una falta de atención del público?

--Es más difícil captar la atención del público, sobre todo, por el tema. Ella se dirige al público todo el rato, así está escrito. A la gente mayor le cuesta más, es menos respetuosa, al menos en esta función y en mi experiencia. En una provincia hasta paré la función por primera vez en mi vida, porque ocho mujeres, una de ellas con muletas, se habían equivocado de sala y empiezan a hablar a tono y armaron una que tuve que detener la función.

--¿Sigue violentando el tema pese a lo vigente que es?

--Un señor salió diciendo "mal, mal". No sabíamos si por la interpretación o por el mensaje, creemos que por lo segundo (ríe).

--¿La etiqueta de feminismo o teatro de denuncia se ha convertido en una mancha?

--Bueno, yo también lo atribuyo a cierto feminismo radical y que acaban siendo machismo a la inversa. Todo tiene un por qué y entiendo que haya hombres que se sientan atacados, porque cierto sector del feminismo incluso llegó al mensaje de que al 8M no pueden ir los hombres. Mucha gente de 70 años para arriba se quedan con eso, con la parte mala.

La actriz Antonia Paso / CEDIDA
La actriz Antonia Paso / CEDIDA

--Claro, pero se habla contra los techos de cristal, la violencia machista, acusaciones de mala madre...

--A favor de la justicia, de la igualdad, porque es así, porque todos somos iguales.

--Y teniendo en cuenta que se habla de los niños, ¿cómo ve a las nuevas generaciones al respecto?

--Difícil de explicar. Los vi un poco más conscientes de cuando yo tenía su edad, pero aún les queda. Les veo roles que no pueden ser. La cosa va muy lenta. Lo veo en algunas actuaciones que hacemos para adolescentes. Les cuesta enfrentarse a un monólogo así, escuchar eso... te hacen preguntas más sobre la estética que del mensaje en sí. Yo les conté una situación que viví y que sabía que estaba mal y me intentaban convencer de que me tenía que aguantar porque la sociedad era así. Si tú sabes que alguien te mira el móvil, sea tu novio, novia, padre, madre, quien sea, has de decirlo. Hay que estar atento a las señales. Ella acepta ciertas cosas porque está enamorada viendo que hay algo mal. También se aborda el sentimiento de culpa... Son cosas que uno debe mirárselas y pararlo a tiempo. 

La gente lo tiene que escuchar, quiera o no. Es una realidad necesaria de ver, es fácil cambiar de canal para no hacerlo. Se tiene que ver y oír, quedarse sentados en la butaca y tragar saliva. Y perdón si soy la mensajera del miedo, pero es que es así. Es fácil que un monólogo de comedia lo tenga más garantizado, pero hace falta un poco de valentía, y yo la tengo y la quiero tener.