Eduardo Navarro, caracterizado de hombre-foca

Eduardo Navarro, caracterizado de hombre-foca Leslie Gómez, para la Fundación Oceánica de Contemplación Amorosa (F.O.C.A.)

Creación

Justo Barranco celebra al artista-foca

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Solía encontrarme con Justo Barranco, que era el delegado de Cultura de La Vanguardia en Madrid, en toda clase de inauguraciones artísticas, estrenos teatrales, etcétera.  Él estaba en todas partes donde valiese la pena estar, es un Stajanov. De hecho, me servía de termómetro o de brújula: si al llegar a un sarao cultural él no estaba, era que no valía la pena estar, mejor irse.

De un día para otro, Justo regresó a Barcelona, y me dejó sin brújula. Desde entonces, pierdo el tiempo, siempre en las fiestas equivocadas, mortecinas, rodeado de gente patibularia, en vez de estar donde hay que estar. Qué le vamos  a hacer.

El otro día me encontré a Justo en la Diagonal, y le invité a participar en el juego de los domingos: elige una obra artística que te impresione. Y eligió a Eduardo Navarro y sus… no se pueden llamar propiamente performances, se trata de una actividad artística inclasificable.

Eduardo Navarro

Como no sabía quién era el tal Navarro, fui a consultar en internet. Ahí lo encontré…, disfrazado de foca.

Creo que Justo Barranco la vio en Terraphilia, una celebrada expo de TBA21 en el museo Thyssen. Muy buena tu elección, Justo, porque Eduardo Navarro (Buenos Aires, 1979) es verdaderamente original y espectacular, y su obra, realmente conmovedora. Y, además, muy ligada a los océanos, tema recurrente (como apuntabas en el artículo que le dedicaste a Navarro hace un par de años) de las últimas hornadas de artistas contemporáneos, preocupados por la ecología y la supervivencia de esa última frontera de la Naturaleza…

Veamos el origen de esta actividad de Navarro. Éste lleva años trabajando en imaginarse cómo algunas entidades no humanas —una nube, una flor o un pulpo— sienten el mundo y se comunican. Tiene una mentalidad panteísta y ecológica.

'Bebés-foca'

Durante el año de la pandemia, fue a la costa de Uruguay, a visitar a un amigo que trabajaba en el refugio SOS Rescate Fauna Marina, que se dedica, entre otras cosas, a rescatar y alimentar a las crías de foca que han quedado huérfanas y están indefensas.

Navarro quedó tan impresionado, o sintió tal simpatía con los bebés-foca, que se hizo un traje que le permitía mimetizarse como padre o madre foca, para alimentar a las crías y jugar con ellas.

Las fotos en las que se ve al artista disfrazado de foca, alimentando con una especie de biberón, disparan la imaginación y turban los espíritus. Al menos, el mío. 

Eduardo Navarro, en una fotografía de Leslie Gómez para la Fundación Oceánica de Contemplación Amorosa (F.O.C.A.)

Eduardo Navarro, en una fotografía de Leslie Gómez para la Fundación Oceánica de Contemplación Amorosa (F.O.C.A.) Leslie Gómez

"Recomiendo hacer la foca"

Parece que, según dice Navarro, esos animales “son muy amorosos y tienen personalidad. Estar con ellos me quita la ansiedad, la especulación. Recomiendo hacer la foca”.

Parece que los bichos no se engañan, saben que el hombre foca es una impostura, para empezar no huele como ellas, pero lo aceptan deportivamente. Él cree que, cuando se va del refugio, se ríen de él.

La experiencia fue para el artista tan rica, que ha pasado largas temporadas haciendo la foca, e incluso ha creado una llamada Fundación Oceánica de Contemplación Amorosa (F.O.C.A).

¿A dónde lleva todo esto? Ni él lo sabe muy bien. En su web, de donde proceden las imágenes de esta nota, escribió en 2023 que “Durante una larga temporada he estado alimentando a crías de foca con la idea de escribir un poema multidimensional sobre encuentros, miedos, esperanza, confianza y amor….  Me gusta no saber adónde nos llevará esto (a las focas y a mí). Confío en que un día saltará una chispa que lo unirá todo en un lenguaje artístico de anécdotas compartido –but, sobre todo, confío que estas crías de foca un día volverán al océano y tendrán una historia que valdrá la pena contarle a otras criaturas marinas– quizá también de forma muy insólita…”

Amén.