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El equipo de Robdos Team con el robot acuático

El robot submarino 'made in Spain' que trabaja en entornos de crisis humanitaria

Robdos Team crea un dron capaz de llegar a zonas inaccesibles para el ser humano con el fin de facilitar ayuda ante catástrofes como la de Fukushima

5 min

Un grupo de estudiantes de ingeniería aunaron esfuerzos para crear un vehículo completamente autónomo que pudiera ser útil para fines humanitarios. Su pasión por la robótica les llevó a crear en 2014 la start up Robdos S. R.L. y de allí surgió la asociación Robdos Team que, como objetivo principal, tenía la participación en la competición europea euRathlon Challenge de ese año.

Esa primera participación en la competición, con un vehículo autónomo submarino (AUV) cedido por la organización del evento, Sparus II, al que tan solo había que insertarle la programación apropiada, supuso el punto de partida de lo que posteriormente se convertiría en un gran proyecto estudiantil. “En 2015, y tras una primera toma de contacto, volvimos a participar con Sparus II, teniendo un mayor bagaje con el submarino”, explica el diseñador de la estructura de la plataforma, Miguel Lázaro, a Crónica Global.

Submarino propio

En esta segunda ocasión, se consolidaron los conocimientos necesarios para realizar una programación mucho más efectiva y precisa que la de la primera vez. Como resultado, el equipo quedó quinto en la clasificación. Tras este buen registro, a comienzos de 2016 nació una idea en el seno del equipo: la creación desde cero de su propio submarino para participar una tercera vez en el torneo. Lo que parecía un proyecto de I+D se convirtió en un reto personal para el grupo.

El robot, que recibe el nombre de Wasabi, presenta unas características técnicas y de diseño sin precedentes en el sector submarino, destacando principalmente su modularidad. “En robótica submarina, es común encontrar dos modalidades distintas de robots: por un lado se encuentran aquellos dedicados principalmente al reconocimiento y percepción autónoma del entorno subacuático, denominados vehículos autónomos submarinos (AUV). Por otro lado, también son frecuentes los vehículos operados remotamente (ROV), muy recomendables para inspecciones y tareas de alta maniobrabilidad”, relata Lázaro.

Mientras que la industria de petróleo y gas utiliza la mayoría de ROV, otras aplicaciones incluyen oceanografía, arqueología marina, búsqueda y salvamento, entre otros. Wasabi constituye un híbrido entre ambas modalidades, habiendo sido diseñado para adaptar su estructura de manera manual a la operación o misión deseada.

El dron cuenta con equipos de alto rendimiento financiados principalmente por GMV. La batería que suministra la energía al vehículo la proporciona CEGASA. “Nuestra próxima cita con euRathlon Challenge será en septiembre de 2017 en Italia. Estamos trabajando muy duro para mejorar la clasificación de la segunda vez y para hacer valer todo el esfuerzo, empeño y entusiasmo que estamos poniendo en el proyecto”, confiesa Lázaro.

¿Qué puede hacer el dron?

El submarino que se está desarrollando está diseñado para que pueda actuar de manera autónoma en entornos donde el hombre no pueda llegar, ya sea por su difícil acceso o porque sería demasiado peligroso. Concretamente, está pensado para la premisa con la que se creó la competición europea euRathlon Challenge: el desastre nuclear de Fukushima, que puso en jaque a buena parte del planeta.

La visión subacuática es una herramienta inestimable a la hora de localizar y reparar daños en estructuras así como de embarcaciones que acaban de naufragar, reduciendo los tiempos de intervención (como las pateras en el Mediterráneo). Asimismo, el sistema de guiado integrado en los robots submarinos le permite seguir siluetas en el fondo marino, como cables subacuáticos y oleoductos.

En definitiva, la tecnología puesta al servicio de las causas humanitarias.