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La lluvia en Sevilla es una maravilla”, decían en My fair lady. No les faltaba razón a los guionistas, porque en la capital andaluza es tal el calor buena parte del año, que la lluvia, sí, es una sorpresa inverosímil. Ahora lleva días produciéndose tal maravilla. Pero todo el mundo cuenta la feria según le va en ella. A mí me pilló la lluvia en Sevilla y me proporcionó un resfriado fenomenal.

Dos días después, al salir, todavía pachucho tirando a mal, a la calle, ¿a quién me encuentro en el puente de Triana sino a Carlos Mármol, meditabundo, bajo un paraguas, fumando un puro? Aproveché para convocarle a este juego de cada domingo, donde pido a alguna persona culturalmente relevante que elija una obra de arte contemporáneo que le gustaría tener en su casa o contemplarla siempre que le apeteciese, y que nos explique el motivo de su preferencia.

Como el lector ya conoce lo que hace, quizá está de más señalar que Carlos Mármol (Sevilla, 1971), al margen de sus aportaciones a Crónica Global y a Letra Global, suplemento del que fue creador y es el coordinador, es uno de los periodistas de referencia en la prensa española, y no sólo en temas culturales, un Stajanov desde La Vanguardia a El Mundo pasando por Revista de Occidente, The Objective, La Lectura, y otros medios.

Siempre sólido, ponderado, informado exponiendo el tema con detalle y sin ahorrarse información… y a menudo divertido, lo veo como uno de los últimos de Filipinas, ejemplar de una especie profesional en extinción.

Bueno, allí en el puente de Triana, improvisó su elección:

“Mira, podría hablar de muchas obras que me encantan, pero ahora y aquí me decanto por Artefactos de Nicanor Parra.”

'Artefactos' de Nicanor Parra Cedida

Me gustó la elección de Parra, el autodefinido como “antipoeta”. Intenté recitarle su poema más famoso, o uno de sus poemas más famosos, desde luego de los más logrados en su ingente producción, que es El hombre imaginario. El lector, si es aficionado a la poesía, sin duda lo conoce. El poema trata sobre un hombre imaginario que vive en una casa imaginaria… Todo en su vida, empezando por él mismo, es puramente imaginario; y acaba así:

“Y en las noches de luna imaginaria/ sueña con la mujer imaginaria/ que le brindó su amor imaginario/ vuelve a sentir ese mismo dolor/ ese mismo placer imaginario/ y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario.”

Véase que las dos únicas palabras que no llevan adherido el adjetivo “imaginario” son corazón y dolor. Sólo corazón y dolor son totalmente reales. ¿quién no lo ha sentido así, alguna vez? Pero sólo un gran poeta o antipoeta podía expresarlo tan bien. Por cierto que esta famosa y breve composición se halla fácilmente en internet, en línea.

Pero volviendo a Carlos y a su elección: “Artefactos es un libro que salió en 1972, un híbrido entre poesía y artes plásticas. En realidad, tanto como un libro es una caja, con estampas, textos, postales ingeniosas, dibujadas por él mismo, con algún aforismo, algunas frase, algún verso escrito….”

Aspira Mármol una bocanada de humo, la expira, y prosigue:

“¿Me entiendes? No es la calidad plástica de Parra lo que aquí cuenta. Y me gusta especialmente porque lo que aquí nos da es una forma de arte snob, es decir, sin nobleza. Es un arte prosaico. A través de los dibujitos, aparte de la relación con la tradición vanguardista, tiene el valor de construir arte con cosas que no son artísticas. Es un arte, como te digo, prosaico. Se trata de construir conceptos e ideas a partir de materiales de desecho. Me gusta porque siempre el arte verdadero invita a ver la realidad de otra manera, y además en este caso, en el caso de Parra, añadiendo algo fabuloso, que es el sentido del humor.”

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