Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Pueblecitos con encanto en Catalunya: Rupit, por Antonio Cansino EN PIXABAY

Pueblecitos con encanto en Cataluña para pasar el día de Año Nuevo

Descubre algunas de las mejores visitas rurales que puedes hacer en las cuatro provincias catalanas

Noelia Hontoria
6 min

El día de Año Nuevo se pueden encontrar dos tipos de personas: los que duermen hasta tarde, recuperándose de los excesos de la noche anterior, o los que se ponen en marcha pronto para aprovechar y empezar el año haciendo un plan diferente. Para los segundos, descubrir nuevos pueblos en los alrededores es una excelente manera de estrenar el nuevo año, una excursión original y muy interesante que se puede hacer tanto en compañía como en solitario.

Cataluña tiene mucho que ofrecer: mar, montaña, zonas rurales o pueblecitos con encanto en la costa. Hay planes para todos los gustos, ubicaciones y deseos. No hace falta irse muy lejos, pues en cada provincia hay multitud de opciones. Solo hace falta abrir los ojos, atreverse a empezar el año en un pueblo desconocido y disfrutar de uno de los días más especiales del calendario.

Calella de Palafrugell (Girona)

Calella de Palafrugell / Zsanett Herczegh EN PIXABAY
Calella de Palafrugell por Zsanett Herczegh EN PIXABAY

En la zona del Baix Empordà, en la Costa Brava de Girona, reside Calella de Palafruguell. Un pequeño pueblo que suma apenas 800 habitantes y que está abierto al mar. Ofrece unos paisajes azules preciosos, donde el mar infinito combina con el cielo y donde, incluso en invierno, encontrarás un buen refugio al que acudir para devorar su comida y dar un paseo al aire libre con olor a sal.

Además, destaca el perfil que dibujan sus casas blancas, de baja altura y envueltas en arcos. Una postal que se podría confundir con las islas griegas, pero que se puede encontrar en muchas zonas de Cataluña. Además, algunas casas están pintadas de distintos colores para crear un mayor contraste con el tono blanco predominante. También merece la pena admirar las barcas de madera varadas en la playa, que consiguen mantener la esencia de los pueblos de pescadores.

Siurana (Tarragona)

Siurana / Marc Pascual EN PIXABAY
Siurana por Marc Pascual EN PIXABAY

Para el que busque algo más cultural, en la zona del Priorat, en Tarragona, se alza este pueblo diminuto de apenas 20 habitantes donde los protagonistas son las vistas, el vino y un castillo árabe, que hace que muchos días haya más turistas que nativos en sus calles. Y no es para menos, ya que está considerado uno de los pueblecitos de Cataluña con más encanto. De hecho, fue declarado Paraje Pintoresco en 1961.

Siurana está en lo más alto de un peñón de piedra caliza, ofreciendo así unas vistas preciosas a la montaña y al valle que se cierne delante de él. Entre sus calles se pueden encontrar, además, los restos de un castillo árabe, que supone una de las últimas muestras de la cultura musulmana en Cataluña, y la Iglesia de Santa María, otra de las visitas obligadas para quienes acudan a Siurana.

Prullans (Lleida)

La Cerdanya / Jean Louis Tosque EN PIXABAY
La Cerdanya por Jean Louis Tosque EN PIXABAY

En La Cerdanya aparece Prullans, un precioso pueblecito de solo 200 habitantes, considerado un paraíso para los amantes de la naturaleza. Situado a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, es un paraje algo frío, pero también con unas vistas impresionantes, como se puede imaginar debido a su altitud. De hecho, aquí se encuentra el mejor mirador de toda la comarca de La Cerdanya.

Además, en él se pueden admirar las vistas a la Serra del Cadí y a la imponente naturaleza que se abre ante los ojos del turista. Pertenece, por este y otros motivos, a la Red de Pueblos con Encanto. Los visitantes se pueden perder por sus calles empedradas, capitaneadas por casas también de piedra y tejados de pizarra. En este sentido, el Castillo de Prullans y la Iglesia de San Esteban merecen una visita obligatoria.

Rupit y Pruït (Barcelona)

Rupit / Photos_Marta EN PIXABAY
Rupit por Photos_Marta EN PIXABAY

Por último, en la provincia más destacada de Cataluña, más concretamente en la región de Osona, en Barcelona, y a 100 kilómetros de la capital, se encuentran Rupit y Pruït, dos pueblecitos con mucho encanto.

Conservan signos del románico, siendo el casco antiguo y el puente colgante los puntos más fotografiados. Cuenta con menos de 300 habitantes, quienes irradian hospitalidad y buenas maneras con los visitantes. Es una de las excursiones imprescindibles para hacer el día de Año Nuevo, o cualquier otro momento del año, para quienes vivan en la capital.