Marina y Carol Rodríguez Colás Barcelona
Carol y Marina Rodríguez Colás, directoras de 'Hermanos': "Los chavales de extrarradio están muy estigmatizados en la ficción y en los medios de comunicación"
Las realizadoras de 'Chavalas' vuelven a retratar la periferia, esta vez desde el punto de vista de tres adolescentes varones
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Las hermanas Rodríguez Colás, Carol y Marina, lo han vuelto a hacer. Si en Chavalas retrataban la historia de tres amigas de un barrio de la periferia, en Hermanos son tres adolescentes varones de otro barrio periférico de Barcelona.
Ese cambio de género se debe a varias razones. En primer lugar, porque en Chavalas, como dice Carol, querían "contar más nuestra historia, nuestros recuerdos, nuestro proceso de salir del barrio y regresar a él y conseguir el orgullo de clase".
Ahora, con Hermanos querían más bien "saber cómo son nuestros vecinos, nuestros vecinos adolescentes, estos chavales que muchas veces están muy estigmatizados dentro de la ficción, pero también dentro de los medios de comunicación. Queríamos hablar de ellos", prosigue.
Lo han hecho, además, para explorar eso que llaman "nuevas masculinidades", aunque, como matiza Marina, "ya está un poquito complicado decir este término". Pero, en definitiva, buscaban "ver cómo se está viviendo esto, qué diferencias reales hay con nuestra generación".
Entrevista a Marina Rodríguez Colás y Carol Rodríguez Colás Barcelona
Y lo que han descubierto es que "los chicos y los adolescentes de ahora también tienen dinámicas de amistad diferentes a las dinámicas entre mujeres", según Marina. "Y también nos apetecía explorar un poco eso", sentencia.
Lo hacen a través de la historia de Ayman, Eric y Rober, tres amigos de toda la vida. El primero, de origen marroquí y 16 años, ha sido invitado a casa de su novia catalana, Sara, para celebrar su cumpleaños. Y aquí aparece la primera barrera.
Marina Rodríguez Colás Barcelona
A pesar de que entre ellos no ven diferencias, los adultos se las hacen notar. Los padres de ambos son recelosos. Hay algo de raza, de religión y de clase que los mayores ven como problemas y ellos no.
Así, decididos a saltarse barreras y, con ellas, llevarse por delante los prejuicios, van a salir de su barrio para demostrar y demostrarse que todo eso es falso. Claro que no les resultará tan fácil.
—Cambio de género, ¿no?
—Carol: ¿Sí? Para nosotras también es una comedia, también hay acción y hay algo de road movie usando transporte público… Lo que teníamos eran muchas ganas de explicar a la generación actual de adolescentes que vive en el extrarradio.
—Una generación que parece no tener tantos problemas con ser de la periferia como la de 'Chavalas'. En ese filme, una de las protagonistas sentía que era un estigma ser de extrarradio; aquí vemos a unos chicos orgullosos de ser de allí. ¿Ha cambiado la mentalidad en pocos años?
—C: Pues precisamente después de las muchas entrevistas que hicimos con adolescentes para escribir la película, identificamos eso. Que desde fuera sí que están estigmatizados, pero ellos mismos no se mueven con vergüenza, van expresando sus orígenes muy orgullosos. Y esa es una diferencia con nuestra generación que identificamos.
—Marina: En ese sentido, Morad ha hecho mucho bien a esta generación. Incluso hay una parte de romantización del barrio, y a las chavalas más de clase media o media-alta incluso también les gustaría, y también van de calle, de barrio. La narrativa actual ha glorificado un poco este rollo de ser de periferia.
Igual, ellos están súper tranquilos con eso, casi ni se lo plantean, están tranquilos con sus orígenes, sus raíces y el lugar donde viven.
Marina Rodríguez Colás y Carol Rodríguez Colás Barcelona
—Y también con sus diferencias. Porque las hay incluso en el color de piel, religiones... que no suponen un estigma entre ellos y sí para los adultos, como la policía, que los discrimina. A pesar de las encuestas, ¿hay menos racismo entre los jóvenes del que se está queriendo vender?
—M: A ver, nosotras porque vivimos en L’Hospitalet, pero es extrapolable. Hay muchísimos institutos con chicos que vienen de orígenes diversos. Ellos no ven esas diferencias, sino que prima la humanidad.
Es el discurso de odio predominante actual el que quiere demonizar a chavales de origen migrante. Es más un discurso de la derecha que la realidad que existe entre ellos.
—Pero en la generación que retrataron en 'Chavalas' y en las mayores sí existe. ¿Hay esperanza en estas nuevas generaciones?
—C: A ver, el racismo es estructural y está instaurado en nuestras cabezas, en nuestras sociedades. Aunque creo que hay más clasismo, tal vez, que racismo. Está más problematizado ser pobre que ser de diferente raza. Eso es lo que hemos identificado más, tal vez.
—M: Como dice Carol, el racismo es estructural, nos atraviesa en todos los aspectos de nuestra vida: en el acceso al trabajo, a la vivienda, a la sanidad, absolutamente a todo. Vivimos en un país con muchísimos prejuicios y los discursos políticos no nos ayudan.
Por eso los chavales de diferentes orígenes, como crecen juntos, no tienen esos prejuicios que tenemos más los adultos. Es más un discurso externo que algo que exista entre los adolescentes.
Marina Rodríguez Colás y Carol Rodríguez Colás Barcelona
—La película lo muestra, además. Ellos no se dan cuenta de sus diferencias hasta que los adultos les dicen que son diferentes.
—M: Eso sucede. Una mujer de Colombia afirmaba hace poco que se dio cuenta de que era mestiza cuando llegó a España y se lo hicieron notar. Los mismos chicos nos contaron que la policía los paraba más o menos en función del color de piel.
Hay una visión de que el español es blanco y de clase media, y es una irrealidad absoluta, no tiene ningún tipo de sentido.
—En cualquier caso, este es uno de los temas de Hermanos, pero el telón de fondo, una vez más en su cine, es la periferia. Más allá de que se criaran allí, ¿qué les llama la atención a nivel cinematográfico?
—C: Sí, nosotras somos de periferia, pero retratar los márgenes, lo que no es blanco, lo que son los grises, lo que son los limbos, tanto mentales como físicos, de una ciudad es muy interesante para nosotras. Allí está la diversidad, está la mezcla, está lo no puro, está el lugar donde explorar y donde nos sentimos identificadas.
—M: Además, hay una sobrerepresentación también del centro, de la Costa Brava...
—C: También pasa a otro nivel, que nosotras somos hijas de migrantes de Andalucía y de La Mancha, y nos hemos sentido en este limbo de preguntarnos de dónde somos: ¿somos catalanas? ¿Somos menos catalanas? En nuestro barrio había una amalgama de comercios y de representatividad de muchos lugares, y es por eso que los grises son interesantes y en lo que no está definido es donde nos podemos mover.
Marina Rodríguez Colás y Carol Rodríguez Colás Barcelona
—Aquí ese dilema centro-periferia es muy obvio. Ellos no son del centro ni de la zona alta, pero deciden romper esas barreras y cruzar casi una frontera.
—M: Eso nos pasaba. Para nosotras era un poco El Señor de los Anillos: salgo de mi zona de confort, entro en este nuevo mundo y veo qué empiezo a encontrarme: las miradas desde fuera, cómo me hace sentir eso y cómo afecta al grupo un poco, hasta que llego a la zona de clase alta y analizo mi cambio interior.
—Pero, a pesar de toda esta denuncia, Hermanos es una feel good movie. La sensación que da es la de estar bien y a gusto con quien se es. ¿Lo veis así?
—C: Yo creo que es una comedia dramática y, sí, una feel good movie, ¿por qué no? Nosotras tenemos esa vocación comercial sin dejar de hacer un cine muy autoral. Y este es el otro margen donde nos movemos.
Siempre contando cosas: porque queríamos hablar del individualismo y del "llegar ahí si tú vales". Valores que nos han vendido y que no son ciertos. Cuando en la colectividad, en tu vecino, en tu amigo, en tu amiga, es donde está la verdad.