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Pedraforca / PIXABAY

Las mejores rutas para subir el Pedraforca

La montaña situada en el prepirineo es una de las más conocidas de Cataluña y cuenta con bastante afluencia de senderistas

6 min

Al hablar de montañas populares de Cataluña es imposible no hacer referencia al Pedraforca. Su icónica forma consecuencia de sus dos cimas separadas por un gran collado es una de las siluetas montañosas más reconocibles de toda la comarca del Berguedà.

Declarada reserva natural de interés nacional por el Parlamento catalán, el Pedraforca es un destino habitual de los aficionados al senderismo. En BCN+ avisan de que subir este montaña "es una experiencia mágica" que hay que hacer, al menos, una vez en la vida. Y para los que se animen a recorrer sus caminos, recomiendan estas rutas.

Pedraforca 360º

La conocida como Pedraforca 360º es una ruta circular completa de 17 kilómetros, de dificultad medio-alta y con unas cuatro horas y media de duración. El itinerario discurre por senderos, caminos, pistas y carreteras, con más de 500 metros de desnivel acumulado.

Sale desde la Plaza Mayor de Gósol, desde el camino de la Cerdanya hasta el Colell, paso natural del Cadí al Pedraforca y punto más alto de la ruta con sus 1.844 metros de altitud. En este punto está también la divisoria de aguas entre las cuencas de los ríos Segre y Llobregat. El descenso de la ruta desde allí devuelve al punto de origen. La señalización son marcas blancas y amarillas del PR C-127 y, en algunos tramos, las blancas y rojas del GR 150 y del GR 107.

Camino de los buenos hombres: Gósol – Bagà

Para hacer el llamado camino de los buenos hombres hay que salir desde el mismo punto que la ruta Pedraforca 360º, la plaza Mayor del Gósol. Sin embargo, esta penetra en el bosque por el área de ocio de Font Terreros. Con el Pedraforca siempre visible, se superan los cerros de Colell, de las Bassotes, del Torn y de la Bauma, algunos entre los 1.800 y los 1.900 metros de altitud.

El nombre de la ruta recuerda los trayectos que emprendieron en su fuga los cátaros durante su decadencia, cuando los ejércitos de la monarquía francesa los estaban exterminando y la iglesia católica los consideraba herejes, a pesar de que promovían el regreso al cristianismo primitivo. La ruta está señalizada como GR 107 y esta etapa consta de 24 kilómetros y tiene una duración de aproximadamente seis horas.

Tozal de Saldes

Varias rutas rodean el tozal de Saldes. Una de ellas, de sólo siete kilómetros y muy fácil para personas de todos los niveles, empieza a la antigua carretera de Gósol y prosigue por la que era la antigua carretera de Saldes después de Maçaners. Una pista de subida llevará a los senderistas por el lado de antiguas casas de labrador, la mayoría hoy convertidas en segundas residencias. Desde este punto ya se ve el Pedraforca y las sierras del Cadí y Gisclareny. Y también se avistará el pueblo de Saldes, algo más lejos, desde diferentes perspectivas a medida que se va avanzando.

La ruta atraviesa planicies y el camino, al subir junto a un torrente de agua, se vuelve cada vez más agreste. Tras cruzar el bosque, el itinerario desemboca en un conjunto rocoso, un barranco cortado a la roca que le da un encanto especial al camino. Eso sí, se recomienda ir con cuidado por aquí porque es un terreno que presenta ciertos peligros. Después baja casi en línea recta con una fuerte inclinación hasta que se pasa por la pista que hay sobre un camping. Las pistas de tierra y la carretera de Obaga devuelven al caminante al punto de salida.

El Molino de Gòsol y Torrentsenta

Esta asequible ruta de siete kilómetros da comienzo en la rotonda de entrada de Gósol, donde hay una fuente moderna con agua potable y desde donde se puede contemplar las tierras áridas de alrededor. Las ruinas del antiguo pueblo de Gósol, que se encuentran alrededor del castillo que hay sobre un cerro, son uno de los motivos por los cuales vale la pena llegar a este pueblo que hasta los años 40 sólo era accesible con animales. Las ruinas de la iglesia de Santa María han sido restauradas y desde su torre se contempla una magnífica panorámica.

Al bajar y junto a los campos se llega al restaurando molino de Gósol. Luego se atraviesa el río y para ganar altura entre caminos de antiguos ganaderos. La Borda de Tinent y un camino de descenso hasta el torrente de Forcat son las siguientes paradas. La fuente de Torrentsenta, donde el agua brota de los orificios de una roca, es un lugar perfecto para realizar una parada y comer un bocadillo en el merendero con barbacoa. Desde aquí hay un tranquilo regreso hasta el punto de origen por una pista amplia.