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James Hetfield, vocalista de Metallica durante el concierto / EUROPAPRESS

Metallica reúne a 52.000 personas en el Estadi Olímpic

El popular grupo de ‘heavy’ triunfa en su concierto en Barcelona, en el que incluyó un homenaje a Peret

06.05.2019 12:00 h.
4 min

Metallica ha abierto la temporada de conciertos en grandes estadios de Barcelona, que seguirán Rammstein y Ed Sheeran el 1 y 7 de junio respectivamente, con un vibrante concierto en el Estadi Olímpic Lluis Companys. Los fans solo han tenido que esperar algo más de un año para poder cantar de nuevo las canciones del mítico grupo de rock, que ya hizo una parada en la ciudad con la misma gira WorldWired.

Durante dos horas y media los californianos han conseguido juntar a más de 50.000 personas ansiosas por escuchar sus hits, todo un récord de audiencia para la banda en la ciudad condal.

'El bueno, el feo y el malo'

Tras la actuación de los teloneros, Ghost, pasadas las 21:00 horas, empezó a sonar la sintonía de El bueno, el feo y el malo, un clásico de Metallica para dar comienzo a sus shows, con la que salieron al escenario. Hardwired fue la primera canción que sonó en un concierto en el que no faltaron la pirotecnia, las grandes pantallas ni los juegos de luces.

El nuevo disco es la excusa perfecta para hacer una gira, pero con The memory remains y Ride the lightning viajaron al pasado para contentar a los fans más veteranos. Hetfield, el vocalista de la banda, saludó a la “familia Metallica” y les advirtió que durante la noche podrían escuchar algunas piezas antiguas, que son las que les han dado fama durante décadas.

Lo nuevo y lo viejo

Con un escenario frontal coronado con cinco pantallas y con dos pasarelas a los lados, los californianos hicieron vibrar el estadio con temas como The things that should not be y The unforgiven, que transportaron al público a las décadas de los 80 y 90.

Here comes revenge y The Moth into flame, de su último trabajo Hardwired…to self-destruct, publicado en 2016 sirvieron para mostrar la faceta más espectacular del concierto, con llamaradas alrededor del escenario. Sad but true y Fade to black ofrecieron un momento de calma a ese público heavy, pero que también ansiaba escuchar el sonido de las cuerdas de la guitarra acústica de Kirk Hammet.

Homenaje a Peret

El homenaje al rey de la rumba no pilló a nadie por sorpresa, ya que en la última visita de la banda ya quisieron expresar su admiración por esta figura, interpretando su canción El muerto vivo, que abría la recta final de un show con muchas mejoras con respecto al anterior.

La archiconocida Nothing else matters y Enter sandman fueron dos de los temas que de verdad levantaron al público de sus asientos y pusieron el broche final a una noche que, a pesar del frío, acogió con calidez a Metallica y demostró que los cincuentañeros siguen en la cresta de la ola y tienen aún mecha para rato.