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Grillos fritos en un mercado callejero de Tailandia / TAKEAWAY - WIKIMEDIA COMMONS

¿Por qué sería positivo incluir los grillos en la dieta?

Un experimento científico ha demostrado que comer este tipo de insectos es beneficioso para la salud intestinal

17.08.2018 14:23 h.
3 min

El año 2018 se estrenó con muchas novedades, como la autorización por parte de la Unión Europea (UE) a la comercialización de nuevos alimentos. Por eso, desde hace unos meses es posible encontrarse en los supermercados productos confeccionados, por ejemplo, a base de grillos. Estos insectos son habituales en culturas como la asiática, pero la sociedad occidental todavía es un poco reacia a incorporarlos a la dieta. Aunque quizás debería hacerlo, ya que, según un estudio, consumir grillos puede tener beneficios para la salud.

El Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos) ha demostrado que comer grillos puede ayudar a fomentar el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas y a reducir la inflamación en el cuerpo.

Harina de grillo en polvo

Valerie Stull, una de las investigadoras, explica que su primera experiencia comiendo insectos fue cuando tenía 12 años: "Estaba de viaje con mis padres por América Central y nos sirvieron hormigas fritas. Recuerdo sentir asco al principio, pero cuando puse la hormiga en mi boca, realmente me sorprendió porque sabía a comida y estuvo bien".

Ejemplo de alimentos comercializados actualmente hechos con grillos / CARREFOUR

Ejemplo de alimentos comercializados actualmente hechos con grillos / CARREFOUR

Su interés por este tipo de alimento la ha llevado a realizar un experimento que ha sido publicado en la revista Scientific Reports. Durante dos semanas, veinte hombres y mujeres sanos de edades entre los 18 y los 48 años desayunaron magdalenas y batidos que contenían harina de grillo en polvo, manteniendo una dieta normal el resto del día.

Fuente de proteínas sostenible

Las muestras de heces, sangre y orina extraídas de los sujetos reflejaron un aumento de ciertos niveles proteínicos y de las bacterias intestinales. “En este momento hay mucho interés por los insectos comestibles. Es una práctica que está ganando popularidad en Europa y Estados Unidos como fuente de proteínas sostenible y respetuosa con el medio ambiente en comparación con el ganado tradicional”, explica Stull, que detalla que los grillos, al igual que otros insectos, contienen fibras como la quitina, que son diferentes de la fibra dietética que se encuentra en otros alimentos como las frutas y las verduras.

“Este pequeño estudio demuestra que vale la pena comprobarlo en el futuro, cuando se promuevan los insectos como fuente de alimentos sostenibles”, finalizan los responsables del estudio.