Carlos Gonzalvo, arquitecto e investigador

Carlos Gonzalvo, arquitecto e investigador Manolo Laguillo

Creación

Carlos, arquitecto e investigador: "Las centrales nucleares son ruinas de la historia contemporánea"

El libro 'Restos nucleares' presenta una mirada crítica al desmantelamiento de estas instalaciones en España

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Cuando Carlos Gonzalvo se mudó de Zaragoza a L’Hospitalet de l’Infant, en Tarragona, para estudiar Arquitectura (Universitat Rovira i Virgili, URV, 2016), no imaginó que el lugar marcaría tanto su carrera.

“Vivía al lado de la planta nuclear de Vandellòs I, cerrada desde el incidente de 1989, así que decidí enfocar mi proyecto final de carrera a darle un nuevo uso”, explica este joven doctor en Arquitectura y profesor de la Universitat de Girona.

Tendencia a desmantelar

Efectivamente, Gonzalvo presentó un proyecto que proponía reconvertir la central nuclear abandonada en un centro de investigación y cura contra el cáncer con capacidad para generar 200 empleos. Llegó a atraer a diversas Administraciones públicas de ámbito nacional, aunque al final no salió adelante.

“La tendencia general en España, como en el resto del mundo, es al desmantelamiento total de las centrales nucleares en desuso en los próximos años”, explica el investigador, especializado, ya desde el desarrollo de su tesis doctorial, en arquitectura de la Guerra Fría y las primeras centrales nucleares españolas.

Centrales nucleares, pasado y futuro

Cuatro años después de presentar su tesis, Gonzalvo acaba de publicar Restos nucleares (Ediciones Asimétricas, 2025), un trabajo que aborda, desde una perspectiva arquitectónica, tanto el pasado como el futuro de las primeras plantas nucleares edificadas en España en las décadas de los sesenta y setenta.

'Restos nucleares', con fotografías de Manolo Laguillo

'Restos nucleares', con fotografías de Manolo Laguillo

El libro, acompañado de una serie fotográfica del reconocido fotógrafo Manolo Laguillo, no solo pone en valor la estética y la importancia patrimonial de estas infraestructuras, sino que sirve como documento visual del lento, pero imparable proceso de desaparición de estos espacios.

Obras arquitectónicas

“Este libro tiene que servir para reivindicar la memoria de nuestra historia industrial reciente”, explica Gonzalvo. Está convencido de la importancia de preservar y conservar, en la medida de lo posible, las primeras centrales nucleares españolas, construidas durante el tardofranquismo: Zorita (Guadalajara), Garoña (Burgos), y Vandellós I (Tarragona).

“Fueron grandes obras, firmadas por arquitectos reconocidos, que no solo englobaban el diseño de la planta industrial, sino que venían acompañadas de 'poblados', con viviendas, escuela, instalaciones deportivas y otros servicios públicos para los trabajadores”, explica el estudioso.

Gonzalvo ha dedicado parte de su carrera a reivindicar la importancia de preservar tanto las instalaciones nucleares como estos “poblados”, como testimonio de una época. Es el caso del poblado de Hifrensa, junto a Vandellòs I, obra de Alfonso Bonet Castellana, declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) en la categoría de Conjunto Histórico en 2023.

Negar el pasado

“En la arquitectura lo más interesante es mirar a las ruinas del pasado: las centrales nucleares podrían quedar como ruinas contemporáneas”, insiste el investigador, contrario a la narración oficial de “desmantelarlo todo, como si aquí no hubiera pasado nada”, se lamenta.

A medida que las centrales nucleares cesan su actividad productiva, la administración pública y las empresas propietarias están procediendo a su descontaminación y derribo, con la intención de liberar completamente los emplazamientos donde ahora se yerguen “para devolverlos a un supuesto e idealizado estado prenuclear, como si las centrales nunca hubieran existido”, escribe en el libro.

Borrado de memoria

Este proceso tiene como objetivo reconstruir el paisaje tal y como era antes de levantar las instalaciones y recobrar vastas extensiones de terreno, situadas en enclaves naturales de alto valor paisajístico, libres de cualquier estructura e implicación radiológica. Con el desmantelamiento se busca que los lugares donde se erguían las centrales recuperen su carácter prístino.

Sin embargo, este proceso, que en España está programado para concluir en torno a 2040, “conlleva cierto borrado de memoria, la pérdida de un conocimiento acumulado en torno a estas instalaciones y un elevado coste técnico, económico, medioambiental y —por qué no decirlo— también arquitectónico”.

Conservar la historia

“Esto va en contra de la idea de preservar el patrimonio. No puede ser que la gente no sepa lo que había antes ahí. Si no conservas la historia, nadie te la va a contar”, concluye.

Restos nucleares no solo examina los orígenes ni la construcción de estas instalaciones, sino que pretende participar activamente en el debate sobre el futuro de estas primeras plantas —que forman parte de un conjunto internacional superior a 400 centrales— inmersas en procesos prolongados de clausura y desmantelamiento que pueden alargarse hasta cuarenta años.

Capturar el recuerdo

Por otro lado, las fotografías del catedrático y miembro de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona Manolo Laguillo “aportan una mirada diferente”, desde fuera de la arquitectura, haciendo aún más evidente esta necesidad de conservar la memoria colectiva.

'Restos nucleares', con fotografías de Manolo Laguillo

'Restos nucleares', con fotografías de Manolo Laguillo

Las fotografías de Laguillo forman parte de la serie titulada Centrales nucleares, empezada en 2019, que ofrece retratos detallados sobre el estado actual —y evolutivo— de estas instalaciones industriales.

Debatir sobre el futuro

Como señala Gonzalvo, “el desmantelamiento no es un punto final, sino un espacio de oportunidad para repensar estos lugares”.

Ofrece una nueva perspectiva sobre estos enclaves y planteando cuestiones relevantes sobre su futuro: “¿Es posible imaginar nuevos usos para las estructuras de una central nuclear” o “¿qué valor cultural, social o ambiental podría tener transformarlas en lugares alternativos?”. Un debate que invita a reflexionar sobre alternativas viables antes de que estas piezas clave desaparezcan definitivamente.