Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent'

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent' Andrea Rodés Crónica Global

Creación

Manel Perucho, astrofísico: “El universo no es un lugar idílico, sino profundamente violento”

El astrofísico valenciano publica 'Ecos de l’univers violent', un ensayo que explora los fenómenos más extremos del cosmos y cuestiona la imagen romántica del universo

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Cuando a Manel Perucho le preguntan cómo surgió su afición por el universo, suele remitirse al recuerdo de su tío Paco, gran aficionado a la astronomía, que le dejaba observar a través de su telescopio cuando era un niño, y a todas aquellas veces que, en el coche de vuelta a Valencia después de pasar el fin de semana en el pueblo, se asomaba a la ventanilla y fijaba la vista en las estrellas, preguntándose cómo funcionarían y por qué brillaban tanto.

“Supongo que fue mi curiosidad innata, y estar rodeado de personas que fomentaban esa curiosidad, lo que fue calando”, explica el investigador valenciano, actualmente catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universitat de València. Perucho estudió Física en su ciudad natal, pero fue durante el Erasmus en Leeds (Reino Unido) donde empezó verdaderamente su trayectoria como astrofísico.

Viajes culturales

“Me voy a Inglaterra a aprender cómo funcionan las estrellas, que es lo que quiero”, le dijo a su abuelo antes de irse. De Leeds regresó a Valencia, y de Valencia a Bonn, para realizar un posdoctorado en el Institut Max Planck de Radioastronomía (2005-2008), con el que todavía sigue conectado, aunque su lugar está en la UV, donde ahora compagina la docencia con la investigación, especializada en fenómenos extremos del cosmos, tema que eligió también para su blog en la revista científica Mètode, vinculada a la universidad.

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent'

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent' Andrea Rodés Crónica Global

Fue así como, poco a poco, surgió la idea de escribir un libro que acercara al lector general la idea de que el universo no es un lugar tan idílico como parece. El resultado es Ecos de l’univers violent (Bromera, 2026), un libro que explica temas complejos de la astrofísica de altas energías, desde el Big Bang hasta los agujeros negros o las supernovas.

Vida en la Tierra

“Lo que quiero explicar básicamente es que el universo puede ser un lugar bastante inhóspito y violento. ¿Cómo es posible que estemos aquí ahora, que en nuestro planeta haya vida y en otros no?”

En el libro, finalista del XXXI Premio Europeo de Divulgación Científica de la UV, el autor plantea que en los últimos cien años la astrofísica y la cosmología han apartado a la Tierra y al ser humano de cualquier esperanza de lugar de privilegio cósmico, y que quizás uno de los factores que han permitido el desarrollo de la vida haya sido precisamente esta ubicación periférica, alejada de los peligros del universo más energético.

“Mi libro es una invitación a iniciar un viaje en el espacio-tiempo que guía por los escenarios más destructivos que conocemos”. Con un lenguaje llano y experiencias personales, Perucho trata diferentes escenarios energéticos del universo y su relación con nuestra existencia. Además, contiene ilustraciones realizadas específicamente por la física Clara Murgui, que evocan lo que muestra el texto.

Tres capas

Perucho explica que Ecos de l’univers violent está construido sobre tres capas distintas que se entrelazan a lo largo del libro. La primera es divulgativa y aborda aspectos históricos y metodológicos sobre los descubrimientos que nos han llevado a lo que hoy sabemos sobre el universo. “Si no explicamos cómo hemos llegado a un resultado riguroso, perdemos el respeto de la sociedad”, afirma.

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent'

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent' Andrea Rodés Crónica Global

Por eso insiste en que divulgar ciencia no consiste únicamente en transmitir conclusiones, sino también en explicar el proceso que hay detrás. “Es un trabajo tedioso, porque la ciencia requiere unos procesos que pueden ser largos y complicados, pero eso también hay que explicarlo”, comenta.

En ese sentido, considera que explicar el método científico es también una forma de combatir la desinformación y la proliferación de fake news en torno a asuntos científicos. En el libro reivindica incluso el papel de la serendipia y de las observaciones casuales en algunos descubrimientos fundamentales.

Conocer el universo

La segunda capa gira alrededor de una idea central: el universo es un lugar profundamente violento, muy distinto a la imagen romántica de las noches estrelladas. “Hay un universo violento, nada que ver con el universo idílico de las noches de verano. Y es necesario que esa violencia esté alejada de nosotros porque, si no, no existiríamos”, resume.

La tercera dimensión es más personal. Perucho mezcla momentos de aprendizaje y descubrimiento de su propia trayectoria científica con reflexiones sobre el impacto emocional que supone comprender la verdadera naturaleza del cosmos. “Hay un poco de filosofía”, reconoce.

De hecho, en la introducción, el libro incluye como mensaje la letra de la canción Letter to you, de Bruce Springsteen, en la que el Boss reflexiona sobre la memoria, el paso del tiempo y lo aprendido a lo largo de su vida, “tanto las realidades bellas como las más duras”.

El cielo dejó de ser perfecto

Perucho recuerda que, durante siglos, mirar al cielo era casi una experiencia mágica. “Para nuestro detector de energía electromagnética, que son los ojos, el cielo es pura magia. Un eclipse, una supernova o un cometa requerían explicaciones. Todo se interpretaba como señales”, explica.

Sin embargo, cuanto más ha avanzado la observación científica, más evidente se ha vuelto que el universo dista mucho de ser un lugar paradisíaco. “Al empezar a observarlo, hemos visto que no es un lugar perfecto. Hay supernovas, radiación de alta energía… La Tierra no es el centro. Estamos en la periferia y, gracias a eso, sobrevivimos”, señala.

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent'

Manuel Perucho, astrofísico valenciano y autor de 'Ecos de l’univers violent' Andrea Rodés Crónica Global

En el centro de las galaxias, donde se concentra una enorme actividad de formación estelar y radiación, las condiciones serían mucho más hostiles para la vida. Asumir la realidad de la vastedad y el vacío entre las estrellas y galaxias puede resultar psicológicamente complejo.

“Te das cuenta de la importancia relativa que tienen muchas cosas”, reflexiona.

Aprender requiere esfuerzo

Como profesor universitario, Perucho observa también cómo la cultura de la inmediatez afecta al aprendizaje. “En primero de Física doy Álgebra. Es una asignatura muy abstracta y los estudiantes quieren saber para qué sirve inmediatamente”, comenta.

Pero insiste en que comprender los procesos forma parte esencial del aprendizaje. “No todo tiene que tener una aplicación inmediata”, sostiene. Esa misma idea atraviesa también su libro, que exige implicación activa por parte del lector.

“Este libro requiere un esfuerzo. Al final, si quieres aprender, tienes que esforzarte por entender, aunque sin llegar a frustrarte”, afirma. Aun así, defiende el potencial divulgativo de las nuevas plataformas digitales. “Si se hace bien, divulgar por TikTok o por cualquier otro medio ayuda mucho. Cada uno debe centrarse en lo que sabe hacer. Todo es útil si se hace bien y con rigor”, asegura.

Somos “nietos” de las primeras estrellas

Una de las ideas que más impacta a quienes leen el libro es la explicación del origen de los elementos químicos que forman la Tierra. “La materia que nos conforma tuvo que pasar por al menos dos explosiones de supernova. Somos nietos de las primeras estrellas”, explica.

Las primeras estrellas del universo estaban compuestas casi exclusivamente por hidrógeno y helio. En su interior comenzaron a formarse nuevos elementos químicos, que fueron dispersados tras sus explosiones.

Con el tiempo, esos materiales enriquecieron enormes nubes de gas interestelar de las que nacieron nuevas generaciones de estrellas y planetas, entre ellos el Sol y la Tierra.

“Se seguirán formando estrellas y el medio continuará enriqueciéndose químicamente. Puede que aparezcan nuevos planetas con vida”, concluye. Y, en medio de un universo violento y caótico, esa posibilidad sigue siendo, para Perucho, uno de los aspectos más fascinantes del cosmos.