Cataluña tiene más de 200 kilómetros de playas. No todas son igual de preciosas, pero hay una zona que se considera el paraíso de las calas. Las hay de todo tipo y para todos los gustos. El lugar ideal para los amantes del mar.

Si bien la Costa Brava es la más conocida, al sur de Cataluña se esconde una serie de playas vírgenes, alejadas del turismo más masificado que conservan su esencia. Naturaleza salvaje, aguas cristalinas y kilómetros de arena para disfrutar. Ese lugar ideal es Deltebre.

Cómo llegar

A los pies del delta del Ebro, entorno fluvial que da nombre al municipio, se encuentra este municipio, justo en la orilla norte del río antes de que muera en el mar. Rodeado de arrozales, es un pueblo detenido en el tiempo en un entorno protegido.

Llegar allí es fácil. Está a menos de una hora en coche de Tarragona por la autopista AP-7. Al tomar la salida 39A, sólo hace falta continuar por la N-340 y seguir los carteles hacia Deltebre que recorren la TV-3401. El recorrido hasta allí ya promete mucho.

Playa de Riumar GOOGLE

Entorno

Arrozales a ambos lados de la carretera, se convierten en espejos en pleno atardecer. Parar en medio de la carretera de ripio, en un lugar seguro, se convierte casi inevitable. Y de allí directo seguir los caminos que se abren al Mediterráneo.

Quien se siente alejado de la civilización que no tema. Antes de llegar al cabo que genera este delta, está Riumar. Allí se puede comer un buen arroz del delta de lo que se quiera: conejo, verduras, marisco, a banda. La oferta gastronómica es variada. Y luego a su playa.

Playa urbana

El arenal increíble que se extiende desde esta pequeña zona urbana se extiende durante poco más de un kilómetro donde la fusión de mar y río crea pequeñas lagunas naturales y zonas de agua estancada, que le hacen característica.

La de Riumar es una de las playas con más servicios de la zona, además. Cuenta con un puesto de la Cruz Roja, baños, duchas y acceso para personas con discapacidad. Un lujo en medio del parque natural del Delta.

Playa de la Marquesa

Perros y nudismo

Una vez cruzadas las lagunas naturales de Riumar, la línea de arena se estrecha a la mitad y se queda con 40 metros, pero sigue así durante tres largos kilómetros donde el naturismo, en todos sus sentidos, se impone. Es la playa de la Bassa d’Arena.

El nombre lo dice todo. Lo único que está calmo allí está fuera del mar. Allí es el espacio para que los perros paseen a sus anchas, los nudistas disfruten del Mediterráneo y los amantes de la pesca traten de hacerse con alguna presa. Mientras, de espaldas al mar, la naturaleza se abre paso.

Dunas

El aire que arrecia en el delta hace que, una vez cruzado la Gola del Pal, aparezca una cala repleta de dunas de arena firma que caracterizan a la playa de la Marquesa. Sus aguas cristalinas y su vegetación hacen el resto para enamorar al visitante.

Llegado al norte, al fin de los 2,5km de arenal, está uno de los restaurantes más conocidos de la zona, Los Vascos. El límite entre esta playa y la mítica del Fangar, más conocida como la del Faro, donde se puede comer de todo y que tiene acceso directo por carretera. Un placer para el paladar a la altura del paraíso que le rodea.

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