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Un grupo de trabajadores de El Periódico de Catalunya protesta contra los planes de la empresa

'El Periódico de Catalunya' se enfrenta a una profunda crisis

La intención del Grupo Zeta de reducir un 45% su plantilla coincide con una fuerte desavenencia entre la empresa y la redacción, que ha rechazado a los nuevos directores adjuntos

26.01.2018 00:30 h.
5 min

El Periódico de Catalunya se enfrenta al mayor ajuste de plantilla de su historia en un momento en el que está profundamente debilitado desde el punto de vista profesional, no solo comercial.

Los dos nuevos directores adjuntos han sido rechazados por el 73% y el 64% de la redacción, respectivamente, lo que evidencia un staff muy frágil que difícilmente podrá hacer frente a una nueva respuesta de la plantilla como la que se produjo el año pasado, cuando una huelga impidió que el diario estuviera en los quioscos tres días seguidos.

Cambios en el staff

Precisamente, la crisis de mayo de 2017 provocada por el incumplimiento de los compromisos laborales del Grupo Zeta llevó a una huelga en principio convocada para cinco días. Aquel conflicto, que coincidió con un giro estratégico en la orientación editorial del diario hacia posiciones constitucionalistas, derivó en el cese de varios miembros del equipo directivo. La empresa no pudo hacer frente a la huelga, como en otras ocasiones, porque el director fue abandonado por todo el staff.

Enric Hernàndez, el director del diario, procedió a nombrar a Luis Mauri y Olga Grau como directores adjuntos. Y según establece el Estatuto de la Redacción, que fue aprobado por El Periódico en 1993 como instrumento de mediación de las relaciones profesionales entre la dirección y la redacción, los periodistas votaron ambos nombramientos.

Votación no vinculante

Aunque el resultado del recuento no es vinculante, sirve para comprobar el grado de aprobación y de respaldo de los cuadros. De las 216 personas con derecho a voto en las redacciones de Madrid y Barcelona, solo lo ejercieron 111. Grau cosechó 81 votos en contra (el 73%) y Mauri, 71 (el 64%). Unos rechazos nunca vistos en la historia del medio.

35 periodistas añadieron comentarios para explicar su voto, en la mayor parte de los cuales se subrayaba la condición de “purga” de los ceses que se habían producido y de “premio” al “esquirolaje” los nuevos nombramientos, así como “ajuste de cuentas” en relación a los despedidos o degradados.

Además de poner en duda al nivel profesional de los directores adjuntos, se cuestionaba la veracidad de los textos de uno de ellos y la falta de experiencia y de bagaje periodístico del otro.

Crisis en el Estatuto

El vaciado de la votación fue realizado por la mesa de edad de la redacción, puesto que el comité profesional, el encargado de velar por la aplicación del Estatuto de Redacción, renunció en pleno en septiembre del año pasado.

Sus integrantes decidieron abandonar la responsabilidad para la que habían sido elegidos por la redacción por las severas discrepancias que mantuvieron con el director a propósito del tratamiento de las informaciones referidas al comunicado de la CIA en el que los servicios secretos norteamericanos habrían advertido a los Mossos d’Esquadra sobre el riesgo de un atentado yihadista en Las Ramblas.

Un modelo pionero

El Periódico de Catalunya fue el segundo diario español, después de El País, en dotarse de un Estatuto de la Redacción, un instrumento inspirado en Le Monde que trata de profesionalizar al máximo la información y que funciona como un contrapoder de los redactores frente al director. Se aprobó en 1993 con esta premisa: “El diario se define como plural, progresista, laico, no dogmático, respetuoso con las decisiones de las mayorías y defensor activo de los derechos humanos. La Redacción se compromete a conseguir la información mediante métodos honestos y ofrecerla de forma rigurosa. Este Estatuto, que recoge y amplía estos principios, ha sido elaborado conjuntamente por la empresa editora, el director de la publicación y los periodistas”.

Grupo Zeta quiere reducir el 45% la masa salarial del diario, ya sea reduciendo la nómina o bajando los sueldos. La dirección no ha querido concretar sus planes, solo anima a los empleados a pedir la baja voluntaria antes de proceder a los despidos forzosos. Mientras tanto, la asamblea de trabajadores ya ha manifestado su oposición y su disposición a recurrir a la huelga, como hizo el año pasado.

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