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Dos gondoleros de Venecia, con mascarillas y sin turistas a la vista / TWITTER

La 'nueva normalidad' de Venecia: gondoleros con mascarillas y sin turistas

Las famosas góndolas de la ciudad italiana vuelven a navegar por unos canales cristalinos, vacíos de gente extranjera y llenos de vida

3 min

Las góndolas de Venecia vuelven a aparecer por el Gran Canal en la nueva normalidad de la ciudad italiana. Eso sí, sin turistas, los gondoleros salen equipados con todo, cumpliendo los protocolos sanitarios, para transportar a los habitantes locales tras más de dos meses parados.

Equipados con mascarilla y guantes quirúrgicos, los gondoleros mantienen sus clásicas camisetas de rayas en unos canales que han cambiado mucho durante este tiempo, tanto por las medidas de seguridad que hay que tomar respecto al coronavirus como la limpieza y el regreso de vida animal a las aguas de la ciudad del carnaval.

Góndolas con protocolo sanitario

"Respetamos el protocolo sanitario dejando un metro de distancia entre pasajeros. La góndola tiene capacidad para 14 personas y podremos llevar sólo a seis", explica a la AFP Stefano Scarpa. "Así el trayecto es más corto y se ahorra tiempo", explica el gondolero mientras la gente, la mayoría residentes que suelen usar ese medio de transporte todo el año, van subiendo a la embarcación.

Los gondoleros han marcado los espacios que deben ser ocupados por los pasajeros como medida para garantizar la separación de un metro. Con pocos clientes, esperan impacientes a la reapertura de fronteras en Europa --prevista para el 3 de junio-- para que los turistas vuelvan a visitar la ciudad. "Necesitamos ayuda o morimos", reza un cartel en la puerta de una de las tiendas.

Venecia para los venecianos

Tras dos meses encerrados en sus casas, Venecia luce distinta aunque igual de hermosa. Italia entró el lunes en la nueva normalidad, con la apertura de muchas tiendas, cafés y restaurantes. Pese a ello, muchos locales y hoteles venecianos permanecen cerrados. Y es que, por primera vez en décadas, los venecianos disfrutan de su ciudad y de sus joyas arquitectónicas sin la horda de turistas habitual.

Pueden pasear tranquilamente por sus calles más céntricas, además de entrar en los establecimientos sin sufrir por el distanciamiento social. Además, el poco volumen de gente y el menor tráfico de barcos, taxis, vaporetti y embarcaciones privadas mantienen las aguas de los canales bien cristalinas, con un recobrado color turquesa, y con animales nadando a sus anchas.