Al proyecto estrella de Elon Musk le ha salido competencia. Las compañías españolas EOS-X Space y Zero 2 Infinity están dispuestas a desbancar a SpaceX en la carrera por el liderazgo del turismo espacial, un jugoso negocio que podría convertirse en la nueva afición de los superricos.

Ambas empresas llevan tiempo desarrollando sus prototipos para transportar pasajeros a cotas de altitud de hasta 40 kilómetros. Pese a que ninguna de ellas ha ensayado aún los viajes tripulados, la viabilidad técnica de los vuelos ya está bajo control. Tanto EOS-X Space como Zero 2 Infinity indican que es cuestión de tiempo que los paseos por la estratosfera se conviertan en una realidad.

 

 

Presentación de la cápsula de EOS-X que podrá subir hasta el espacio / EOS-X

La tecnología está lista

Kemel Kharbachi se muestra confiado de que EOS-X Space pueda lanzar su primera misión tripulada el próximo año. El fundador de la empresa, nacida con el apoyo de la aceleradora Agora Next y la consultora Arthur D. Little, prevé realizar los primeros test a finales de 2021 y su primera operación comercial en 2023. Kharbachi no desvela desde dónde se realizará el primer despegue, aunque avanza que se contará con bases localizadas en cuatro países de Europa, América, Oriente Medio y Asia. Una de ellas se encontrará en Sevilla.

La tecnología, asegura, no representa ningún problema: "Usamos los mismos globos que Google para captar sus imágenes aéreas. El descenso se realiza con paracaídas de aviones militares de hasta 4.000 kilos. Tenemos también el diseño beta de la cabina. Se trata de coger todas estas partes y juntarlas".

Interior de una cápsula EOS-X Space con la tierra de fondo / EOS X

Sin escollos jurídicos

La otra apuesta por este nicho procede de Cataluña. José Mariano López Urdiales, fundador de Zero 2 Infinity, despeja las dudas sobre la operatividad de su proyecto: "Todos los días se lanzan globos a gran altura. Solo se necesita que haga poco viento, ni siquiera es necesario contar con un hangar". "Ya contamos con varios prototipos presurizados, aunque el modelo turístico definitivo aún no lo hemos diseñado. Tenemos lista una cápsula para dos tripulantes entrenados", explica.

¿Problemas jurídicos? Ninguno. El emprendedor comenta que si hubiesen optado por los cohetes, como han hecho SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, sí necesitarían un desarrollo regulatorio específico. "Pero el riesgo de estos vuelos en globo es extremadamente bajo", afirma. Y añade: "No hay complicaciones tecnológicas ni normativas. Se trata de un problema de financiación. Si nosotros tuviéramos el dinero, el año que viene podríamos subir a 36 kilómetros".

Prototipo del globo espacial de Zero 2 Infinity / Zero 2 Infinity

¿Un pasatiempo solo para ricos?

En principio, estos negocios se enfocan a un cliente con alto poder adquisitivo. El tiquet de un vuelo en EOS-X Space rondaría los 150.000 dólares, aunque Kharbachi cree que este coste podría reducirse hasta en un 40%. Urdiales plantea 110.000 euros para observar la curvatura de la Tierra desde el vacío. Desde luego, son cantidades prohibitivas para muchos ciudadanos.

La cápsula EOS-X Space aterrizada sobre la tierra / EOS X

Sin embargo, ambos empresarios señalan que este mercado aún se está desarrollando. A medida que las oportunidades se consoliden, los precios podrían moderarse para ensanchar la bolsa de potenciales usuarios. Además, estas aventuras no solo incluyen la experiencia estratosférica, sino un conjunto de actividades lúdicas a nivel terrestre que incluirían la estancia en un complejo espacial. Así es como se plantean su proyecto en EOS-X Space. Hasta que se extienda su práctica, la mayoría de bolsillos tendrán que esperar para emular a Baumgartner.