Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
La escritora gallega Pardo Bazán introdujo el debate de la causa feminista en la segunda mitad del siglo XIX / YOLANDA CARDO

Las ‘aficiones peligrosas’ de Pardo Bazán, la condesa feminista

La exposición 'Emilia Pardo Bazán, el reto de la modernidad', rinde homenaje a la escritora gallega que vivió fiel a sus convicciones

8 min

“Yo no soy una redentora, predicadora ni emancipadora. Pero siempre que al alcance de mi mano, en mi esfera de acción, sin comprometer una buena causa con ridiculeces, pueda reivindicar algún derecho para esta categoría de parias y sudras a que estamos relegadas, lo haré, lo haré, lo haré”. Emilia Pardo Bazán escribió esta incisiva carta el 15 de marzo de 1889 a Leopoldo Alas, con el que, hasta entonces, le había unido una gran amistad. Los recelos profesionales y el carácter misógino del escritor pusieron punto y final a su cordial relación. Toda su trayectoria, con sus características tan definidas, se puede repasar en la exposición Emilia Pardo Bazán. El reto de la Modernidad, comisariada por Isabel Burdiel, que se exhibirá en la Biblioteca Nacional hasta el próximo 26 de septiembre. 

Una caricatura de Emilia Pardo Bazán expuesta en la Biblioteca Nacional / YOLANDA CARDO
Una caricatura de Emilia Pardo Bazán expuesta en la Biblioteca Nacional / YOLANDA CARDO

Leopoldo Alas no fue el único, la aristócrata se convirtió en la diana preferida de los círculos académicos, periodísticos y literarios de aquella España decimonónica anclada en un conservadurismo patriarcal recalcitrante. Señal inequívoca de esta furibunda inquina es que hasta en tres ocasiones le negaron su ingreso en la Real Academia de la Lengua, pese a su demostrada valía. Clarín escribió lo siguiente el 30 de agosto de 1890: “¿Para qué quiere doña Emilia ser académica? ¿Quiere que la llamen la Latina? Pues se lo llamarán sin que se meta entre tantos hombres. ¿Cómo quiere que sus verdaderos amigos le alabemos esa manía? Más vale que fume. ¡Ser académico! ¿Para qué? Es como si se empeñara en ser guardia civila, o de la policía secreta”.

A pesar de los agravios siempre se mantuvo fiel a sus principios. Si bien es cierto que su estatus social (heredó el título de condesa tras fallecer su padre) y económico le permitieron vivir libre e intensamente su existencia, exenta de tutelas masculinas, también lo es que desde su posición privilegiada luchó persistentemente por los derechos de la mujer e introdujo la causa y el discurso feminista en el debate cultural, político y social de la segunda mitad del siglo XIX.

Retrato de Emila Pardo Bazán
Retrato de Emila Pardo Bazán

Todos los hombres de Doña Emilia

Pardo Bazán nació en La Coruña el 16 de septiembre de 1851 en el seno de una familia aristocrática y pudiente que le proporcionó una exquisita educación, entonces, al alcance de muy pocos. Lo que sí era habitual en aquellos tiempos era casarse a temprana edad. Así fue como con apenas 16 años contrajo matrimonio con el joven José Quiroga y Pérez Deza con el que tuvo tres hijos. Un enlace al que la escritora puso punto y final cuando su esposo le pidió que abandonara la escritura tras el escándalo ocasionado por la publicación de La cuestión palpitante, un compendio de artículos sobre el naturalismo y el ideario de Émile Zola, que curiosamente prologó Clarín cuando aún le profesaba su admiración.

Nunca más volvió a casarse pero sí vivió un apasionado romance con otra de las celebridades literarias del momento, Benito Pérez Galdós; además mantuvo sonados deslices con Vicente Blasco Ibáñez, del que dicen basó en ella el personaje de la condesa de Alberca en su novela La maja desnuda; o con el empresario, editor y coleccionista José Lázaro Galdiano que hizo tambalear su relación con el célebre autor de los Episodios Nacionales.

Porvenir de la literatura después de la guerra . Lectura dada en la Residencia de Estudiantes por la condesa de Pardo Bazán
Porvenir de la literatura después de la guerra . Lectura dada en la Residencia de Estudiantes por la condesa de Pardo Bazán

La relación epistolar con Galdós fue constante a lo largo de sus vidas. Durante los dos años de fogoso affaire, el contenido de las cartas evidenciaban el grado de intimidad del que disfrutaban. “Pánfilo de mi corazón: yo rabio también por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpo todo. Te aplastaré. Después hablaremos tan dulcemente de literatura y de Academia y de tonterías”, le escribió en mayo de 1889.

Feminismo y modernidad

Su inteligencia y sus convicciones le permitieron desafiar los prejuicios e imposiciones desde todos los ámbitos de su vida, tanto en su multifacética trayectoria literaria como en lo personal. La enseñanza era, a su entender, una cuestión fundamental:  “Si me preguntasen cómo podrá España seguir existiendo, qué hacer para conseguirlo, diré que lo primero, instruirse, lo segundo instruirse, lo tercero instruirse, y después desenvolverse con arreglo a su naturaleza, y con variedad y libertad, reconociendo, respetando, cultivando la intimidad de cada región”.

Emilia Pardo Bazán. El reto de la modernidad  se podrá ver hasta el próximo 26 de septiembre / YOLANDA CARDO

Emilia Pardo Bazán. El reto de la modernidad se podrá ver hasta el próximo 26 de septiembre / YOLANDA CARDO

Mujer de armas tomar, hizo de la igualdad de género su leitmotiv. Con apenas 13 años, ya apuntaba maneras, escribió su primer libro Aficiones peligrosas en el que “reivindica el papel moral de la literatura y el derecho de la mujer a formarse y a crear”,  esto referían los editores cuando se publicó por primera vez en 2012.

Escritora, poetisa, ensayista, periodista, corresponsal, traductora, editora… incluso, fue la primera mujer en ocupar una cátedra en una universidad española, concretamente la de Literaturas Neolatinas en la Universidad Central de Madrid (actual Complutense).

Como suele ocurrir, cuando murió el 12 de mayo de 1921 todo fueron halagos y reconocimientos que seguramente habría agradecido en vida. Su último deseo fue ser enterrada en su querido Meirás, al que ella jamás llamó pazo. No fue así, sus restos descansan en la iglesia de la Concepción de Madrid.

Emilia Pardo Bazán. El reto de la Modernidad, comisariada por Isabel Burdiel, se exhibirá en la Biblioteca Nacional hasta el próximo 26 de septiembre.